domingo, mayo 06, 2018

Otras cosas y el sentido

Las cosas quedaron así: suspendidas por un prolongado momento. Quizá la falta de datos hacía más difícil la tarea de dar sentido a esas cosas -¿Tus padres aún están juntos? –No, cada uno está en su propio mundo. Quizá sea mejor así después de todo. -La brisa fría soplaba amable sobre el rostro de ambos niños.
Y estas cosas ‘mundanas’ que le puede ocurrir a cualquiera, van formando una historia, digo, un presente de un individuo que luego se adormecerá entre abrazos de año nuevo, promociones en su trabajo, las buenas y malas noticias, los cambios de paisajes; en general , todas esas cosas que simplemente suceden. La vida misma -¿Recuerda haber estado en Córcega, recolectando frutos de temporada? –Nunca he estado en Córcega ¿usted si? –No, tampoco; pero me hubiese gustado estar allá cosechando algunos frutos.-La mirada insistía en un paisaje de una supuesta Córcega y de campos llenos de frutos.
El sentido resbala sobre lo monolítico de las ideas; estas quedan ahí, como columnas de roca en un paisaje desértico  -¿Cómo se llaman esas columnas de hielo que abundan en los paisajes helados a gran altura? -¿Se refiere usted a los penitentes que se pueden encontrar en los andes? -¡Exacto! Penitentes…
A medida que avanza el tren por su ruta de hierro,  de sus ventanas salen disparadas las miradas de los pasajeros en todas direcciones, haciendo de esto una sola mirada colectiva que lo absorbe todo de una realidad siempre indiferente ¡Qué hermoso! ¡Un carro de fierro vivo que se desplaza con sus ojos facetados!

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