lunes, noviembre 03, 2014
Chica XXI
De todas las cosas que hasta ahora he podido constatar –sus tacones golpean seguros las baldosas del paso peatonal- me genera molestia no poder encarar de mejor forma la vida que, por momentos, me sabe a una simple injusticia provocada por un determinismo del cual no puedo escapar. Dicen que el péndulo ahora está en nuestro lado ¿Sabrá alguien lo duro que es ser una chica en este siglo?
martes, octubre 07, 2014
Dos personas
Se acabaron los desafíos. Las grandes campañas para invadir otros reinos; el acero hecho espada no volvería a cortar el aire antes de una batalla. Su traje, sus prendas más preciadas, todo quedaría olvidado por la distancia de los siglos. Ahora, mirando una pantalla sostenida en su mano, esperaba con hastío el arribo del próximo carro.
martes, septiembre 09, 2014
Sueños de ciudad
Afuera llovía con fuerza; las aceras lavadas por el agua, reflejaban las luces distorsionadas de los escaparates.
Ese era todo el resumen del exterior que podía hacer desde su mesa del café. ¿Qué otra cosa podría notar a esa altura de su vida? Aquella ciudad suele volverse cruel con todos, sin excepción; sabe esconder sus miserias y jactarse de sus oropeles; entre sus calles, muchas veces inmundas y peligrosas para el advenedizo, guarda con secreto pudor sus delitos. Durante mucho tiempo atesoró la posibilidad de dejar para siempre aquel lugar, pero las vueltas de la vida terminaron por unirlo, no sin un atrabiliario rencor, aún más fuerte a esas calles y edificios.
Pagó su cuenta, se puso su impermeable y moviendo sus hombros para terminar de acomodarlo en su gruesa estructura, se dispuso a recorrer las calles que exigían su presencia.
El joven que lo atendió tomó con alegría la propina generosa que había dejado; pensó, como pensó algún día ese viejo que ahora se perdía entre la gente y la lluvia, que si tenía un poco de suerte como hoy, pronto podría dejar para siempre aquella ciudad.
Ese era todo el resumen del exterior que podía hacer desde su mesa del café. ¿Qué otra cosa podría notar a esa altura de su vida? Aquella ciudad suele volverse cruel con todos, sin excepción; sabe esconder sus miserias y jactarse de sus oropeles; entre sus calles, muchas veces inmundas y peligrosas para el advenedizo, guarda con secreto pudor sus delitos. Durante mucho tiempo atesoró la posibilidad de dejar para siempre aquel lugar, pero las vueltas de la vida terminaron por unirlo, no sin un atrabiliario rencor, aún más fuerte a esas calles y edificios.
Pagó su cuenta, se puso su impermeable y moviendo sus hombros para terminar de acomodarlo en su gruesa estructura, se dispuso a recorrer las calles que exigían su presencia.
El joven que lo atendió tomó con alegría la propina generosa que había dejado; pensó, como pensó algún día ese viejo que ahora se perdía entre la gente y la lluvia, que si tenía un poco de suerte como hoy, pronto podría dejar para siempre aquella ciudad.
miércoles, agosto 13, 2014
En agosto
Con cada día que termina, con cada día que se me va, un aturdimiento me sucede. Y quisiera atrapar esas horas, hacerlas un poco más largas y poder ver, como en cámara lenta, los paisajes que endulzan esta pupila, esta mente cansada de imaginar. Quedaré atrapado aquí, porque soy de barro, y aunque los materiales de los que estoy hecho provienen de lejanas distancias, es aquí donde finalmente quedaré. Volver a ser átomo. No es tristeza lo que todo esto me produce, ni alegría ni dolor; es tan solo que la experiencia de imaginar abrazando lo infinito, me hace querer trascender; mi conciencia entonces quiere ser simple como la biología de mis uñas, como la de mi cabello desprendido de mi cabeza esta mañana al despertar; y viajo con él, hasta que toca el piso con sus volutas de cabello danzador. Amén.
Daryl Hall - 'The farther away I am' (del álbum 'Sacred song')
Daryl Hall - 'The farther away I am' (del álbum 'Sacred song')
martes, julio 01, 2014
Con los gatos no se juega
No es inteligente retar a un gato a una partida de cartas.
Perderás.
Quizá tengas una mínima oportunidad;
pero tu contrincante lo sabe y te derrotará.
Llámalo como quieras: instinto felino, suerte natural, como gustes.
Perderás.
Estarás atrapado en cuanto comience a ronronear.
Sus pupilas se dilatarán aún más.
Sus orejas ni se moverán.
Clavará su mirada en tus pequeñas gotas de sudor… Perderás.
Perderás.
Quizá tengas una mínima oportunidad;
pero tu contrincante lo sabe y te derrotará.
Llámalo como quieras: instinto felino, suerte natural, como gustes.
Perderás.
Estarás atrapado en cuanto comience a ronronear.
Sus pupilas se dilatarán aún más.
Sus orejas ni se moverán.
Clavará su mirada en tus pequeñas gotas de sudor… Perderás.
martes, junio 24, 2014
Soliloquio con café y espuma
Haz como si me vieras; supón que estoy a tu lado y tomas el último sorbo de café para luego perderte en la masa de gente: huir es lo mejor que sabemos hacer. Pero ¿es qué acaso existe alguien que no huya hoy en día? Todos huimos de algo, es cierto. Huimos de nuestros errores, de nuestras miserias; también de nuestra felicidad, de nuestra esperanza. Se diría que hemos aprendido a huir de casi todo. Y de estas cosas preferimos leer o escuchar de otras almas, con el fin último de atenuar en algo ese prurito que produce el sentirnos en algunos momentos, tan, pero tan solos, en medio de todos y de tantos. No sé por qué te dirijo mi pensamiento, si te me arrancas entre los escaparates y liquidaciones de temporada.
domingo, junio 01, 2014
Prístino temor
No quería, o mejor dicho no podía. Dónde estaba el instinto del que su padre le habló; de la fuerza interior que nace como una llamarada e incendia todos los temores volviéndolos cenizas; dónde hallar esa fuerza, dónde yacía en él.Vivir o morir.
Creer en la imagen que tenía frente a sus ojos; arrojarse a la posibilidad aparente de conquistar sus miedos; escuchar el suave murmullo de su fuerza interior.
Ser.
Vivir.
Progresar.
De un salto conquistó el borde, para luego, simplemente dejarse caer. Comenzó con una abrupta caída, la cual fue suficiente para que su instinto le hiciera abrir sus alas y comenzara a volar. Su madre, varios metros sobre él, lanzaba un poderoso chillido de aprobación.
Creer en la imagen que tenía frente a sus ojos; arrojarse a la posibilidad aparente de conquistar sus miedos; escuchar el suave murmullo de su fuerza interior.
Ser.
Vivir.
Progresar.
De un salto conquistó el borde, para luego, simplemente dejarse caer. Comenzó con una abrupta caída, la cual fue suficiente para que su instinto le hiciera abrir sus alas y comenzara a volar. Su madre, varios metros sobre él, lanzaba un poderoso chillido de aprobación.
martes, mayo 27, 2014
El sueño de Carina
Era costumbre en ella mirar fijamente hacia la estrella Canopus antes de dormir. Soñaba con volver algún día; emprender el viaje de retorno y volver a mirar, desde aquella lejana posición, este pequeño trozo de roca y agua suspendido. En ese momento entró su padre para darle el beso de las buenas noches. La arropó tiernamente y acomodando sus cabellos, besó su mejilla. Al salir la miró una vez más y se marchó.
En la tranquilidad de su cuarto volvió la mirada hacia su estrella –El viaje de vuelta puede esperar- Se dijo, y cerrando los ojos, durmió feliz.
En la tranquilidad de su cuarto volvió la mirada hacia su estrella –El viaje de vuelta puede esperar- Se dijo, y cerrando los ojos, durmió feliz.
sábado, mayo 10, 2014
Intermedio XIII
Esta publicación viene a completar la centena dentro de este blog. Intenté pasar por alto el detalle pero creo que todo esto merece algunas líneas; sobre todo considerando que en este espacio he intentado ser, a través de mi alter ego, Ferragus, un escritor extemporáneo en todas sus acepciones; que busca en las letras de otras personas –y en las propias- la quintaesencia de lo que entiende por literatura ¿Pretencioso, dirá usted? Puede ser. Pero como este empeño tiene un fin puramente personal, no creo incomodar a alguien.
Al completar estos cien textos, no puedo dejar de agradecer a las personas que han visitado este espacio, pero sobre todo, a aquellas que han permanecido. A estas últimas, toda mi gratitud y amistad. Escribo desde la experiencia de la forma más honesta, esto ustedes lo saben; seguiré ese camino, no porque me sea fácil, sino porque es una buena razón que explica este empeño literario.
Es curioso, originalmente en este intermedio, tenía la idea de escribir sobre las sincronías y su presencia en nuestras vidas, pero por lo visto nada de esto ocurrió y el texto se ha transformado en una muestra de genuino agradecimiento a aquellos pocos amigos que tengo el honor de conocer. Entonces, reitero mi más cordial agradecimiento a cada uno de ustedes; reciban un abrazo.
Al completar estos cien textos, no puedo dejar de agradecer a las personas que han visitado este espacio, pero sobre todo, a aquellas que han permanecido. A estas últimas, toda mi gratitud y amistad. Escribo desde la experiencia de la forma más honesta, esto ustedes lo saben; seguiré ese camino, no porque me sea fácil, sino porque es una buena razón que explica este empeño literario.
Es curioso, originalmente en este intermedio, tenía la idea de escribir sobre las sincronías y su presencia en nuestras vidas, pero por lo visto nada de esto ocurrió y el texto se ha transformado en una muestra de genuino agradecimiento a aquellos pocos amigos que tengo el honor de conocer. Entonces, reitero mi más cordial agradecimiento a cada uno de ustedes; reciban un abrazo.
jueves, mayo 01, 2014
Marte está dormido
En qué te has convertido, poderoso guerrero astral; viajas arrastrando a tus dos hijos ya muertos en un silencio aterrador que terminará cuando uno de ellos, como queriendo besar tu rostro, te golpeé en estrepitosa caída. Dime, qué ha sido de tu manto; qué de tu líquido vital. A la deriva arrastras tus telúricos recuerdos, tu campo magnético despedazado de pretendida actividad. Te mueres, es cierto, pero quién sobrevive aquí. Nacer es morir en esta palingenésica realidad.
jueves, abril 24, 2014
El desayuno de Rufus
Olvidar el paisaje difuminado por la lluvia;
desechar múltiples amaneceres.
Todo dejaría en un segundo,
por un breve abandono de este presente.
Preso ahora.
Preso siempre.
desechar múltiples amaneceres.
Todo dejaría en un segundo,
por un breve abandono de este presente.
Preso ahora.
Preso siempre.
martes, abril 01, 2014
1914
Se detuvo frente a la puerta que le impedía el paso al interior de la propiedad. Las noches frías se prolongaban por más de dos semanas seguidas, volviéndose insoportable para cualquier persona que se viera en la necesidad de andar por las calles con ese clima. Salvo por la ronda nocturna, se podría decir que aquellas estaban completamente desiertas.
Llamó con tres golpes sobre la gruesa puerta de madera y espero por un instante; miró su reloj, faltaban cinco minutos para las veintitrés horas; sus dedos estaban casi congelados; su cara fría y una respiración rápida y entrecortada le señalaba que su tiempo era escaso. Tomó fuerza y llamó nuevamente, esta vez utilizó el puño de su mano derecha para hacerse escuchar; al minuto una luz se encendió en el segundo piso la cual fue advertida por el reflejo de esta sobre la escarcha que había en la calle.
Hasta sus oídos llegó el ruido confuso de pasos presurosos bajando las escaleras y el posterior sonido de una llave entrando en la cerradura de la puerta principal; la puerta, con un apenas perceptible crujido de los goznes por el peso de esta, se abrió despacio para la inesperada visita.
-¿Tú, a estas horas? Vamos, entra de una vez ¿Qué sucede? –Preguntó el dueño de casa mientras cerraba la pesada puerta que dejaba pasar el frio de la noche.
-Está todo listo. Mi tarea la he cumplido- Contestó con voz agitada- Mañana se tendrán las primeras noticias. Dentro de los próximos días vendrán por ti. Recuerda muy bien esta fecha, estimado amigo.
-La humanidad no olvidará esta fecha. –Le contestó mientras daba un vistazo a un objeto puesto en su muñeca derecha.
-No me queda más tiempo, amigo; si nos volvemos a ver, cosa que me gustaría, espero que sea en tiempos más benignos. –Y recogiendo un poco la manga de su chaqueta, le dio una mirada a un artefacto similar al de su amigo. – Quién lo diría, hoy se cumple un año terrestre exacto desde que llegué a este planeta. –Presionó la superficie de la pantalla y en cosa de segundos desapareció, dejando en su lugar un leve vapor suspendido en el salón.
Luego de esto, el dueño de casa abrió un poco la puerta de entrada para contemplar el vacío de las calles; el hielo y un viento gélido reinaban en la más obscura de las noches. –Sí que no olvidarán el año de 1914- Dijo en voz baja, a la vez que cerraba la pesada puerta.
Llamó con tres golpes sobre la gruesa puerta de madera y espero por un instante; miró su reloj, faltaban cinco minutos para las veintitrés horas; sus dedos estaban casi congelados; su cara fría y una respiración rápida y entrecortada le señalaba que su tiempo era escaso. Tomó fuerza y llamó nuevamente, esta vez utilizó el puño de su mano derecha para hacerse escuchar; al minuto una luz se encendió en el segundo piso la cual fue advertida por el reflejo de esta sobre la escarcha que había en la calle.
Hasta sus oídos llegó el ruido confuso de pasos presurosos bajando las escaleras y el posterior sonido de una llave entrando en la cerradura de la puerta principal; la puerta, con un apenas perceptible crujido de los goznes por el peso de esta, se abrió despacio para la inesperada visita.
-¿Tú, a estas horas? Vamos, entra de una vez ¿Qué sucede? –Preguntó el dueño de casa mientras cerraba la pesada puerta que dejaba pasar el frio de la noche.
-Está todo listo. Mi tarea la he cumplido- Contestó con voz agitada- Mañana se tendrán las primeras noticias. Dentro de los próximos días vendrán por ti. Recuerda muy bien esta fecha, estimado amigo.
-La humanidad no olvidará esta fecha. –Le contestó mientras daba un vistazo a un objeto puesto en su muñeca derecha.
-No me queda más tiempo, amigo; si nos volvemos a ver, cosa que me gustaría, espero que sea en tiempos más benignos. –Y recogiendo un poco la manga de su chaqueta, le dio una mirada a un artefacto similar al de su amigo. – Quién lo diría, hoy se cumple un año terrestre exacto desde que llegué a este planeta. –Presionó la superficie de la pantalla y en cosa de segundos desapareció, dejando en su lugar un leve vapor suspendido en el salón.
Luego de esto, el dueño de casa abrió un poco la puerta de entrada para contemplar el vacío de las calles; el hielo y un viento gélido reinaban en la más obscura de las noches. –Sí que no olvidarán el año de 1914- Dijo en voz baja, a la vez que cerraba la pesada puerta.
lunes, marzo 03, 2014
Certeza
No me importó quedarme en el andén. El tren salía de la estación mientras una extraña vibración subía por mis pies recorriéndome todo el cuerpo. Una sensación de vacío se provocó en mí al ver el último carro del largo convoy alejándose; era suficiente saber que todo lo que hubiese podido hacer estaba hecho; que las cosas tienen su tiempo y lugar. No me amaba, ni yo a ella. Qué tan difícil puede ser aceptar aquello. Si en nuestro último adiós no hubiese abordado el tren esa tarde; si la más pequeña de las dudas la hubiese impelido hasta mis brazos, hubiésemos terminado abrazados, mirando cómo aquel gigante de hierro se alejaba. No, no me amaba, ni yo a ella; y pareciera ser que esa sola idea que se hacía realidad en ese momento, daba lugar a reconocer y aceptar que algo en mí también había muerto.
jueves, febrero 27, 2014
La llamada
Al encender la lámpara que estaba sobre la mesita de noche, toda la pieza quedó inundada de un tono levemente ámbar, muy suave. Presionó el interruptor y la obscuridad se apoderó de todo lo que a sus ojos, se había revelado; sólo un pequeño haz de luz se colaba por entre las gruesas cortinas. Volvió a presionar y las cosas reaparecían ante su mirada. Volvía a presionar y desaparecían –Todo sigue aquí, junto a mí; nada ha desaparecido- se dijo aliviado. Tomó su móvil y buscó entre sus contactos; marcó un número, y envuelto en la más absoluta incertidumbre, esperó que contestaran.
-¿aló?
-Dime…
-¿Dónde estás? ¿Puedes hablar?
-En casa; te escucho…
-Por momentos soy un verdadero estúpido…
-Mira, la verdad no quisiera a estas horas…
-Por favor, déjame terminar; por favor…
-…
-No creo que deba esperar tener certeza de todo; el hecho de no ver las cosas, no significa de manera necesaria que estas no existan. Simplemente no existe la luminosidad que las muestre, que descubra sus formas.
-Cómo así.
-La tranquilidad no se alcanza sólo con certezas, sino también abrazando la incertidumbre que depara el futuro. Fui un idiota al no reconocer tu esfuerzo. Ya sé de donde proviene esta luz que hoy me falta.
-¿De dónde?
-De tu mirada.
-…
-¿Me dejas invitarte un café…? Sólo una taza de café.
-…
-Qué me dices…
Después de aquella llamada, dejó el móvil sobre la mesita y quedó observando la tenue luminosidad que desprendía este; lo miró reconfortado hasta que finalmente se apagó.
En la más completa obscuridad de su cuarto, pudo imaginar las formas de todas las cosas que este contenía.
-¿aló?
-Dime…
-¿Dónde estás? ¿Puedes hablar?
-En casa; te escucho…
-Por momentos soy un verdadero estúpido…
-Mira, la verdad no quisiera a estas horas…
-Por favor, déjame terminar; por favor…
-…
-No creo que deba esperar tener certeza de todo; el hecho de no ver las cosas, no significa de manera necesaria que estas no existan. Simplemente no existe la luminosidad que las muestre, que descubra sus formas.
-Cómo así.
-La tranquilidad no se alcanza sólo con certezas, sino también abrazando la incertidumbre que depara el futuro. Fui un idiota al no reconocer tu esfuerzo. Ya sé de donde proviene esta luz que hoy me falta.
-¿De dónde?
-De tu mirada.
-…
-¿Me dejas invitarte un café…? Sólo una taza de café.
-…
-Qué me dices…
Después de aquella llamada, dejó el móvil sobre la mesita y quedó observando la tenue luminosidad que desprendía este; lo miró reconfortado hasta que finalmente se apagó.
En la más completa obscuridad de su cuarto, pudo imaginar las formas de todas las cosas que este contenía.
lunes, enero 13, 2014
La decisión
la chica de la bici no me ve. Me escondo a su mirada;
no quiero que sepa que estoy allí. Se aleja suave por el camino del parque
hasta desaparecer. Cualquier día le hablo; le explicaré que el amor nace, al
parecer, como las callampas, o sea en cualquier lugar. No, mejor no; suena poco
poético dicho así. Le diré que me basta saber que ella existe en este parque
para querer venir. Le quiero tanto que se lo diré tal cual; y es tanto lo que
la quiero, que no me importa si ella sólo me sonríe y sigue pedaleando hasta
desaparecer.
viernes, enero 10, 2014
Intermedio XII
Recuerdo que tenía un cuaderno donde guardaba relatos breves que surgían de manera caótica en una mente joven e inquita, hoy sólo inquieta, habrá de saber usted. Alcancé a tener un número importante de textos breves y poemitas que, desde un punto de vista onanista, como diría una egregia amiga, me resultaban aceptables. A estos los acompañaba, a veces, con una ilustración que improvisaba, intentando darle un soporte al texto. Qué lindo. Así transcurrieron las páginas en una época donde la inspiración estaba en todos lados. Como dato adicional le contaré, intrigado lector, que comenzaba mi vida laboral en un puesto de trabajo que se desarrollaba en la noche, lo que me permitía estar en tranquilidad al momento de intentar una creación literaria.
Con el advenimiento de la tecnología alguien me convenció que traspasara todos mis textos a un computador, que estando estos allí, estarían libres de extravío o cualquier desgracia semejante. La idea me pareció estupenda así es que me di a la tarea de trascribir, previa rigurosa selección, los textos que supuse tenían algún valor literario, obteniendo con esto una selección de todo mi gusto, un auténtico florilegio (…)
Pero ha de saber, contemporizado lector, que al tiempo después, el azar diría su última palabra en la forma de una fuerte variación de voltaje, provocando una vulgar quemazón de silicios en la tarjeta controladora que traen los discos; si nunca ha visto uno de cerca, levántese de su mullida posición y desarme su porquería de computador, extraiga el disco duro o HD y vea con sus propios ojos singular artilugio. Ese vórtice de electrones, esa abyecta manifestación física, destruyó el trabajo de un escritor en cierne que se confió de la incipiente tecnología. De haber seguido con el cuadernillo quizá aún tendría su trabajo intacto.
Con el advenimiento de la tecnología alguien me convenció que traspasara todos mis textos a un computador, que estando estos allí, estarían libres de extravío o cualquier desgracia semejante. La idea me pareció estupenda así es que me di a la tarea de trascribir, previa rigurosa selección, los textos que supuse tenían algún valor literario, obteniendo con esto una selección de todo mi gusto, un auténtico florilegio (…)
Pero ha de saber, contemporizado lector, que al tiempo después, el azar diría su última palabra en la forma de una fuerte variación de voltaje, provocando una vulgar quemazón de silicios en la tarjeta controladora que traen los discos; si nunca ha visto uno de cerca, levántese de su mullida posición y desarme su porquería de computador, extraiga el disco duro o HD y vea con sus propios ojos singular artilugio. Ese vórtice de electrones, esa abyecta manifestación física, destruyó el trabajo de un escritor en cierne que se confió de la incipiente tecnología. De haber seguido con el cuadernillo quizá aún tendría su trabajo intacto.
martes, octubre 29, 2013
Viento austral
Cómo lo hago para perderme en tu silencio.
Cómo saber que no me expulsarás ante mi súplica.
¿Abrirás tus hielos para guarecerme?
¿Tendrán mis huesos el honor de tu cobijo?
¡Rescátame!
¡Rescátame!
¡Rescátame!
Cómo saber que no me expulsarás ante mi súplica.
¿Abrirás tus hielos para guarecerme?
¿Tendrán mis huesos el honor de tu cobijo?
¡Rescátame!
¡Rescátame!
¡Rescátame!
viernes, septiembre 13, 2013
La sonrisa de Neftalí
Por momentos se escapa la vida por mi cuerpo.
(Por momentos nada más);
se diluyen mis recuerdos,
los anhelos que inventé.
Y no es que mude en brisa,
o en algo espiritual.
Por momentos se escapa la vida por mi cuerpo.
(Por momentos quiere arrancar).
(Por momentos nada más);
se diluyen mis recuerdos,
los anhelos que inventé.
Y no es que mude en brisa,
o en algo espiritual.
Por momentos se escapa la vida por mi cuerpo.
(Por momentos quiere arrancar).
jueves, agosto 01, 2013
Probabilidad cuántica (o el exceso de Merlot)
No me gusta juzgar a las personas por sus desaciertos, pero la verdad que Jean-Poul es un idiota de aquellos. Está bien ser claro en nuestros principios y estar dispuestos a defenderlos, pero otra cosa muy distinta es ignorar todo sentido común. Me explico. El susodicho porfiaba que perfectamente podía lanzarse a un agujero negro (empiece a dimensionar el asunto, por favor) y gracias a la aceleración que alcanzaría la masa total de su cuerpo, una vez traspasado el umbral del horizonte de sucesos, podría convertirse en luz… ¡en luz! Los comensales que estábamos reunidos (compartíamos un cerdito lechón esa tarde) nos mirábamos desconcertados como buscando un punto de apoyo para darle crédito a tamaña tontera. Con los minutos, el punto de vista fue adquiriendo ribetes de una verdadera ponencia, que incluso fue acompañada por más de un dibujo trazado en el suelo (sí, era un asado al aire libre, una jira se podría decir) realizado con un bastón a guisa de lápiz maniobrado con destreza y entusiasmo por el improvisado orador.
Un esotérico podría, quizá, encontrar razón en todo aquello. Yo, que particularmente no soporto quemarme un dedo con un fósforo, no podía imaginar siquiera las temperaturas a que tendría que someter mi cuerpecito en tan azaroso viaje. Miré de soslayo a su esposa que se llevaba la copa hasta los labios en ese momento, y pude distinguir una risita cómplice que le dirigía a la dueña de casa (mi mujer). La novia de uno de nuestros amigos, una muchacha de poco más de veinticinco años, condescendía con la cabeza a las explicaciones dadas por Jean-Poul; en algún momento de la disertación, aquella opinó que era completamente posible; que todos nosotros somos seres de luz y que nuestros cuerpos son la coraza con la que nos hemos castigado nosotros mismos (¡¿?!) que la industrialización y el consumismo sólo nos ha alejado de la luz universal (risas) que debiéramos, como sociedad, luchar por volver a ser seres de pura energía (más risas). Otro del grupo, Eduardo, conocido por su contemporización a ultranza ante opiniones dispares, recorría los vasos de los asistentes, provisto de magnánima jarra conteniendo el mejor de los vinos Merlot del valle. Al llegar hasta mí, y mientras escanciaba el noble líquido en mi vaso, me preguntó con tono guasón “¿Tú qué crees?” Luego de haber estado libando casi toda la tarde y afectado por los grados alcohólicos; con las montañas imponentes proyectando sus sombras; las risas de genuina amistad; la alegría sostenida en el ambiente, sólo pude contestar “Pude ser… Por qué no”
Un esotérico podría, quizá, encontrar razón en todo aquello. Yo, que particularmente no soporto quemarme un dedo con un fósforo, no podía imaginar siquiera las temperaturas a que tendría que someter mi cuerpecito en tan azaroso viaje. Miré de soslayo a su esposa que se llevaba la copa hasta los labios en ese momento, y pude distinguir una risita cómplice que le dirigía a la dueña de casa (mi mujer). La novia de uno de nuestros amigos, una muchacha de poco más de veinticinco años, condescendía con la cabeza a las explicaciones dadas por Jean-Poul; en algún momento de la disertación, aquella opinó que era completamente posible; que todos nosotros somos seres de luz y que nuestros cuerpos son la coraza con la que nos hemos castigado nosotros mismos (¡¿?!) que la industrialización y el consumismo sólo nos ha alejado de la luz universal (risas) que debiéramos, como sociedad, luchar por volver a ser seres de pura energía (más risas). Otro del grupo, Eduardo, conocido por su contemporización a ultranza ante opiniones dispares, recorría los vasos de los asistentes, provisto de magnánima jarra conteniendo el mejor de los vinos Merlot del valle. Al llegar hasta mí, y mientras escanciaba el noble líquido en mi vaso, me preguntó con tono guasón “¿Tú qué crees?” Luego de haber estado libando casi toda la tarde y afectado por los grados alcohólicos; con las montañas imponentes proyectando sus sombras; las risas de genuina amistad; la alegría sostenida en el ambiente, sólo pude contestar “Pude ser… Por qué no”
martes, julio 23, 2013
La cuestión
Qué se sentirá trascender, me pregunto; deslizarse consciente hermanado al tiempo. Qué serían entonces los recuerdos, las épocas.
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