<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255</id><updated>2012-02-01T08:02:34.561-08:00</updated><title type='text'>literatura y tercer milenio</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>74</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-2498464632090839904</id><published>2012-01-10T12:29:00.000-08:00</published><updated>2012-01-10T12:31:23.708-08:00</updated><title type='text'>Naufrago (o divertimento con brisa marina)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;No recuerdo cuánto tiempo estuve inconciente, sólo la fuerte luminosidad del sol me hizo reaccionar a la realidad. Incorporando mi cuerpo de manera pesada sobre la superficie de la balsa, y apoyando la espalda en los bordes, verifiqué con alivio que no tenía herida alguna producto del accidente -¡el accidente!- Recordé con sobresalto, a la vez que erguía el cuerpo buscando con la mirada, algún rastro que confirmara la imagen de un gran accidente en alta mar, perdiéndose esta en todas direcciones, sin lograr identificar algo.&lt;br /&gt;La balsa estaba equipada con alimentos para varias personas y elementos de primeros auxilios, entre otras cosas. La puesta en operación necesariamente tenía que ser automática, de otra forma no imagino cómo hubiese podido utilizarla; su robustez así lo requería. Algo que me molestó desde el principio fue su horrible color amarillo, el cual me recuerda hasta el día de hoy una capota para la lluvia que tuve en mis años de niño, creo que no tenía más de seis.&lt;br /&gt;Con las primeras semanas de estar extraviado en el océano, y luego que las raciones de alimentos mermaran de manera peligrosa, tuve que desarrollar alguna técnica que permitiera proveerme de alimento a través de la pesca. Pues bien, descendiendo varios metros atado a una cuerda guía, y provisto de una suerte de arpón elaborado por quién sabe qué destreza adormecida en el subconsciente, logro obtener alimento variado y nutritivo; en lo personal nunca me gustaron los mariscos o pescados crudos, pero qué puedo hacer, tampoco es el lugar para exigir un centro de cocina ¿cierto?&lt;br /&gt;Al pasar los años en alta mar, y ante el peligro que un ataque de locura amenazara la seguridad imperante, redacté, a modo de rudimentaria constitución, un manifiesto que permitiera normar la vida al interior de mí ahora, estado-balsa. La carencia absoluta de todo aquello que alguna vez entendí como política, ayudó a la aprobación casi inmediata de sus partes, facilitando la puesta en vigor a la brevedad. Con esto quedaba reivindicada la tarea superior de buscar otras almas en situación similar. Sin embargo aún, cuando estoy con la mirada perdida en la línea del horizonte, o al anochecer, mientras me duermo, siento el prurito de conspirar contra mí. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-2498464632090839904?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/2498464632090839904/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=2498464632090839904' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2498464632090839904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2498464632090839904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2012/01/naufrago-o-divertimento-con-brisa.html' title='Naufrago (o divertimento con brisa marina)'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-326355740050868834</id><published>2011-12-22T06:22:00.000-08:00</published><updated>2011-12-22T06:26:00.340-08:00</updated><title type='text'>Duermevela</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;No era habitual que se levantara por la madrugada; tampoco lo era caminar descalzo. Aquella oportunidad sin duda se sentía mejor que nunca; algo así como haber encontrado una respuesta largamente esperada. Era tan agradable sentir que su ser se mezclaba con el aroma de las cosas; con la brisa fría nocturna; con el rumor de las hojas. Lo aturdía un poco el hecho de no saber el origen de tanto bienestar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-326355740050868834?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/326355740050868834/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=326355740050868834' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/326355740050868834'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/326355740050868834'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/12/duermevela.html' title='Duermevela'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-6332302011760407321</id><published>2011-11-22T05:29:00.000-08:00</published><updated>2011-11-22T05:33:32.603-08:00</updated><title type='text'>El funámbulo</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Pende sobre una fina cuerda llamada tiempo. Describiendo hermosas volutas en el aire sonríe, y se vuelve a posar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-6332302011760407321?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/6332302011760407321/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=6332302011760407321' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6332302011760407321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6332302011760407321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/11/el-funambulo.html' title='El funámbulo'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-8540677106315987676</id><published>2011-11-02T10:02:00.000-07:00</published><updated>2011-11-02T10:06:15.003-07:00</updated><title type='text'>Intermedio IX</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;A pesar que no dispongo de mucho tiempo para la relectura, de vez en cuando tomo un libro al azar (quizá con poco de azar) y recorro sus páginas leyendo párrafos saltados a la espera que emerja el libro en su totalidad, como en la mayoría de las veces sucede. Es una buena técnica para descansar del proceso de lectura que en ese momento me ocupa.&lt;br /&gt;Fue así como llegué a un libro que en su oportunidad hizo que disfrutara cada página; inclusive en algunas de ellas reí de buena gana. No daré mayor información del libro para dejarle en suspenso y provocar en usted, natural curiosidad, con excepción del siguiente trozo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pastores ¿no es lindo chiste,&lt;br /&gt;que es hoy el señor san Corpus Christe?&lt;br /&gt;Hoy es el día de las danzas&lt;br /&gt;en que el Cordero sin mancilla&lt;br /&gt;tanto se humilla,&lt;br /&gt;que visita nuestras panzas,&lt;br /&gt;y entre estas bienaventuranzas&lt;br /&gt;entra en el humano buche.&lt;br /&gt;Suene el lindo sacabuche,&lt;br /&gt;pues nuestro bien consiste.&lt;br /&gt;Pastores ¿no es lindo chiste?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-8540677106315987676?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/8540677106315987676/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=8540677106315987676' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8540677106315987676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8540677106315987676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/11/intermedio-ix.html' title='Intermedio IX'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-7257058770960612188</id><published>2011-10-19T07:00:00.000-07:00</published><updated>2011-10-19T07:03:36.411-07:00</updated><title type='text'>Antonia</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Ocupaste el asiento justo en frente de mí; la señal auditiva apresuró a los rezagados que entraron al metro justo cuando las puertas comenzaron a cerrar. Tu mirada se encontraba con la mía en el reflejo de una ventana que insistía en reunirnos, que reflejaba el interior del carro casi como un pretexto entre los dos.&lt;br /&gt;El movimiento se inició, con ese particular sonido de los motores eléctricos ganando velocidad…&lt;br /&gt;-¿En qué estás?&lt;br /&gt;-Te recordaba. –respondí. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-7257058770960612188?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/7257058770960612188/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=7257058770960612188' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7257058770960612188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7257058770960612188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/10/antonia.html' title='Antonia'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-8738266523540548732</id><published>2011-09-30T11:36:00.000-07:00</published><updated>2011-09-30T11:38:19.245-07:00</updated><title type='text'>2.5 millones de años luz</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;…y al despertar a la mañana siguiente, comprobando que todo había sido un mal sueño, se levantó presuroso en dirección a la ventana de su cuarto; pudo ver en la línea del horizonte como emergía la estrella del día con su típica tonalidad azulosa, lo que le hizo respirar profundo de tranquilidad. Las sombras de los valles se disipaban y una suave brisa fría le fue a saludar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-8738266523540548732?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/8738266523540548732/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=8738266523540548732' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8738266523540548732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8738266523540548732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/09/25-millones-de-anos-luz.html' title='2.5 millones de años luz'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-1050818680353037756</id><published>2011-08-23T17:53:00.000-07:00</published><updated>2011-08-23T17:55:36.758-07:00</updated><title type='text'>Perpetuo insomne</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Recuerdo cuando bastaba poner la cabeza sobre la almohada para quedar profundamente dormido. Qué no daría por recuperar esa capacidad. Claro que era bastante más joven que ahora; con menos cosas aprendidas a fuerza de vivir.&lt;br /&gt;El recurso de oscurecer mí cuarto con cortinas gruesas e impedir que entre la luz del día, ha ayudado un poco a concentrarme en el sueño y tratar de invocar su benéfica presencia; hace mucho tiempo apagué el reloj que tengo sobre la mesita, para evitar la tentación de ver las horas trascurrir y dedicarme a recuperar el sueño, sueño que antes me transportaba a mis mundos construidos con apenas un puñado de recuerdos.&lt;br /&gt;Lo único que no puedo controlar como quisiera, es el ruido exterior; ese ruido que me habla de la vigilia constante a la que está sometida la ciudad; ese tráfago de actividad que sí lo pienso mejor, bien podría interpretarse como la sumatoria de muchos como yo, que al no poder dormir, salieron a deambular por las calles a extenuar sus cuerpos en busca del agotamiento.&lt;br /&gt;Quedo asombrado como se yergue un nuevo edificio; creciendo cada vez un poco más, pero sin detenerse. Maquinas, voces, luces y sombras; ruido que he aprendido a destramar hasta detectar la más simple de las sonrisas o el más quebrantador e imperceptible de los sollozo. Me pregunto cuántos pisos llegará a tener; si me tapará el sol poniente que tanto me gusta en invierno; o si se tratará de un edificio de oficinas o de viviendas. Muchos otros fueron demolidos para volver a renacer con nuevas formas.&lt;br /&gt;Extraño los pasos de una señorita que habitaba el piso superior al mío; sus tacos siempre apurados en la mañana a eso de las seis y treinta, hablaban de su sensual pereza para despertar; algunas veces, en su apuro, se veía obligada a volver, para luego salir corriendo, dejando suspendido en el aire su perfume que tanto me agradaba. Han pasado muchas personas por ese departamento. Recuerdo también a un señor y su perro, si no me equivoco creo que le llamaba Pirata, o algo así; bastaba que este señor pusiera las llaves en el cerrojo, para que Pirata diera dos fuertes ladridos y se pusiera a saltar de alegría. Una pareja de ancianos con un gusto exquisito por la música. Una madre y su hija. ¡Díos, si sólo pudiera dormir!&lt;br /&gt;Por una pequeña separación de la cortina, puedo apreciar como han comenzado a caer los primeros copos de nieve de este invierno, dejando en el olvido tantos días de calor que hacía más difícil mí empeño. Creo que sería mejor no pensar y dejar caer mí cuerpo junto a la imagen de aquellos copos, y simplemente tratar de dormir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-1050818680353037756?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/1050818680353037756/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=1050818680353037756' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1050818680353037756'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1050818680353037756'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/08/perpetuo-insomne.html' title='Perpetuo insomne'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-7184220919390050652</id><published>2011-07-22T08:36:00.000-07:00</published><updated>2011-07-22T09:01:27.091-07:00</updated><title type='text'>Hegel no asistió</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;em&gt;-…No sé si ustedes estarán de acuerdo conmigo, pero resulta triste en algunos momentos sentir que sólo se vive de trozos ajenos y no obstante, insistir en una pretendida originalidad.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;-&lt;em&gt;Pero eso no tiene porque ser motivo de tristeza&lt;/em&gt; –&lt;span style="color:#333399;"&gt;interrumpió alguien con seguridad&lt;/span&gt;- &lt;em&gt;En mí caso, siento como si recogiera aquellos trozos con el anhelo de adornar o hacer más hermoso el entorno que construyo para mí.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El resto seguía conmovido por los acordes de la sinfonía número cinco de Mahler&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Sí, está bien.&lt;/em&gt; –Contestó- &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;em&gt;Es sólo que se siente tan ajeno. Bien podrías lanzar todo por la borda, y no extrañarlo siquiera.&lt;br /&gt;-¿Hablas de trascender?&lt;/em&gt; –Interrumpió uno que miraba encantado el paisaje invernal- &lt;em&gt;¿A eso te refieres?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;No, no me refiero a eso.&lt;/em&gt; –Respondió con desgano- &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;em&gt;¿Cómo podríamos siquiera intentar trascender? Aludo al hecho de la carencia de originalidad; al que nuestra sociedad nos haya convertido en simples usuarios de algo, de lo que quieras, pero usuarios al fin.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Afuera comenzaban a caer los primeros copos de nieve, cubriendo con delicadeza el paisaje que a esa hora se apercibía a descansar.&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Yo me siento original.&lt;/em&gt; –Declaró la anfitriona- &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;em&gt;Cada cosa que hago queda con mí impronta; por ejemplo esta tarta, quedó como yo quería y está deliciosa.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Todos aceptaron con agrado el ejemplo, mientras que algunos recurrieron a las últimas porciones disponibles en la mesa.&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Aunque no es la única tarta que hay en el mundo, por cierto.&lt;/em&gt; –Expresó uno de los últimos invitados en llegar.&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Definitivamente es una lástima que no asistiera Hegel a esta reunión.&lt;/em&gt; –Agregaba una invitada, al tiempo que bebía con desgano su último sorbo de coñac, provocando la risa general.&lt;br /&gt;Fueron esas risas las que llegaron hasta la habitación, despertándolo de manera abrupta de su sueño. Se incorporó de la cama no sin esfuerzo, y se dirigió hasta la ventana, comprobando que la noche y la nieve ya estaban instaladas en el lugar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-7184220919390050652?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/7184220919390050652/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=7184220919390050652' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7184220919390050652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7184220919390050652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/07/hegel-no-asistio.html' title='Hegel no asistió'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-2907177469929339451</id><published>2011-07-07T17:46:00.000-07:00</published><updated>2011-07-07T17:48:20.605-07:00</updated><title type='text'>El copista</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Con las madrugadas aprendidas de memoria, dirigíase hasta la obscura y fría biblioteca, disponiéndose a comenzar una nueva jornada de traducción. De manera prolija tomaba la pluma entre sus dedos, untando con cuidado el extremo de aquella, como dándole de beber. El ulular del viento se colaba por entre los altos techos, amortiguando cualquier otro sonido del lugar, en especial, los súbitos sollozos que aquel hombre dejaba escapar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-2907177469929339451?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/2907177469929339451/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=2907177469929339451' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2907177469929339451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2907177469929339451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/07/el-copista.html' title='El copista'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-7037921768218995792</id><published>2011-06-02T10:37:00.000-07:00</published><updated>2011-06-02T10:40:28.216-07:00</updated><title type='text'>Intermedio VIII</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Curioso. Luego de terminar con Dostoyevski, de manera natural caigo (en el mejor de los sentidos) en la obra de Gogol. Sí, es cierto, bien podría no ser casualidad; durante buena parte de su trabajo Dostoyevski hace referencia a la figura del “pequeño ruso” utilizando palabras bastante elogiosas. Esto se vuelve significativo, si consideramos por ejemplo, que este último no es un eslavófilo como lo fuera el primero, dejando de manifiesto, la grandeza de Dostoyevski al reconocer la calidad literaria de Gogol por sobre cuestiones políticas. Después de todo, imagino, caló hondo en él aquella frase “Aquí le traigo un nuevo Gogol” que digiera Nekrasov, dueño del diario El contemporáneo, al mostrarle a Bielinski, critico literario de renombre en toda Rusia, el manuscrito de “pobres gentes”&lt;br /&gt;Me fue imposible ubicar en Chile a Nikolai V. Gogol; tuve que recurrir a la compra electrónica y traerlo desde España, pero valió el esfuerzo, obtuve una hermosa edición Aguilar del año 1964 que contiene todas sus obras. Con esto espero pasar el invierno austral para luego intentar publicar de manera más seguida.&lt;br /&gt;No quiero terminar este intermedio, sin dejarles un trozo que extraigo de la obra titulada “Veladas en Dikanka” con el ánimo de estimular vuestra curiosidad literaria:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿No es así como vuela, alejándose de nosotros, la alegría, precioso y voluble huésped? ¿Y no es vano esperar que el sonido de la nota solitaria pueda expresar regocijo? En el eco que escuchamos se percibe ya la tristeza y la soledad. ¿No es así como se pierden por el mundo los alegres amigos de la turbulenta y libre juventud, uno por uno, dejando, finalmente, solo a su viejo hermano?... ¡Qué tristeza la del abandonado! El corazón se llena de dolor y de pesar, y nada puede ayudarle.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos, amigos. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-7037921768218995792?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/7037921768218995792/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=7037921768218995792' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7037921768218995792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7037921768218995792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/06/intermedio-viii.html' title='Intermedio VIII'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-1400524982093441197</id><published>2011-05-24T09:28:00.000-07:00</published><updated>2011-05-24T09:32:23.818-07:00</updated><title type='text'>Sucursal bancaria</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Nunca imaginé vivir una experiencia tan aterradora; cómo es posible que le ocurriera a una embarcación que poseía la última tecnología en navegación, además de una excelente tripulación (tengo entendido que esa tripulación fue premiada) La confusión que se generó al impactar en alta mar con aquella sucursal bancaria fue, como ya lo dije, aterradora. Por suerte para mí, estaba justo en la zona de proa viendo el reflejo de la luna en la piscina y bebiendo un vaso de algún trago que ya no recuerdo; mi cuerpo estaba apoyado sobre una especie de tanque o barril (después me percaté que se trataba de una balsa de rescate) y miraba fijamente al horizonte tratando de descubrir que significaba una débil luz que percibía a la distancia. Con cada minuto que pasaba la luz se hacía más clara y ahora podía distinguir, incluso, algunas tonalidades. Luego de un rato no me quedó duda alguna: Era la sucursal bancaria.&lt;br /&gt;Estoy seguro que aquella sucursal estaba bien diseñada, y cumplía con todas las normas internacionales en seguridad. Lo novedoso también, era que no requería la presencia de algún ejecutivo y era factible realizar casi cualquier transacción que el cliente necesitara. Tenía cajero automático; dispensador de cheques personalizados; emitía duplicados de tarjetas de crédito; créditos de consumo e hipotecario; etc. En definitiva: era lo más avanzado de la tecnología bancaria, eso es verdad ¿Pero qué mierda estaba haciendo una sucursal bancaria en alta mar? ¿No hubiese sido más razonable impactar con una plataforma petrolera? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;Stgo, Abril 1997&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-1400524982093441197?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/1400524982093441197/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=1400524982093441197' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1400524982093441197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1400524982093441197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/05/sucursal-bancaria.html' title='Sucursal bancaria'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-1635738095069672175</id><published>2011-03-24T06:04:00.000-07:00</published><updated>2011-03-24T06:06:21.913-07:00</updated><title type='text'>Pura magia</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Me topé con ella en las escaleras que me llevarían hasta la estación de metro. Llamó mi atención la mezcla de colores de sus ropas, todas ellas ya muy raídas por el tiempo y el uso, pero que sin embargo, mostraba cierto equilibrio en su configuración. Eran las siete de la mañana pasado quince, y el grueso de la gente aún no se hacía presente sino hasta eso de las ocho. Seguí con mis pasos en dirección hacia ella y noté que tenía un cartelito colgado al cuello donde se leía “Hago magia”; con discreción, tomé del fondo de mis bolsillos una moneda y se la entregue con mucho pudor. Mientras entregaba mi cooperación voluntaria, le dije que me gustaría desaparecer –aún no sé por qué mencioné aquella frase- . Extendió su mano para recibir la moneda, y a la vez que con la otra hacía un chasquido con los dedos, sentenció “él ya no está, sólo quedas tú”&lt;br /&gt;Un tanto confundido seguí mí camino para abordar el metro, y una vez que estuve sentado mirando a los otros pasajeros en el andén, experimenté una sensación de paz que me envolvió por mucho, mucho tiempo. A mí maga no la he vuelto a ver, pero cuando siento que caigo en la espesa oscuridad, llega hasta mí el sonido de sus dedos y me vuelvo a sentir bien. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-1635738095069672175?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/1635738095069672175/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=1635738095069672175' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1635738095069672175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1635738095069672175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/03/pura-magia.html' title='Pura magia'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-4475956037559573583</id><published>2011-02-03T10:17:00.000-08:00</published><updated>2011-02-03T10:25:48.711-08:00</updated><title type='text'>Viena</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Un espeso manto de nieve caía sobre la ciudad.&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Mire, la verdad tengo ciertas dudas sobre su estado psicológico; no es que lo suponga loco, no; llama la atención la forma de construir su entorno. Por el momento nada quiero adelantar, esperemos algunas sesiones y luego veremos.&lt;br /&gt;-Tómese el tiempo que necesite. Juegue a lo que quiera con su dialéctica.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Se levantó de la silla a la vez que tomaba su sombrero, y despidiéndose de manera amable de su interlocutor, se dispuso a marchar.&lt;br /&gt;Antes de cerrar la puerta de la consulta, la voz de aquel le interrumpió.&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Una última pregunta.&lt;br /&gt;-¿Si?&lt;br /&gt;-¿Dónde se está hospedando?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Girando su cabeza con evidente signo de molestia en su rostro contestó.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;En el psiquiátrico ¿dónde más?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-4475956037559573583?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/4475956037559573583/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=4475956037559573583' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4475956037559573583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4475956037559573583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2011/02/viena.html' title='Viena'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-6404356490221094853</id><published>2010-12-21T13:08:00.000-08:00</published><updated>2010-12-21T13:09:13.430-08:00</updated><title type='text'>En amor</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Perdona si dudo de tu sonrisa,&lt;br /&gt;siempre proviene de un silencio.&lt;br /&gt;Me toma por sorpresa y no me gusta: ya estoy viejo para eso. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-6404356490221094853?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/6404356490221094853/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=6404356490221094853' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6404356490221094853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6404356490221094853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2010/12/en-amor.html' title='En amor'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-5434671069544368839</id><published>2010-10-06T17:39:00.000-07:00</published><updated>2010-10-06T17:47:00.090-07:00</updated><title type='text'>David, Margot, Puerto Montt</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Sentía todo el peso de su cuerpo soportado en el cómodo asiento; las imágenes exteriores comenzaban a pasar como una película muda ante sus ojos, a medida que el tren ganaba velocidad. Eran las últimas escenas que podía percibir antes de la espesura de la noche. Se levantó de su asiento y apagó la luz de su compartimento quedando en completa obscuridad, disfrutando de las postreras siluetas que se agolpaban en el vidrio como si quisieran entrar. El viaje en busca de Margot, se había iniciado.&lt;br /&gt;-¡Detesto este clima! –Se hablaba a sí mismo, mientras que con un gesto de desagrado corría la cortina de baño para ingresar a la ducha. El sol en el valle, ese sol del estío que hacía difícil casi el simple acto de respirar, le provocaba un embotamiento en su cabeza que por lo general, terminaba con una jaqueca al finalizar el día.&lt;br /&gt;La sala de baño, por él diseñada, tenía una configuración tal, que permitía disfrutar de una ducha apreciando la vista general del valle. Una vez dentro, abrió el grifo de agua y una suave y persistente lluvia comenzó a mojar todo su cuerpo. Se quedó por un momento, estático, como perdido en pensamientos lejanos; sintiendo los golpecillos que le prodigaban cada una de las gotas de agua que hacia él viajaban. Luego, percibió una sombra que ingresaba a la sala de baño, acercándose suave hasta enfrentar la cortina ahora cerrada. Pudo distinguir la hermosa mano de ella tomando el borde de la cortina, casi como preámbulo de su belleza&lt;br /&gt;-¿Se puede? –Preguntó Margot, deslizando tranquila el resto de la cortina. La sonrisa instalada en el rostro de él, fue evidente para ella que terminó por ingresar a la ducha junto a David.&lt;br /&gt;-¡Calor de mierda!... ¿Cuántos grados harán? –Preguntó a su compañera que en ese momento se disponía a tomar su hermosa cabellera rubia con una especie de bramante.&lt;br /&gt;-Ayer llegó a los treinta y cuatro; ahora serán un par de grados más. Está insoportable. –Respondió en medio de la maniobra de tomarse el cabello.&lt;br /&gt;-¿Ves? Si te mudaras a Puerto Montt, nada de esto ocurriría. –le reprochó en tono de juego a su compañero, mientras desplazaba su cuerpo bajo el agua. David, con la vista perdida en el paisaje, giro su cabeza en dirección a ella verificando lo hermosa que se veía bajo el agua.&lt;br /&gt;-Quizá un día lo haga; liquide todo en Santiago y me largue ¿estarás tú, para ese momento?&lt;br /&gt;Margot lo miró con esos ojos que él conocía tan bien; le tendió la mano; lo impulsó hacia ella y se abrazaron.&lt;br /&gt;-Servicio de comedor, señor…&lt;br /&gt;Se incorporó como salido de un profundo sueño; abrió la puerta de su compartimiento y dio la conformidad a la pregunta que se le hiciera.&lt;br /&gt;-Sí, por favor; estaré a las nueve pasado treinta, gracias.&lt;br /&gt;Al llegar la hora de la cena, se levantó de su asiento y se dirigió al área de comedores del tren; cerró la puerta del compartimento y al momento de encaminar sus pasos, le inundó un aroma parecido a la lavanda que le acompañó hasta la entrada del comedor. El ruido de las conversaciones; el sonido de las copas en señal de algún brindis; los rostros de los pasajeros; no era otra cosa sino la escusa feliz para él, de pasar inadvertido hasta su mesa y esperar la sorpresa de un menú siempre novedoso y perfecto. No tenía memoria de haber encontrado insatisfactorio la preparación de algún plato en aquella línea de trenes. Su padre, siendo él un pequeñuelo, lo llevaba en alguno de sus viajes de negocio durante el periodo de vacaciones, utilizando siempre la misma empresa de ferrocarriles, aduciendo el padre, lo magnífico de su cocina y atención.&lt;br /&gt;Tomó asiento en el costado derecho del carro, con respecto a la marcha del tren, mirando hacia la dirección de avance. Como si lo estuviesen esperando, un joven le entregó la carta de manera solícita, mientras le ofrecía un aperitivo para la espera. Dio una rápida mirada a la oferta, la cual no logró despertar mayor interés, no por una cuestión de inapetencia, sino más bien de estado de ánimo. Pidió un plato liviano de carne magra acompañada de una “mousse” de espárragos y guarnición de verduras salteadas; una botella de Merlot del valle del Maule; y de postre, eligió el que siempre le evocaba la casa de un tío del norte, específicamente en Ovalle; se trataba de una porción de “Creme brulee” que hasta ese día no sabía el porque de tal asociación. Hecho el pedido, se dispuso a esperar dejando vagar la mirada en torno de las personas que a esa hora repletaban el área de comedor.&lt;br /&gt;-¡¿Bajas a cenar, Margot?! -Preguntó Andrea, que había viajado de Osorno para darle una mano con la administración de la casa, mientras Margot se dedicaba a las clases de pintura con sus alumnos.&lt;br /&gt;Andrea era prima hermana de Margot; durante su infancia habían creado lazos que con el tiempo dio paso a una genuina amistad entre ambas. Se visitaban en vacaciones y en todas esas fechas especiales, inclusive, aquellas donde el dolor era la causa; como cuando falleció el abuelo, o con la enfermedad de Isidora, madre de Andrea, situación por la cual ambas se organizaron para acompañarla hasta que finalmente se recuperó. No era de extrañar que Andrea quedara encantada con la propuesta de trasladarse hasta Puerto Montt por un tiempo, y brindarle ayuda con el proyecto de su prima.&lt;br /&gt;-¡Sube un momento, quiero mostrarte algo! –Respondió desde el fondo del taller, lugar que utilizaba para la producción personal de sus obras, y que estaba reservado sólo para los más cercanos. De hecho, ningún alumno conocía ese sector del taller.&lt;br /&gt;La curiosidad envolvió a Andrea, la cual aceleró sus pasos en demanda de los primeros peldaños que la conducirían hasta el taller. Una vez dentro, se aproximó con cuidado para no tropezar, desplazándose hasta el privado de Margot. Apoyó su hombro en el marco de la puerta, y con los brazos cruzados, esperaba que Margot diera vuelta hacia ella el atril que contenía la obra en la cual trabajaba hace un par de meses.&lt;br /&gt;-Qué te parece. –Preguntó Margot, al tiempo que giraba hacia Andrea el atril.&lt;br /&gt;-¡Es hermoso, prima! –Contestó con voz que evidenciaba que estaba siendo gratamente sorprendida por lo que sus ojos veían en ese momento.&lt;br /&gt;-Pero de dónde lograste ese trazo, esa profundidad; mira como cae la sombra sobre el hombro, apenas insinuando el temblor de la carne. Es grandioso, Margot.&lt;br /&gt;-¿Te gusta? –preguntaba Margot, ya casi como una niña.&lt;br /&gt;-¡Qué si me gusta…! Ya te lo dije: es hermosa esta pintura. Cómo viaja la vista hasta el puño que aprieta… ¿es un trozo de papel, cierto?&lt;br /&gt;-Sí, una carta. –respondió feliz.&lt;br /&gt;-Creo que ésta es la obra que faltaba para realizar la exposición junto a tus otras pinturas.&lt;br /&gt;-Quizá tengas razón, Andrea. Lo he estado pensando y tal vez llega la hora de dar a conocerlos. Porque te he de confesar que los siento como hijos; cada uno de ellos fue como un parto. Tú lo sabes mejor que nadie.&lt;br /&gt;-Lo sé, prima; lo sé. –le contestaba mientras se dirigía a abrazar a Margot.&lt;br /&gt;-Vamos, es hora de cenar y aprovecharemos la ocasión de brindar por tu futura exposición; y esta vez no dejarás nada en el plato: no quiero que te alimentes mal.&lt;br /&gt;-Está bien, comeré todo, señora. –Respondía Margot a la advertencia de su prima.&lt;br /&gt;Salieron juntas del privado; recorrieron el resto del taller entre bromas y bueno deseos; apagaron la luz del taller, y bajaron hasta el comedor de diario donde servirían la cena.&lt;br /&gt;Durante la comida abordaron infinidad de temas relacionado con la familia; las visitas por realizar; lugares a los cuales viajar. En este punto, Andrea le recordó que tenían pendiente un viaje a España, en el cual pretendían recorrer lo más que pudieran de la costa del mar cantábrico.&lt;br /&gt;-¡Ya sé! –Exclamó Margot- Luego de realizar nuestra primera exposición, saldremos de vacaciones con rumbo a España ¿Qué dices?&lt;br /&gt;-No es mala idea, prima; hemos estado posponiendo en demasía estas vacaciones. –reforzaba Andrea, mientras revolvía su café. –Aquella vez que lo intentaste fue con Ignacio. Nunca debiste dejarlo partir, Margot.&lt;br /&gt;La mirada de Margot se clavó en la de Andrea; algo parecido a una molestia se instaló en el ambiente. Andrea lo notó y no quiso disimularlo.&lt;br /&gt;-No te enojes, primita; sabes que cometiste un error y asúmelo. –Le respondió a la mirada de Margot.&lt;br /&gt;-No tengo nada que asumir, Andrea; él prefirió viajar sin mí. –Se defendió- No podía dejar mis cosas botadas a la suerte simplemente porque él no quiso modificar una fecha de viaje.&lt;br /&gt;-Por lo que él me contó desde España, estaba dispuesto a posponer el viaje, Margot. –Le respondió Andrea, con un tono de simple reproche.&lt;br /&gt;-¿De qué lado estás, primita? –pregunto con evidente malestar, Margot- Si quisieras, hubieses podido viajar junto a él.&lt;br /&gt;-No seas absurda, Margot. –Replicó Andrea al borde de la cólera- Nunca he estado interesada en Ignacio, sólo fuimos amigos cercanos por un tiempo, nada más.&lt;br /&gt;-¿Ha sí? Entonces por qué dejaste que te besara la noche de navidad.&lt;br /&gt;Andrea conocía muy bien las escenas de celos que podía armar Margot; así y todo, estaba dispuesta a confesar la razón de aquella noche de pasión junto a Ignacio. Con los ojos inundados en lágrimas, Margot esperaba una respuesta.&lt;br /&gt;-Bien, estoy dispuesta a contarlo todo, si eso te hace feliz; escucha lo que tengo que decir.&lt;br /&gt;-Por díos, Andrea; cómo puedes ser tan insensible conmigo en estos momentos ¿Por qué esa altanería?&lt;br /&gt;-Aquella vez que estuve junto a Ignacio, no fue planeado, al menos no por mí, te lo juro. –Comenzó Andrea con la respiración acelerada y los ojos húmedos- Todos se fueron a casa de la abuela en Puerto Varas ¿Recuerdas? Aquella vez me encontraba indispuesta y te lo hice saber. Pero tú estabas deseosa de asistir; por nada del mundo te hubieses quedado en Osorno conmigo y perderte la oportunidad de viajar.&lt;br /&gt;Margot la escuchaba, y al parecer se confirmaba lo que simplemente intuía: Andrea sabía a quien intentaría ver aquella noche en Puerto Varas.&lt;br /&gt;-Viajaron con la promesa que yo me les uniría al otro día cuando me sintiera mejor. Después de todo era una simple jaqueca. Pues bien, aquella noche, cerca de las doce, llegó Ignacio preguntando por ti; lo hice pasar y nos quedamos charlando; fue ahí cuando me enteré a quién había visto Ignacio en Puerto Montt ¿Lo sabes, cierto?&lt;br /&gt;El rostro de Margot evidenció la vergüenza que se apoderó de ella; bajó la vista sin tener el valor de mirar a la cara a Andrea. De un golpe llegaba a ella todos los recuerdos de esa noche, y lo feliz que fue; para luego, simplemente contarle a su prima que se trató de una velada familiar hermosa, donde todos estaban reunidos recordando viejos tiempo; y lo mucho que extrañaban a Andrea y que ya contaban con su presencia para mañana. Pero de su encuentro con David, nada le dijo.&lt;br /&gt;-Sí, lo sé. –respondió Margot.&lt;br /&gt;-Dime: Quién era esa persona. –Le interrogó Andrea.&lt;br /&gt;-Era David… -Margot, al contestar, miraba la mesa como intentando no cruzar la mirada con su prima.&lt;br /&gt;-Sí, era David. –Continuó Andrea- Con él se encontró Ignacio. Me contó que intercambiaron algunas palabras en la estación, donde terminaron por despedirse con la promesa de juntarse en Santiago a la brevedad. Pues bien, aquella noche Ignacio estaba tras de tus pasos, Margot; sólo resulté ser el premio de consuelo esa noche ¿No crees? Si me hubieses visto. Me sentí patética con la escena aquella noche.&lt;br /&gt;Margot corrió a los brazos de Andrea y soltó todo el llanto contenido durante ese tiempo. Ambas lloraban. Y en aquel abrazo sostenido, se perdonaron.&lt;br /&gt;-Lo amo, prima; lo amo demasiado ya. –sollozaba Margot, con profundo dolor.&lt;br /&gt;-Sí lo sé; cómo no saberlo si te conozco tan bien, Margot. –Le consolaba Andrea.- Vamos, deja de llorar; mira que a los hombres no les gustan las lloronas.&lt;br /&gt;Entre lágrimas, las palabras reconfortaban el corazón de Margot. A pesar de ser menor, Andrea generaba un influjo de madures sobre su prima. Esto lo sabía muy bien Andrea y lo utilizaba para, en casos como estos, reconfortar.&lt;br /&gt;David miraba su reflejo y la del comedor en la ventana, evidenciando la espesura de la noche, a veces matizada por pequeñas luces que provenían del exterior. Pensaba en la demora de su pedido y lo lleno del comedor, cuando fue interrumpido por una voz que le obligó a abandonar el estado en que se hallaba.&lt;br /&gt;-¿Tendría usted la amabilidad de permitir que le acompañe? -Le solicitó un hombre que se encontraba en la difícil situación de estar sin ubicación dentro del comedor.&lt;br /&gt;David, como sacado de un sueño profundo, abandonó los pensamientos que bien podrían estar relacionado con el recuerdo de Margot, y recomponiéndose respondió con un cordial “Si fuese tan amable…” indicándole al inesperado invitado, el puesto disponible en su mesa.&lt;br /&gt;Era este personaje de edad madura, de cincuenta años o algo más, tez trigueña; vestía de manera prolija, con un bigotillo bien cuidado y una hermosa chaqueta en tono azul obscuro. Tenía un rostro jovial que se acentuaba con una leve sonrisa; daba la impresión de ser de mediana estatura. Un aroma a lavanda llegó hasta él, corroborando el origen del aroma que hubo de percibir en el trayecto hasta el comedor.&lt;br /&gt;-Es usted muy amable. –Agradeció, mientras se sentaba.-Nunca imaginé que el coche comedor estuviera tan concurrido, considerando la época del año. Qué nos espera para los meses de verano.&lt;br /&gt;-Descuide, esto es una situación puntual; en cuanto den por superada la huelga que mantienen los trabajadores ferroviarios, todo volverá a la normalidad. –Agregaba con una cordial sonrisa, David.&lt;br /&gt;-Usted, disculpe: no me he presentado. –agregó en tono de disculpa el invitado. –Mí nombre es Alberto Rosas.&lt;br /&gt;-Gusto en conocerle, señor Rosas. –Respondía David, con toda cordialidad. –Mí nombre es David Vicuña.&lt;br /&gt;-El gusto es todo mío, señor Vicuña, y le quedo agradecido por compartir su mesa.&lt;br /&gt;Sí bien es cierto, David prefería la tranquilidad que supone el viajar solo, en esta oportunidad le animó la inesperada compañía y la posibilidad de tener un viaje entretenido.&lt;br /&gt;-Viajo hasta Talca al encuentro de una hermana. –comenzó Rosas, intentando el primer diálogo.&lt;br /&gt;-Es una zona hermosa; tengo buenos amigos en esa localidad. –Respondía David. –En general, toda la zona del Maule es hermosa; tierra eminentemente agrícola, ubérrima en productos y variedad.&lt;br /&gt;-Para mí felicidad –Agregaba Rosas –mañana me entregan las llaves de una propiedad en San Clemente, que es la razón secundaria de mí viaje: la primera, como ya le comenté, es estar con mí hermana.&lt;br /&gt;No paso inadvertido para David, las prioridades que señalaba Alberto. Le fue imposible no recordar, casi como un acto reflejo a su propia familia. Pero no quiso anticipar juicio alguno y prefirió atender a la conversación.&lt;br /&gt;-¿Tiene algún familiar en Talca, David? Si permite que le llame por su nombre... –Se disculpo Alberto.&lt;br /&gt;-Para nada, Alberto. Y contestando a su pregunta, le diré que tengo sólo buenos amigos y gratos recuerdos vividos en aquella zona.&lt;br /&gt;El camarero llegó con la orden de David, además la del invitado; esto lo hizo, como luego explicó Alberto, para volver a su compartimento con la cena, en la eventualidad que no hubiese puesto disponible. Hicieron un brindis por el encuentro y con el mejor de los ánimos se dispusieron a cenar.&lt;br /&gt;-Es gratificante poder contar con amigos. –manifestó de manera inopinada Alberto, mirando más allá del reflejo del interior del carro sobre la superficie del vidrio. –Recuerdo buenos amigos que ya no están por múltiples razones: algunos partieron a otras tierras; otros, distanciados por diferencias absurdas; u otros simplemente han muerto.&lt;br /&gt;-Según mí padre –agregó David, dejando la copa de vino sobre la mesa luego de un sorbo. -los amigos se deben contar con los dedos de una mano. Imagino que solo era una frase, ya que nunca pudo, o quiso explicar tal teoría.&lt;br /&gt;-Quizá su padre aludía a esas buenas amistades que logramos, quién sabe por qué azar, construir a través de nuestra vida. Porque seamos claros: la amistad se construye y valida de manera constante.&lt;br /&gt;-Sí, pienso de igual forma. Después de todo no es mucho más lo que se puede decir de la amistad, hoy en día tan subvalorada; con el permanente discurso del gran valor de ésta, por la misma sociedad que privilegia la individualidad sobre la amistad.&lt;br /&gt;-Me parece un poco cínica la observación, David. –Agregó Alberto con templanza y sin aire de molestia.&lt;br /&gt;-Pude ser, pero la prefiero a la hipocresía.&lt;br /&gt;-La amistad es el prime paso hacia el amor. –agregó Alberto. –Bien puede ser lo que nos señale un derrotero a seguir. Y qué mejor sí es nombre de la amistad.&lt;br /&gt;-Usted me llamó cínico; le diré que su punto de vista es en extremo romántico. –agregó David, con un sonrisa cordial.&lt;br /&gt;-Tocante a este tema, sí; pero en general tiendo a ser bastante pragmático, David. –argumentaba Alberto.&lt;br /&gt;El tren pasaba a toda velocidad cruzando la localidad de San Fernando, nuestros amigos seguían disfrutando de la velada.&lt;br /&gt;-Siempre en este punto recuerdo a un carísimo amigo que espero y deseo que esté bien; pido además, la oportunidad de volver a charlar con él algún día.&lt;br /&gt;-¿Uno de los dedos de su mano? –Agregó David, aludiendo a la frase de su padre.&lt;br /&gt;-¡Ah! creo entender a lo que su padre hacía referencia, David. –Respondió Alberto con satisfacción. -¡Brindemos a la memoria de su padre!&lt;br /&gt;-¡Por mí padre! –Contestó David con emoción.&lt;br /&gt;-Permita que le relate el último encuentro que tuve con aquel amigo, David. –Empezó Alberto. - No era el dinero lo más importante para él; siendo justo, nunca lo fue. Quizá, este desapego a las cosas materiales, ayudó en su decisión de marchar. Por momentos se sienten esas ganas de mandar todo y a todos por la borda; pero lo que nos hace desistir es lo típico, lo de siempre; en algunos casos es sólo una manera de justificar nuestra débil voluntad: hablamos por hablar; solemos ser poco consecuentes con nuestros compromisos; o mudamos nuestro parecer de una manera casi impúdica. Aquella oportunidad que conversamos por largas horas, con la tranquilidad que el tiempo era lo menos importante, me explicó el motivo de su decisión. No pude menos que entender su punto de vista, inclusive, le dije que en su caso hubiese decidido de la misma manera; claro que esto último fue sólo una forma retórica de apoyarlo; lo entendió así: es más inteligente que yo. Su sonrisa limpia, apenas dibujada en su boca, fue suficiente para entender que también me entendía. Seguimos avanzando con nuestras palabras, tratando de escudriñar cada abertura que estas promovían. En un momento de silencio, me quedó mirando y dijo: “Lo bueno de la honestidad, en el más amplio de su sentido, es que nos vuelve niños” Por alguna razón que sigo sin comprender del todo, evoqué un día soleado de verano, junto a un añoso olmo. Esa fue la última vez que estuve con él; aún espero volverlo a ver, y junto a un buen vino, simplemente reír de niñez. Esa noche, de regreso a casa, pensé qué pasaría si una vez emprendido su derrotero, se da cuenta que en definitiva, siempre intentó huir de él mismo. Sonreí al darme cuenta que en el fondo, al momento de huir, casi siempre (por no decir siempre), lo hacemos de nosotros mismos.&lt;br /&gt;David escuchaba con atento silencio el relato. Imágenes brotaban de todos los rincones de su memoria: de su niñez junto a su familia; de sus hermanos en tardes de verano; pero sobre todo, irrumpía la imagen de Margot; la sonrisa siempre presente en su rostro; las veces que, tomados de la mano, caminaban por la avenida Perú en Viña del Mar.&lt;br /&gt;-¿Cuál habrá sido la razón de su amigo para abandonarlo todo? –Preguntó David, con sincera curiosidad.&lt;br /&gt;-Al punto no lo sé. Pero no me extrañaría que hubiese sido por amor. –Respondió pensativo.&lt;br /&gt;El comedor lentamente se empezaba a desocupar, retornando los pasajeros a sus ubicaciones; sólo un pequeño número de pasajeros, entre los que se encontraban los dos compañeros de mesa, aún permanecían en animada charla. Los cubiertos habían sido ya retirados y sólo descansaban sobre la mesa dos copas de coñac.&lt;br /&gt;-Qué rápido pasó el tiempo, David. –expresó Alberto mientras miraba su reloj. –Espero que haya disfrutado tanto como yo de esta cena.&lt;br /&gt;-Por cierto, ya es tarde; y desde luego que he disfrutado de su compañía. – Le respondió.&lt;br /&gt;-Bien estimado amigo, creo que es hora de terminar esta velada. Tengo algunas cosas que organizar antes de mí arribo a Talca.&lt;br /&gt;-No quiero ser impedimento, estimado Alberto; ha sido un grato encuentro.&lt;br /&gt;Ambos se pusieron de pie y estrecharon sus manos con satisfacción.&lt;br /&gt;-Si viaja alguna vez Talca, no deje de visitar “La posada de Margot” con gusto le recibiré ¿Lo recordará?&lt;br /&gt;-No podría olvidarlo, estimado Alberto. –Respondió David, con una extraña sensación.&lt;br /&gt;-Bien, está dicho entonces. Mis mejores deseos, David, y suerte en Puerto Montt. –Manifestó al momento que se retiraba.&lt;br /&gt;Un temblor recorrió todo el cuerpo de David ante las últimas palabras de su invitado. No recordaba que le hubiese comentado hacia dónde se dirigía. En cosa de segundos recorrió toda la velada y estaba casi seguro de no haber mencionado ese detalle.&lt;br /&gt;-¿Cómo sabe que me dirijo a Puerto Montt? Creo no haberlo mencionado. –Pregunto con verdadera curiosidad, interrumpiendo la retirada de Alberto.&lt;br /&gt;-Lo dije por intuición; creo habérselo escuchado. Pero qué importa. Lo que sí le diré David, perdonando mí posible indiscreción, es que sí bien es cierto no es bueno escuchar al corazón, tampoco es bueno ignorarlo del todo. –Le sonrió con genuina amistad, inclinose de manera leve en señal de saludo y se retiró.&lt;br /&gt;Una vez que estuvo solo, se dispuso a terminar su copa mientras dejaba a su imaginación viajar libremente. No tardó ésta en llegar hasta el recuerdo de Margot. Luego de un último sorbo, se levantó de su puesto y se dispuso abandonar el comedor y dirigirse a su compartimento. El viaje era tranquilo, la noche obscura y estrellada, con nubes que interrumpían el titilar de aquellas. Una vez dentro se sentó con la luz apagada, como lo hiciera cuando recién comenzó el viaje, y en cosa de segundo, se durmió.&lt;br /&gt;Al llegar a Chillán, el tren hizo una detención por itinerario de cinco minutos, sacando del profundo sueño en que se encontraba David. Mareado por el viaje y el sueño, asomose a la ventana para mirar al exterior, percatándose con asombro que ya estaban en Chillán; con la cabeza confundida, creyó haber visto por la ventana, durante la detención en Talca, como su amigo de la velada pasada, se despedía desde el andén. Pero todo era muy vago y con imágenes confusas, terminó por pensar que quizá sólo lo había soñado y se dispuso a retomar el interrumpido descanso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-5434671069544368839?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/5434671069544368839/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=5434671069544368839' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5434671069544368839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5434671069544368839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2010/10/david-margot-puerto-montt.html' title='David, Margot, Puerto Montt'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-7939138325511874589</id><published>2010-04-20T12:28:00.000-07:00</published><updated>2010-04-20T12:31:00.139-07:00</updated><title type='text'>Intermedio VII</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Se veía venir: No logro sacar el pie del acelerador con la lectura. Tendré que dejar el blog literalmente botado. No así las visitas que de forma diaria realizo a la lista de amigos; porque ha de saber, avispado lector, que dedico buena parte de la mañana a leer con cuidado y cariño, las cosas que aquellos publican ¿Suena muy edulcorado? Puede ser, pero usted sabe o intuye, que es cierto.&lt;br /&gt;Lo anterior no obsta que en una noche fría, salte de la cama como alma arrebatada por una inspiración angelical, y vierta casi con delirio, la afiebrada idea transformada luego en texto; por ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PS&lt;br /&gt;Se da cuenta; sí inclusive en estas simples líneas siento estar bajo el influjo de Rafael Cansinos, y su traducción de las “Obras completas” de Dostoyevski. Nada que hacer…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos, amigos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-7939138325511874589?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/7939138325511874589/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=7939138325511874589' title='11 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7939138325511874589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7939138325511874589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2010/04/intermedio-vii.html' title='Intermedio VII'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-9087098168173701577</id><published>2010-04-12T09:33:00.000-07:00</published><updated>2010-04-12T09:35:18.660-07:00</updated><title type='text'>La burla</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;-¡Basta!... ¡Dije basta!&lt;br /&gt;Con el rostro pálido y bañado en sudor, les miró a la cara. El silencio se instaló como si todo se hubiese congelado en cosa de segundos. Confundidos al principio, le quedaron mirando con sus ojos vacíos, para luego desaparecer.&lt;br /&gt;Lentamente continuó con su oración.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-9087098168173701577?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/9087098168173701577/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=9087098168173701577' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/9087098168173701577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/9087098168173701577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2010/04/la-burla.html' title='La burla'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-6663478246081840461</id><published>2010-03-29T09:20:00.000-07:00</published><updated>2010-03-29T09:21:46.304-07:00</updated><title type='text'>Derrotero otoñal</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Lo último que vio de ella al acompañarla hasta la estación, fue su sonrisa que le entregó casi como un regalo de despedida. El tren comenzó a moverse, pero él ya le había dado la espalda; quería salir lo antes posible de aquella aglomeración. Le incomodaba el aroma mezclado de perfumes, cigarrillos y café; inclusive, percibía el olor de los fierros recalentados del tren que se ponía en marcha. Salir lo antes posible de allí, pareciera, se convertía en su gran anhelo esa mañana de otoño.&lt;br /&gt;Canceló la tarifa del automóvil de alquiler que le aguardaba, y se dispuso a caminar por las calles de la ciudad sin dirección determinada. El viento frío y los nubarrones que había esa mañana, prometían acompañarle el resto del día. Nada mal para alguien que detesta el calor. Se distrajo con una pareja que discutía por la perdida del tren que a esa hora abandonaba la estación, esbozando una sonrisa ante las mutuas recriminaciones que ambos se prodigaban por aquel lance. Continuó su camino hasta que todo se mezcló en un gran sonido: el sonido de la ciudad. El aturdimiento que generaba toda esa atmósfera, la utilizó como fondo para poner a la luz sus pensamientos que esa mañana le acuciaban, y que no permitían mayor dilación.&lt;br /&gt;Antes de lo esperado, dirigió los pasos a un antiguo café por él visitado desde hacía mucho tiempo; se podía decir que era su lugar favorito cuando salía a recorrer la ciudad; no era demasiado grande, y la decoración tenía reminiscencias de los años veinte. Entró casi sin pensarlo del todo y se dirigió a una mesa instalada en un lugar que siempre le acomodaba: junto a una ventana y frente a la entrada. Su pedido fue atendido de inmediato por una solícita joven, que en breve le llevó un café cortado con un toque de canela en polvo sobre la espuma. Luego de un primer sorbo, extrajo desde un bolsillo interior de su chaqueta, un sobre aéreo sin franquear; retiró de su interior la carta que contenía, y leyó.&lt;br /&gt;“Intento estas líneas, ahora que me encuentro justo al lado tuyo, mientras tú duermes tranquilo. Mañana partiré de regreso a Puerto Montt, y si bien nos hemos dicho todo lo que pensamos uno del otro, y de esta bendita relación que se prolonga en el tiempo, casi con su propia unidad de medida, resulta claro a todas luces, que no me gusta estar lejos de ti; no me hace bien sentirte lejos.&lt;br /&gt;Créeme lo mucho que me alegré con la noticia de tu traslado a Antofagasta; siempre quisiste que reconocieran tu esfuerzo, y ahora se da la oportunidad. Espero que todo te salga bien por esos lados, lo mereces. Yo por mí parte, seguiré dando clases de pintura en el atelier; me volcaré por completo a la plástica y espero encontrar allí, uno por uno, todos los pedazos en los que me he convertido. Te mentiría si te dijera que no podría vivir sin ti, sabes que no es así ¿Tú, podrías? Estoy segura que sí.&lt;br /&gt;Bien cariño mío, mí bienhechor en esta vida; dejo hasta aquí estas líneas, que no han sido otra cosa, sino el resultado del amor que te tengo, y del nulo juicio que hace mí cuerpo, a la noche ya instalada sobre nosotros. Tuya: Margot.”&lt;br /&gt;Por largo momento quedaron sus pupilas clavadas en el nombre de ella al final del texto. Recorría con amor la caligrafía que ofrecía esas letras, y le recordaba esos hermosos dedos de su mano. Luego sintió como si ese nombre cayera a un abismo por la falta de texto, como si ella se hubiese lanzado por un precipicio. Pero luego de un momento, se dio cuenta que era él el que caía. Nada continuaba después de aquel hermoso nombre; él era el que se lanzaba al vacío, él se dejaba caer. Dobló la carta con cuidado y la introdujo en el sobre que había dejado en la mesa. Una desagradable sensación de pérdida comenzó a envolver su corazón. Pidió la cuenta, canceló el café y se marchó.&lt;br /&gt;El resto del día lo dedicó a preparar su viaje a Antofagasta, ultimando todos los detalles que en tales circunstancias suelen aparecer. Almorzó un plato ligero y volvió al departamento en horas de la tarde; realizó varias llamadas telefónicas y recibió otras tantas; todas de amigos y familiares que le deseaban lo mejor en su nueva colocación. Le quedó dando vueltas las palabras finales de la conversación que sostuvo con su padre; por lo general, era éste un hombre de pocas palabras pero de gran amor y templado carácter “Creo que estás a punto de tomar la mejor de tus decisiones, te deseos lo mejor, hijo” Se dejó caer sobre la cama y se durmió. Al despertar, ya entrada la tarde, se apuró en buscar su bolso de viaje, y de manera casi ansiosa, comenzó a acomodar su ropa. Esto le recordó cuando viajaba por alguna festividad o vacaciones, y todas las expectativas que se hacía con el viaje; empezó a comparar cuánto de él aún estaba presente; qué cosas en aquellos tiempos le hacían feliz; qué esperaba de la vida. Se alegró con el nuevo estado de ánimo que le invadía; ese estado era el que necesitaba para poder crear y construir sus días. Miró su reloj, eran pasadas las veinte horas y su excitación crecía. Tomó el bolso y su maletín y bajó raudo las escaleras&lt;br /&gt;–Que tenga buen viaje, señor. -Le dijo a la pasada el conserje&lt;br /&gt;–Gracias, déjale un saludo a tu señora de mí parte. -Respondió casi con una sonrisa infantil. Salió a la calle y se montó en el vehiculo de alquiler que le esperaba –A la estación, por favor.&lt;br /&gt;Era una noche hermosa; con nubarrones que se dibujaban con las últimas luces del crepúsculo; la ciudad, ya vestida de luces, dejaba ver a las personas con dirección a cualquier parte. Se respiraba libertada en las calles, o al menos, él lo sentía de ese modo; era lo más probable: cuando uno está feliz, optimista, todo se llena con ese ánimo; las cosas nos parecen significativas hasta en lo más mínimo; inclusive, nos es más fácil, bajo el influjo de ese estado, ser mejores personas.&lt;br /&gt;Al llegar a la estación, descendió del vehículo con su equipaje y se encaminó en dirección al área de venta de pasajes; estaba lleno de gente, con la diferencia que ahora podía ver cierta amabilidad en toda esa aglomeración. Hizo la fila frente a la boletería; ésta avanzaba de manera rápida, lo que siempre alegra en estos casos; revisó por última vez los papeles que necesitaría para su viaje y se aprestó a enfrentar la ventanilla.&lt;br /&gt;-¿Destino…? -Preguntó una voz de mujer desde el interior. Con su mirada y voz segura respondió: –Puerto Montt- Tomó el billete y se dirigió feliz hasta el andén donde le aguardaba su tren.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-6663478246081840461?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/6663478246081840461/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=6663478246081840461' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6663478246081840461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6663478246081840461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2010/03/derrotero-otonal.html' title='Derrotero otoñal'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-7943252087133084045</id><published>2010-03-02T11:38:00.000-08:00</published><updated>2010-03-02T11:44:01.776-08:00</updated><title type='text'>Sísifo en Chile</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/S41qEYSd5RI/AAAAAAAAAE8/D9czGTj0NEg/s1600-h/Sisyphus_by_von_Stuck.bmp"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 272px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5444124148032726290" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/S41qEYSd5RI/AAAAAAAAAE8/D9czGTj0NEg/s320/Sisyphus_by_von_Stuck.bmp" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;“Así sentiría yo, si fuese chileno, la desventura que en estos días renueva trágicamente una de las facciones más dolorosas de vuestro destino. Porque tiene este Chile florido algo de Sísifo, ya que como él, vive junto a una alta serranía y, como él, parece condenado a que se le venga abajo cien veces lo que con su esfuerzo cien veces creó”&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(José Ortega y Gasset)&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto lo dijo a propósito del terremoto del año 1960; y tienen mucho sentido sus palabras, tanto así, que ellas se actualizan con cada gran desastre que nos golpea como nación. No obstante, lo que nos impulsa como chilenos a reconstruir todo (o lo que equivaldría a cargar la roca sobre nuestros hombros nuevamente) no es cumplir con un castigo impuesto, sino más bien, el profundo amor que se tiene por esta hermosa tierra; esta cornisa que se descuelga como lanzándose al océano, y en su caída nos regalara la más maravillosa de las visiones. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-7943252087133084045?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/7943252087133084045/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=7943252087133084045' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7943252087133084045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7943252087133084045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2010/03/sisifo-en-chile.html' title='Sísifo en Chile'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/S41qEYSd5RI/AAAAAAAAAE8/D9czGTj0NEg/s72-c/Sisyphus_by_von_Stuck.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-8906233056142453322</id><published>2010-02-24T05:09:00.001-08:00</published><updated>2010-02-24T05:09:54.425-08:00</updated><title type='text'>Durazno</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Ya era hora, el tiempo le era propicio. Aprovechando el suave mecer provocado por la brisa tibia de la mañana, soltó su debilitado pedúnculo; y entre aromas de fruta madura, se fue a estrellar feliz, sobre una tierra que le aguardaba.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-8906233056142453322?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/8906233056142453322/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=8906233056142453322' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8906233056142453322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8906233056142453322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2010/02/durazno.html' title='Durazno'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-2577163064097773055</id><published>2010-01-20T16:07:00.000-08:00</published><updated>2010-01-20T16:10:53.772-08:00</updated><title type='text'>La señorita de Helsinki</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Sus pisadas trascurrían rápidas sobre una vereda tantas veces recorrida; el apuro de ese momento se debía al atraso aparente hasta su lugar de trabajo, que si bien es cierto no lo estaba del todo, se encontraba dentro de los límites por ella impuesto al horario de entrada. Esa sensación de atraso, de llegar tarde a algún lado, era lo que más le desagradaba de vivir en una ciudad; según ella, motivo suficiente para evaluar de manera seria la permanencia en cualquier ciudad. La excepción a esta conducta, ocurría cuando llegaba la nieve a la ciudad; entonces, el apuro desaparecía, y todo para ella se volvía llevadero, amable, asible. Su mirada se detenía en esas cosas que estaban como aguardando por aquella mirada; gustaba de recorrer la ciudad, cuando el clima lo permitía, disfrutando de ese particular tono azul que adquiere el paisaje en los meses de invierno. La ciudad de Helsinki, había acogido como una madre, la vida desarticulada de aquella muchacha.&lt;br /&gt;Hija de una mujer heroinómana y un padre alcohólico, fue abandonada casi a su suerte en Barcelona, donde vivió en casas de amigos y en la de su abuela; a los diez y seis, acompañó el cuerpo de su padre hasta el cementerio local, y cuatro años más tarde, hacia lo mismo con el de su madre. Trabajó como mucama, luego fue niñera, hasta terminar acompañando los últimos días de vida de su abuela materna. Aquella vieja postrada en su lecho, le dijo en una oportunidad que aprendiera a sonreír, que se veía hermosas cuando lo hacía; que a ella, lo bueno no se le había negado, sino más bien, se le había reservado. Un día la llamó a su lado, le entregó un sobre con una cantidad de dinero, y le dijo que se marchara, que estaba bueno ya; que era hora de empezar con su vida; que era poco estético llevar más de dos personas al cementerio. Con aquella señora era imposible discutir: se abrazaron, se besaron, también lloraron, y no se volvieron a ver. Esa misma noche salió de Barcelona, con rumbo a un cupo de trabajo en un empresa naviera, dejando tras de sí, lo que ella entendió como su primera etapa.&lt;br /&gt;En los viajes que alcanzó a realizar, trabajando a bordo de un crucero que cubría esa ruta, disfrutaba aquella línea de luces en la costa, que anunciaba a todos los pasajeros, el próximo arribo a la ciudad de Helsinki. Esto despertaba en ella, imágenes quizá soñadas alguna vez, acompañadas de aromas de café y libros; de hecho, conservaba uno del escritor Mika Waltari, al que conoció por casualidad, gracias al olvido de un pasajero. En aquella oportunidad, estaba recogiendo algunas cosas en cubierta, cuando observó que en la esquina de un mesón, yacía bajo las hojas de un arreglo floral, el mencionado libro; lo abrió buscando alguna identificación, y lo guardó con la idea de poder regresarlo con su dueño. Así fue como en las noches o en sus momentos libres, se hacía acompañar de esas páginas, convirtiéndose en un nexo entre aquella mujer y la ciudad.&lt;br /&gt;Casi no recordaba el momento exacto que decidió quedarse, fue como si una parte de ella hubiese estado siempre allí. Se le podía ver apurada entre la gente, o tranquila frente a un café con sus libros, cuadernos y notas. La imagen de ella iluminaba un poquito más la ciudad de Helsinki. En una oportunidad, al levantarse de su mesa acompañada de un amigo, dejó caer por casualidad un trozo de papel; se marcharon entre risas hasta confundirse con la gente; la persona que atendió su pedido, leyó las líneas con atención:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Apetece tu brisa fría.&lt;br /&gt;Tu hielo,&lt;br /&gt;escarcha y bruma.&lt;br /&gt;El viento tira de mis cabellos,&lt;br /&gt;me acurrucas con tu espuma.”&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-2577163064097773055?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/2577163064097773055/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=2577163064097773055' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2577163064097773055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2577163064097773055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2010/01/la-senorita-de-helsinki.html' title='La señorita de Helsinki'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-1741296005907882282</id><published>2010-01-03T06:06:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T06:09:25.035-08:00</updated><title type='text'>Por error</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Con el pulso un tanto acelerado, tomó las llaves de la mesita de noche y se dispuso a salir lo antes posible; el objetivo era volverse anónimo entre la multitud y recorrer las calles en busca de algún estímulo que lo liberara de sus pensamientos. Revisó todo por última vez, pero al momento de tomar la manilla para abrir la puerta, los escuchó. Se quedó inmóvil agudizando el oído, tratando de identificar las voces que llegaban hasta él. Escuchó la voz de un hombre y de una mujer, luego, la de otro hombre que participó con un lacónico: “¿qué habitación ocupa?” No hubo respuesta, al menos no de forma verbal, generando una sensación de incertidumbre que le obligaba a entrar en el ámbito de la especulación. Prefirió mantenerse junto a la puerta intentando descifrar la conversación que estaba ocurriendo en el pasillo; advirtió como los pasos se acercaban hasta detenerse frente a la habitación; luego de un par de segundos, se escuchó el llamado a la puerta con cuatro golpes de nudillos.&lt;br /&gt;-Hasta que dieron conmigo. –dijo en voz baja. -¿Quién de todos pudo ser? Sí, quizá fue ese desgraciado a cargo de la administración de correspondencia; o quizá la asistente del departamento de envíos, la señorita Marie ¡Malditos todos…!&lt;br /&gt;Se dirigió sin hacer ruido hasta la maleta de equipaje, y extrajo una pistola Beretta 9mm que llevaba con él en cada viaje; también un silenciador, el cual instaló haciéndolo girar en la boca de la pistola. Cada movimiento que realizaba lo acercaba más a su instinto; a eso que luego, en los momentos de tranquilidad, le turbara el ánimo. Abrió la ventana para simular una huida; se deslizó como un espíritu al costado opuesto de la cama con respecto a la puerta; corrió el seguro, hizo pasar la primera bala hasta la recámara y esperó mirando casi sin pestañar la luz exterior que se colaba bajo la puerta.&lt;br /&gt;-Creo que salió, será mejor dejar el sobre en la recepción –Se escuchó desde el otro lado de la puerta.&lt;br /&gt;-No, mejor deslízalo, cuando llegue lo encontrará. –Propuso la mujer.&lt;br /&gt;Con las pupilas dilatadas como un felino, pudo apreciar como éste era deslizado bajo la puerta; luego de un breve intercambio de palabras en el pasillo, los pasos se alejaron en dirección al elevador. Con un profundo respiro que llenó sus pulmones, puso el dedo pulgar sobre el percutor, conteniendo toda la energía que su dedo índice liberó, al momento de activar el gatillo. Se reincorporó desde donde estaba, y se dirigió hasta la puerta para examinar el sobre que le fuera dejado. Agachó su pesada estructura hasta poder tomarlo, y manteniendo aquella posición, extrajo del interior una tarjeta que contenía algunas líneas de texto. Sonrió con burla e ironía al constatar que le era solicitado por la administración del hotel, mover su coche de la zona de carga.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-1741296005907882282?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/1741296005907882282/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=1741296005907882282' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1741296005907882282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1741296005907882282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2010/01/por-error.html' title='Por error'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-5497920645184051078</id><published>2009-12-12T07:25:00.000-08:00</published><updated>2009-12-12T07:26:42.650-08:00</updated><title type='text'>Laguna Negra (VII)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Los caballos, aún agitados por la marcha impuesta, movían sus cabezas como intentando liberarse de sus riendas. Caminé despacio al lado de uno de ellos, viendo como se dilataba su panza por el trabajo de respiración: no pude controlar el impulso de acariciar uno de sus cuartos delanteros, recibiendo sin incomodarse, mis muestras de admiración. Mientras daba los primeros pasos de una caminata que se prometía extensa, lanzaron aquellos solípedos animales un resoplo al unísono, casi como en señal de despedida; giré a mis espalda con alegría, viendo por última vez, aquel maravilloso carruaje.&lt;br /&gt;A medida que avanzaba, sentía un bienestar generalizado en el cuerpo, parecido al que experimenté aquella noche en el campamento, antes de iniciar este viaje; el camino se comenzaba a angostar y elevar hasta meterse por un costado de la cordillera y allí, agarrado de las rocas, proponía la única ruta posible. Volvió el frío y la ventisca, lo que obligó a parapetarme en una grieta a la espera que amainara un poco su fuerza; quedé largo rato sentado con las piernas recogidas contra el pecho, esperando. Luego de un momento, subieron a la memoria, los recuerdos de la mucama que llevó el desayuno hasta mi cuarto; la sensación que despertaba ahora, que me suponía lejos de ella, era de separación o abandono; dolía su recuerdo. Cómo era posible que aquellos breves momentos en que compartimos algunas palabras, hubiese sido suficiente para alterar de esta manera el ánimo ¿Cuánto tiempo trascurrió, en realidad? Luego recordé a la mujer para la cual trabajaba: mí aspecto en ese momento, mis ropas, mis manos, daban cuenta de una prolongada estadía entre aquella gente; inclusive, en las palabras sobre cómo debía gastar el oro, había familiaridad. Pero todo se quedaba hasta ahí, no existían más recuerdos, sólo aquel rostro de la mucama y su sonrisa. Cansado por la espera que seguía prolongándose, cerré mis ojos y dormí.&lt;br /&gt;-Quédate, no te marches. –Su mirada escondía una súplica la que sabía de antemano, no podría rechazar.&lt;br /&gt;Esta vez sería distinto, sabía que sus palabras actuaban como un sedante en mí; no quise responder de inmediato.&lt;br /&gt;-Se hace tarde y debo volver a la mina. –Dije, forzando mí voluntad que se negaba.&lt;br /&gt;Sus hermosos ojos, ahora hecho dudas, se vaciaron en mí comprendiendo todo y no diciendo algo. Me abrazó, nos abrazamos y permanecimos así, en una despedida sostenida en el tiempo.&lt;br /&gt;-¿Escuchas el trueno a la distancia? –Preguntó, mirándome a los ojos.&lt;br /&gt;En ese momento, un trueno hizo remecer los cerros, despertándome de golpe con un nombre casi asomado a la memoria el que ya no pude recordar.&lt;br /&gt;La ventisca había cesado, ocupando su lugar un viento fuerte que traía consigo el sonido de toda la montaña. Me mantuve sentado por un momento, estirando las piernas que se encontraban entumecidas por la posición; una vez que estuve incorporado, retomé la marcha con un poco de cansancio pero de buen ánimo. Los pasos que desandaban una ruta antes desconocida y misteriosa, se mantenían firmes hacia la entrada de la mina, la cual imaginaba aún custodiada por el hombre que me ofreciera la alforja a mí llegada. Cómo anhelaba ahora estar en mí carpa, leyendo aquella novela tantas veces postergada. ¿Habrán realizado tareas de búsqueda para hallarme? El recuerdo de la imagen del gobernador era perturbadora; lo sentía como si de manera inevitable me hubiese dividido en una especie de mitosis, y la existencia de esa otra persona pudiera atormentarme desde los sueños, dirigiendo a fin de cuentas, mí destino. Como una forma de validar que aún seguía siendo el mismo, recordaba el maravilloso amanecer que presencié a la salida de la ciudad aquel día: con nubes arreboladas por los primeros rayos, las que se mantenían aferradas a las cumbres altas y nevadas, como negándose a despertar.&lt;br /&gt;Hasta ahora creo que las experiencias vitales que en definitiva modifican la forma de ver, pensar y entender de las personas, luego de ser vividas, quedan guardadas en un lugar especial y distante; un lugar al que sólo se puede acceder con humildad y silencio. Sin embargo, existe algunas veces la necesidad de exteriorizar lo vivido, ante la inestabilidad que aquella experiencia pudiera estar generando, viéndose obligada a recurrir a la ayuda médica, chamánica o religiosa; de no ser así, aquella psique corre el riesgo de volverse delicada como una tenue cáscara conteniendo una atribulada razón; encontrando un camino de sanación, a través de compartir aquello que de manera individual, le podría dañar.&lt;br /&gt;A la distancia pude ver el farol que aguardaba por mí, sentí alegría y ganas de correr hasta allá; se veía más grande y brillante que la primera vez, manteniendo la oscilación por el viento que reinaba en esa zona. El tiempo en todo era más benigno que la primera vez, si bien es cierto hacía frío, la ventisca había cesado, permitiendo ver con mayor claridad el portón cortando la ruta. El corazón se aceleró cuando me encontraba a unos cincuenta metros, pensaba en miles de posibilidades; quizá el centinela no dejaría que me fuera; tal vez no había nadie para abrir; o peor aún: me encontraba preso en el tiempo y estaba condenado a vagar una y otra vez por la mina. Tomé aire y me obligué a tranquilizar mí fecunda imaginación. Como la primera vez, detuve mis pasos frente al portón sin saber lo que debía hacer; quedé mirando la grieta que se encontraba del otro lado, recordando que desde allí había salido el centinela en aquella oportunidad. Pero ahora fue distinto: un hombre del lado en el que me encontraba, salió a mí encuentro.&lt;br /&gt;-Qué bueno es volver a verte. –Dijo, mientras se acercaba hacia mí.&lt;br /&gt;Por un instante no lo reconocí, luego no tuve duda alguna: era el hombre que estuvo presente en más de una oportunidad en mí viaje, inclusive, en sueños&lt;br /&gt;-Siento una gran alegría en este momento. -Le dije con sincera amistad.&lt;br /&gt;-Yo también, amigo; es bueno verte por fin aquí. –Me decía, mientras buscaba entre sus ropas una vieja y oxidada llave de hierro.&lt;br /&gt;-¿Cuánto tiempo ha pasado desde mí llegada? –Pregunté.&lt;br /&gt;Introduciendo la llave en el sistema de cerrojo y con esto liberando el portón, me dijo:&lt;br /&gt;-Eso no es lo importante, sabemos que la eternidad bien podría transcurrir en un segundo.&lt;br /&gt;Sí, compartíamos más que este viaje con aquel amigo; desde nuestro silencio en aquella imagen del nogal, hasta un café compartido en medio de la noche. Intuimos que muchas cosas nos eran comunes a ambos.&lt;br /&gt;-Gracias. –Le dije, mientras nos despedimos con un abrazo.&lt;br /&gt;-No olvides que fuiste tú el que logró hacer el viaje hasta acá. –Respondió con una mirada que envolvía genuina gratitud.&lt;br /&gt;Nos separamos y comencé a traspasar el portón que se encontraba abierto en su totalidad.&lt;br /&gt;-Espera un momento. –Dijo, haciendo detener mí marcha.&lt;br /&gt;Al tiempo que acercábamos nuestros pasos, retiró de su hombro el hermoso manto que vestía y me lo entregó.&lt;br /&gt;-Vas a necesitar esto. –Dijo con amabilidad, mientras extendía su brazo hacia mí.&lt;br /&gt;Tomé la manta e inmediatamente la puse sobre uno de mis hombros; la acomodé de manera natural como si siempre la hubiese vestido. Giré sobre mis pasos y retomé la marcha. Luego de un momento miré a mis espaldas, recibiendo de vuelta el brillo del farol mecido por el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-5497920645184051078?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/5497920645184051078/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=5497920645184051078' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5497920645184051078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5497920645184051078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/12/laguna-negra-vii.html' title='Laguna Negra (VII)'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-8783014592086573007</id><published>2009-12-04T15:56:00.000-08:00</published><updated>2009-12-04T16:01:39.978-08:00</updated><title type='text'>Laguna Negra (VI)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Una vez que llegué al camino principal, luego de abandonar la ladera del cerro, quedé mirando hacia el poniente en dirección a la posada; pensé en volver por un momento, lo que estaba a punto de abandonar, lo que haya sido, me generaba dolor dejarlo: respiré hondo y retomé la marcha.&lt;br /&gt;La tenue luminosidad se dejaba caer sobre el paisaje, entregándole ese tono monocromático tan particular del lugar. Era parecido a caminar por las quebradas en noches de luna llena, pero sin tener a ésta en el cielo; también daba la impresión al fenómeno de una aurora boreal, es decir, a un ambiente ionizado por algún tipo de actividad electromagnética; las montañas más altas, apenas dibujadas por el brillo que llegaba a sus cumbres, mostraban aquel ángulo imposible que suponía estar mirándolas desde el interior de la laguna. –Las cosas no podrían empeorar- Decía en voz baja para escuchar mí voz; quería darme ánimo y suponer que era sólo un mal sueño, una especie de castigo ante una desmesurada curiosidad; recordaba el cuidado con el que realicé las anotaciones para ubicar la ruta de acceso, y la decisión de prolongar mí estadía en aquella zona. Pero todo aquello tenía un falso sentido de arrepentimiento; como el de alguien que se prepara para obtener benevolencia, exigiéndola de manera pasiva, por la vía de reconocer de forma anticipada, una culpa que en su fuero interno, no la siente como tal.&lt;br /&gt;No, no fue así como ocurrió todo esto. –Pensaba.- Fui invitado a realizar este viaje imposible, el cual por un momento dudé en aceptar. Cada una de estas vivencias, eran solo opciones que quedaron atrapadas en antiguos caminos sin recorrer; y ahora, vestidas con las ropas de una leyenda, estaban dispuestas a no dejarme escapar.&lt;br /&gt;El camino comenzó a ascender de manera suave y sinuosa, llevándome fuera del pueblo y del valle, con dirección oriente. El sonido de mis pasos era lo único que percibía en la quietud del camino, sumado al rumor de pequeños esteros que bajaban desde las cumbres, entregando ese particular sonido del agua, que hace adivinar su danza entre las piedras. Todo fue interrumpido por un gruñido que se proyectaba desde corta distancia, entre los matorrales; luego, como un relámpago saltó una bestia desde las sombras, quedando en medio del camino dispuesto a abalanzarse contra mí.&lt;br /&gt;-¡Polo, ven acá! Exclamó un hombre que se acercaba por la orilla contraria de la ruta.&lt;br /&gt;Un hielo recorrió toda mí espalda, al recordar la víspera de este viaje, cuando escuché el paso en la obscuridad de aquel hombre y su perro. La bestia, sin moverse siquiera, mantuvo su posición de amenaza, mostrando como clara advertencia, sus colmillos que resaltaban con aquella luminosidad. Estaba petrificado en la escena, esperando sólo que se acercara aquel desconocido para que controlara a su animal.&lt;br /&gt;El crujido del suelo con sus pisadas aproximándose, el suave ondear de una capa que vestía confiriéndole cierto aire de distinción, me hizo intuir sólo una posibilidad: era el gobernador; aquel hombre que por breve instante viera pasar raudo en su carruaje, y que me dejara la extraña sensación de ser yo quien viajaba a bordo de aquel landó.&lt;br /&gt;-¿Te marchas? -Preguntó con un tono que no dejaba duda de lo que estaba ocurriendo.&lt;br /&gt;-Sí, es tiempo de marchar. –Respondí a pesar de lo enervante de la situación.&lt;br /&gt;Nuestras miradas se encontraron y no se separaron de inmediato, más bien se quedaron entrelazadas en un diálogo que en ese momento, escapaba a ambos. Qué camino tuviera que elegir para vestir, por ejemplo, esa capa; por qué poseía yo en él, esa mirada de contenida maldad; por qué en su cara se reflejaba una sonrisa de obscena satisfacción.&lt;br /&gt;-¿Abandonas todas estas tierras y riquezas que podrías disfrutar? –Preguntó con un tono de lamento.- ¿No sientes compasión por toda esta gente que te necesita?&lt;br /&gt;-Fuiste tú el que me invitó a este viaje ¿recuerdas? dejaste a mí vista la ruta para no extraviarla; sobre ella aún viajo sin saber cuánto tiempo me ha tomado; a veces creo que demasiado; tengo recuerdos que me hablan desde lejos, como si intentaran tomarme de la mano y llevarme hasta ellos otra vez.&lt;br /&gt;-Has llegado a ser gobernador de todo este lugar; quédate y descubre esta otra realidad.&lt;br /&gt;-La decisión está tomada, gobernador: me marcho. –Dije con seguridad.&lt;br /&gt;-Esta bien, márchate; es tu voluntad. –Respondió en tono hosco. –Permíteme llevarte a las afuera del pueblo, donde podrás seguir tu camino.&lt;br /&gt;Levantó el brazo y se escuchó a mis espaldas, un coche que se ponía en rápido movimiento, saliendo a nuestro encuentro. Al llegar, pude apreciar la hermosura del carruaje; de finas terminaciones, poseía manillas de oro en las puertas y pisaderas de plata; era tirado por una pareja de hermosos caballos; el cochero, de pequeña estatura, vestía una impecable librea y sombrero. De un salto estuvo en el suelo, abriéndonos la puertecilla del carruaje; el perro fue el primero que ingresó ante la invitación de su amo tras un breve -¡Sube!- Luego me ofreció el paso, el cual rehusé con una cortés venia, la que recibió con beneplácito, subiendo él antes que yo. Luego de la ceremonia de abordaje, la cual finalizó con el suave portazo dado por el cochero, nos pusimos en movimiento.&lt;br /&gt;Mientras el landó avanzaba por la ruta, el gobernador extrajo una fina botella de cristal que contenía algún tipo de licor; tomó del mismo lugar dos copas de fina manufactura, sosteniendo ambas con la otra mano; de manera hábil y controlando el movimiento que provocaba el desplazamiento del carruaje, escanció en ellas el licor.&lt;br /&gt;Extendió su brazo con las copas hacia mí, con la evidente intención que eligiera una de ellas; tome una copa, mientras que con asombro veía que mis manos ya no estaban mal tratadas por el supuesto trabajo en la mina.&lt;br /&gt;-Pasaremos por la calle principal del pueblo. –Dijo, mientras daba su primer sorbo.&lt;br /&gt;Esto no tuvo sentido para mí, ya que viajábamos con dirección oriente y se suponía que el pueblo estaba a nuestras espaldas.&lt;br /&gt;-¿No estamos viajando con dirección oriente? –Dije en tono de aparente despreocupación. –El pueblo está hacia el poniente.&lt;br /&gt;Sus ojos brillaron con burla ante el desconcierto que esto generaba en mí; bebió otro sorbo sin quitarme la vista de encima. Pareciera que todo aquello le provocara placer y cuanto mayor era mí desconcierto, mayor su satisfacción.&lt;br /&gt;-Ves cómo existen cosas que no entiendes y podrías llegar a dominar si te quedas. –Agregó con ironía luego de saborear su trago.&lt;br /&gt;-Aunque no lo creas. –Agregó. -Vamos en dirección poniente, hacia la salida, según tu voluntad.&lt;br /&gt;Luego de un momento de viaje, se empezaron a ver las primeras plantaciones; era cierto: viajábamos con dirección poniente. Las últimas casas daban paso a plantaciones de vid, eso lo recordaba bien cuando salí a recorrer el pueblo a mí llegada.&lt;br /&gt;-Prepárate para saludar a tu pueblo. –Dijo con tono desafiante. Y agregó:&lt;br /&gt;-¡Cochero, apura las bestias!– Respondiendo el aludido, con el típico chasquido del látigo sobre el lomo de los caballos. Un tirón de todo el landó fue la respuesta al cambio de velocidad que las bestias imprimieron al carruaje.&lt;br /&gt;-Vamos, saluda. –Insistía.&lt;br /&gt;Con un leve esfuerzo incorporé el cuerpo del mullido asiento hacia la ventanilla, desde donde pude apreciar a toda una multitud congregada al paso del carruaje. Levanté la mano en señal de saludo, al tiempo que llegaban hasta el interior los gritos de ¡Viva! ¡Viva el gobernador! De pronto, entre todo el público, pude distinguir a la altura del portal de la posada, la imagen de otro viajero que acababa de llegar, esto me hizo enterrar de un golpe el cuerpo en el asiento – ¡Otro forastero!- Exclamé.&lt;br /&gt;-Si quieres podemos detenernos e ir a buscarlo. –Propuso en tono de amplia amabilidad.&lt;br /&gt;Me pereció buena idea; no quería que otra persona quedara extraviada en este lugar. Pero luego recordé la imagen de aquel hombre que estuvo presente en mí sueño; recordé cada una de sus palabras. ”Estamos para recorrer un camino…” Todo comenzó a tener un poco más de sentido en mí golpeada cabeza; por primera vez desde hace mucho tiempo, tenía la seguridad en una respuesta.&lt;br /&gt;-No, sigamos la marcha. –Contesté.&lt;br /&gt;Una profunda mirada de odio y desprecio recibí por parte de aquel hombre, que por extraña razón, ya no me reconocía tanto en él. La rauda marcha continuaba devorando la distancia que me separaba de la tan anhelada salida. El silencio entre nosotros era total; un frío sentía en mis huesos, haciéndome beber con ganas el último sorbo de mí copa.&lt;br /&gt;Luego de un momento, el cochero detuvo de manera abruta el landó. Nos quedamos mirando por un instante y luego agregó:&lt;br /&gt;-Acá debes bajar, la salida ya la conoces. –dijo sin amabilidad.&lt;br /&gt;Erguí mi cansado cuerpo; dejé la copa vacía en el piso del carruaje y justo al momento de reincorporarme, el gobernador había desaparecido. No provocó nada en mí, sentí una especie de alivio. Tomé la manilla interior de la puerta, y soltando con ello el mecanismo de trabado, me dispuse a descender. Comencé a dar los primeros pasos y justo a la altura del puesto de cochero, miré hacia arriba para ver su rostro, dándome cuenta que también este ya no estaba. Un solo pasajero descendió del hermoso carruaje en esa amplia soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará…&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-8783014592086573007?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/8783014592086573007/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=8783014592086573007' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8783014592086573007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8783014592086573007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/12/laguna-negra-vi.html' title='Laguna Negra (VI)'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-1491469811316357982</id><published>2009-11-28T18:11:00.000-08:00</published><updated>2009-11-28T18:12:56.026-08:00</updated><title type='text'>Laguna Negra (V)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;-Buenos días, dónde dejo la bandeja. –Preguntó una mujer joven de pelo castaño, ataviado con una pequeña cofia, puesta a la altura de la nuca.&lt;br /&gt;De una belleza extraña, con brazos tersos como el marfil, una boca en todo perfecta; la forma de sus pechos resaltaban contenidos en una chaquetilla ajustada; una cintura pequeña daba luego paso en su caída, a las caderas torneadas que solo presagiaban la hermosura de sus piernas. Quedé mudo ante singular belleza.&lt;br /&gt;-Espero esté a su gusto; cualquier cosa nos lo hace saber. –Dijo, mirando con sus ojos claros como la miel.&lt;br /&gt;-Gracias es usted muy amable, señorita.&lt;br /&gt;-Nada que agradecer, señor ¿Piensa quedarse por un tiempo? –Preguntó.&lt;br /&gt;-No, sólo estoy de paso. Pretendo irme luego.&lt;br /&gt;-Espero que se de un tiempo para disfrutar de este lugar. –Dijo con una voz dulce y provocadora. Su mirada se detuvo en mí rostro, acompañada de  una tierna sensualidad.&lt;br /&gt;Manteniendo una sonrisa, dio media vuelta y se retiró. Una vez que cerró la puerta tras de sí, pude notar la embriaguez que aquella mujer me había provocado: un pulso acelerado, leve sudor en las yemas de los dedos de mis manos. Luego, dentro de ese estado, pude reconocer un sentimiento parecido al que experimentara cuando encontré la pepita de oro en el arroyo. Con ambas imágenes en mí cabeza, me dispuse a desayunar y continuar el viaje lo antes posible.&lt;br /&gt;Al bajar las escaleras hasta la planta baja, se podía apreciar un ambiente distinto al de la noche anterior; las mesas estaban vacías y el ambiente libre de esa espesa cortina de humo; no había ruidos de vasos, nadie pedía a voz en cuello más licor, las risas y el desorden habían dado paso a una precaria quietud. Me dispuse a cruzar el salón en dirección a la puerta de salida. Con los primeros pasos, sentí una mirada proveniente desde la barra: era el cantinero que había atendido mí pedido de ayer. Fijé la mirada en él sin detener mis pasos; siguió mí desplazamiento por todo el salón, como lo haría una bestia de caza preparada para atacar; desvié la mirada para ver en dirección a la puerta de salida, con la sensación de no poderla alcanzar jamás.&lt;br /&gt;-¿Necesitará la habitación esta noche, señor? –Preguntó con tono hosco, rompiendo el silencio que lo envolvía todo.&lt;br /&gt;-En este momento no lo sé. –Dije con seguridad.&lt;br /&gt;–En ese caso, la mantendremos preparada ante la eventualidad.&lt;br /&gt;-Gracias. –respondí, cruzando el umbral hacia el exterior.&lt;br /&gt;Una vez fuera, comencé a recorrer la calle principal en dirección oriente, incrédulo de lo que experimentaba al ver la cumbre con su penacho de nieve y la extraña luminosidad. Cómo era posible estar dentro de la laguna; cómo puede ser realidad.  La gente que se cruzaba en mí camino, lo hacía con una sonrisa en el rostro, completamente distinto a lo ocurrido… ¿Cuándo? ¿Ayer? ¿Ayer llegué hasta acá? Una confusión enorme invadía mí cabeza; por momentos creía tener recuerdos de este lugar de hace mucho tiempo; como si todo ahora me fuera familiar: la calle, la gente, la luminosidad, todo. ¿Cuándo llegue en realidad? Seguí mis pasos por la calle cubierta con perfectos adoquines, acompañado por una sensación de vértigo.&lt;br /&gt;-Buenos días, señor. –Alguien saludaba.&lt;br /&gt;-Buenos días. –contestaba; ocultando mí desconcierto, sin saber quien, o quienes eran.&lt;br /&gt;-Esperamos verlo en el baile de esta noche, no falte. –Sonreía un rostro desconocido.&lt;br /&gt;-Lo intentaré. –Respondía con la mayor naturalidad.&lt;br /&gt;Seguí caminado por la calle, hasta donde terminaban las construcciones, dando paso a unos terrenos dedicados a la plantación de vid; más adelante, comenzaba un área despoblada con diferentes caminos que subían hacia unos cerros más bajos; avancé por ese paisaje, deteniéndome en un estero pequeño del cual podía beber y descansar en la sombra de un boldo cercano. A la distancia, se podía apreciar a cientos de personas entrando y saliendo de pequeñas cuevas construidas en las laderas de los cerros; a cuestas llevaban bolsas enormes, al parecer de cuero, cargadas con tierra y piedras producto de una incesante excavación. Era un paisaje delirante: como hormigas en perfecta formación, se cruzaba la marcha de los mudos trabajadores.&lt;br /&gt;-¡Ahí estás, holgazán! – Interrumpió una mujer vieja con la sonrisa  en una boca casi carente de dientes.&lt;br /&gt;Tenía una memoria de ella que no supe ubicar; algo conocido y familiar. Esperé que se acercara lo más posible antes de hablar, escudriñando con la mirada toda la figura de la mujer que se aproximaba.&lt;br /&gt;-Estoy bebiendo un poco de agua y descansando bajo esta sombra. –Contesté.&lt;br /&gt;-Pues bien, o te mueves de una vez o no terminaremos hoy de sacar todo el material.&lt;br /&gt;Dejándome guiar por aquella mujer, nos dirigimos a una entrada de una excavación en un costado de un cerro. Primero ingresó ella entre maldiciones y quejas por lo angosto de los primeros metros; luego, la entrada se amplió dando lugar a un socavón donde nos pudimos poner de pie.&lt;br /&gt;-Ya sabes cuales son las condiciones. –Dijo con sonrisa burlona- La comida no te la descontaré: eres bueno cargando escombros; pero no creas que cada vez te iré a buscar a tu estúpido árbol. La paciencia tiene límites, muchacho.&lt;br /&gt;El desconcierto impidió que intentara alguna respuesta. Una sensación de angustia y pena me tenía en completo silencio. La mujer creyó ver en esta actitud, una forma de arrepentimiento de mí parte, por haber abandonado un trabajo que supuestamente realizaba para ella, desde quién sabe qué tiempo.&lt;br /&gt;-Toma, aquí tienes tu paga por adelantado. –Dijo, al tiempo que extendía hacia mí, una pequeña bolsa que sostenía en su mano.&lt;br /&gt;-No lo gastes todo con ella. –Y continuando en tono aleccionador. -Sabes muy bien lo mucho que le gusta tu oro. Pero bueno, el amor tiene su precio ¿cierto?&lt;br /&gt;Mientras tomaba con cuidado la bolsita que me ofrecía, recordaba el rostro de la camarera en la habitación. Abriéndola despacio, pude observar seis pepitas de oro que brillaban en su interior.&lt;br /&gt;-Mañana pasaré a dejarte algo para que comas y a llevarme el oro que obtengas hoy. –Hablaba mientras dirigía sus pasos a la escalera que la llevaría a la superficie.&lt;br /&gt;Quedé solo al interior del socavón, alumbrado por una débil luz proveniente de una lámpara de aceite. Cuánto tiempo llevaba allí. Esa era la pregunta que demolía mi fortaleza, haciéndome sentir que me alejaba cada vez más de toda realidad. Incrédulo, miraba mis manos maltratadas por el trabajo prolongado en la mina, no recordaba haberlas visto así.&lt;br /&gt;Con el paso de las horas, llegaron desde el exterior, ruidos de los otros mineros que comenzaban a retirase en medio de las risas, gritos y más de algún disparo. De a poco se fueron apagando los ruidos del exterior, hasta quedar en el más completo silencio; con cierta curiosidad, asomé el cuerpo por la estrecha entrada al socavón, y contemplé largo momento la quietud y silencio que reinaba. La luminosidad había dado paso a una tenue claridad de tono verdoso; miré al cielo y sólo pude apreciar algo parecido a una suave seda que flotaba sobre el lugar.&lt;br /&gt;De regreso en el socavón, volví con la intención de recostarme y dormir un poco, aprovechando la quietud que reinaba. La mirada se detuvo en el saquito que contenía las pepitas de oro; lo abrí separando sus lados, dejando expuesto a la precaria luminosidad que había, todo su brillo; devolví el oro a la bolsita, y dando un tirón de los cabos en sus extremos, la cerré. Me levanté de donde estaba, con la convicción que no debía pasar una noche más ahí ¿Una noche más? ¿Cuántas habían sido entonces? Dejé colgado a una viga la bolsita con el oro y me dispuse a marchar. Antes de salir, recorrí con la mirada el socavón que me disponía a abandonar; por una extraña razón me era más familiar de lo que pensaba ¿Qué estaba dejando ahí? ¿Era la memoria perdida de una mujer? No lo sabía en ese momento. Llegaba la hora de retomar la marcha y en eso me concentré.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-1491469811316357982?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/1491469811316357982/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=1491469811316357982' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1491469811316357982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1491469811316357982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/11/laguna-negra-v.html' title='Laguna Negra (V)'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-4944658201131826541</id><published>2009-11-23T03:30:00.000-08:00</published><updated>2009-11-23T03:31:45.091-08:00</updated><title type='text'>Laguna Negra (IV)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Una lámpara conteniendo algún tipo de combustible, entregaba una  débil luz que permitía observar los detalles de la habitación. Con alivio me percaté que los ruidos del piso inferior no alcanzaban a traspasar los muros de mí cuarto. Era un espacio de unos diez y seis metros cuadrados, con una puerta interior que permitía el acceso al cuarto de baño; un papel mural de fina calidad, cubría las paredes desnudas de todo ornamento, permitiendo apreciar su suave diseño en relieve. Al centro de una de las paredes, existía una ventana de doble hoja que daba al exterior, cubierta por un delicado juego de cortinas; la primera era de gasa de un suave tono terracota, cubierta por una segunda cortina  gruesa, la  que se extendía hasta casi tocar el piso, entregando privacidad. La cama era de metal, adornada a ambos lados por un juego de mesitas de noche; la decoración terminaba con un mueble frente a la cama, y un cómodo sillón en una de las esquinas. Una tenue luz ingresaba por la ventana, al tiempo que la cortina se mecía lentamente por el ingreso de una brisa tibia; me incorporé de la orilla de la cama donde me había sentado, extenuado, y caminé hasta apoyar mi cuerpo en el borde de la ventana. Nada de lo que veía era reconocible: la calle parecía no serlo; las casas, ahora que las observaba con detención, tenían algo de artificioso en sus diseños. Un sentimiento de indefensión se apoderó de mí; una vulnerabilidad que me evocaba los estados de melancolía de infancia, los mismos que me hacían correr a los brazos protectores de mí madre -¿Qué ocurre allí en tus ojos, vida?- eran las palabras de amor de aquella mujer, exorcizando todos los miedos y angustias de mí tierno corazón.&lt;br /&gt;El cansancio terminó por vencer mí cuerpo; no recuerdo el momento en que dejé la ventana, ni cuando me acosté; sólo reaccioné cuando estaba de lado, mirando la débil luminosidad que se colaba por las cortinas, para terminar estrellándose en el piso de la habitación. El sillón en la penumbra me lazaba miles de imágenes posibles. Los párpados pesaban cada vez más, hasta cuando no los pude volver a abrir; entonces, me dormí.&lt;br /&gt;-Qué haces tú aquí, en mí recuerdo. –Le pregunté al hombre del manto.&lt;br /&gt;Estábamos los dos sentados bajo un hermoso nogal; las sombras jugueteaban en el suelo; el viento acariciaba nuestras mejillas. Más arriba, en el cielo, nubes viajaban a lugares distantes mirando intrigadas aquel encuentro. Las ropas que vestía me eran desconocidas, sin embargo, me entregaban la sensación de agradable comodidad. Él, vestía un traje gris con su hermoso manto sobre su hombro, como la primera vez que lo encontré.&lt;br /&gt;-Bueno, eso no podría contestarlo con propiedad; pero si estamos juntos en un lugar tan hermoso como este, debe ser por una intuida amistad.&lt;br /&gt;-Quiero volver a mí lugar, no quiero estar allá.&lt;br /&gt;Por algún motivo supuse que él sabía perfectamente lo que me ocurría, y no tenía que explicar algo siquiera. Escuchamos largo rato la brisa pasar entre las hojas, el aroma de la hierba, el silencio.&lt;br /&gt;-No necesitas estar en otro lugar; sabemos como nos ocurren las cosas, y en ello debiéramos poner el mejor de nuestros esfuerzos. Lo otro, no depende de nosotros. Estamos para recorrer un camino, no para inventarnos atajos; a veces creemos que lo hacemos, pero nos engañamos.&lt;br /&gt;-Cómo quisiera quedarme aquí, en esta tranquilidad. No despertar.&lt;br /&gt;-Así no funciona, lo sabes bien. Tienes que estar donde debes; siempre existirán momentos como este para descansar el alma; quizá hasta mejores en un futuro, quién sabe. Por el momento, haz lo que debas hacer.&lt;br /&gt;De manera lenta las sombras comenzaron a intensificarse, obscureciendo todo el paisaje; cesó el viento, el ruido de las hojas, la claridad.&lt;br /&gt;-Despierta.&lt;br /&gt;-No quiero. –Le respondí a la voz.&lt;br /&gt;-Vamos, despierta.&lt;br /&gt;Abrí los ojos y pude apreciar la cortina mecerse de manera tranquila; la luminosidad golpeaba el mismo lugar provocándome  desazón.&lt;br /&gt;Reincorporé de manera pesada mí cuerpo, para quedar sentado en la cama frente a la ventana; me cubrí el rostro con las manos, apoyando los codos en las rodillas; tomé una bocanada de aire y con ese impulso me puse de pié caminando hasta la ventana; asomé la mitad de mí cuerpo fuera de ella y quedé observando las cumbres más altas cubiertas de nieve: algo extraño tenía esa vista. Comencé a recorrer el paisaje con la mirada, encontrando en ellas formas que me eran conocidas; me di el tiempo de recorrerlas varias veces, reordenando las imágenes. No podía creer lo que estaba experimentando –Cómo es posible- exclamé en voz alta. Aquellas montañas se podían apreciar sólo desde el lado opuesto a ellas, y a una altura mayor de la que me encontraba en ese momento. El corazón latió con fuerza ante la única explicación posible: -¡Estoy dentro de la laguna!- dije con excitación. Hice un cálculo mental de mí ubicación mirando la cumbre hacia el oriente, y la altura estimada a la que me debía hallar  para obtener esa vista; no había otra explicación: estaba justo en el lugar donde se encuentra la laguna Negra.&lt;br /&gt;-Servicio de desayuno, señor. –Se escuchó del otro lado de la puerta.&lt;br /&gt;Con el ánimo decidido a enfrentar el significado de este viaje, me dirigí a atender el llamado a la habitación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-4944658201131826541?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/4944658201131826541/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=4944658201131826541' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4944658201131826541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4944658201131826541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/11/laguna-negra-iv.html' title='Laguna Negra (IV)'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-5004077960048420575</id><published>2009-11-13T17:16:00.000-08:00</published><updated>2009-11-23T10:38:36.165-08:00</updated><title type='text'>Laguna Negra (III)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;La ventisca desapareció, dejando un manto de silencio sobre el paisaje, interrumpido sólo por el ruido de mis pasos. Una extraña claridad se instaló sobre el camino; no podía identificarla como las primeras luces del amanecer o las últimas de un crepúsculo, pero ahí estaba: dejándose caer sobre el valle. El camino se hizo más ancho y los primeros indicios de vegetación comenzaron a poblar mí entorno cercano. Existía todo tipo de plantas, muchas de ellas con características medicinales, las que había aprendido a clasificar según su nombre y especie, desde que era un muchacho. El sonido de un arroyo hizo detener la marcha para refrescarme en sus aguas; arrodillé el cuerpo junto al líquido maravilloso que corría, presuroso, producto del deshielo en las altas cumbres. Bebía con mis manos varias veces, mojando el rostro cansado por la jornada, cuando un destello entre los guijarros llamó mí atención: era una enorme pepita de oro; bella en toda su forma y pureza; su tamaño superaba a una almendra de buen calibre. La miré cautivado entre mis dedos; luego la sumergí, para apreciar su hermosura a través de las formas que proponía el agua. Pensé en guardarla en mis bolsillos, pero apareció en mi cabeza, un sentimiento de deseo que superaba al sentimiento de belleza original; luego recordé al hombre de la manta y nuestra conversación: opté por devolverla al fondo del cause. Bebí más agua fresca y retomé la marcha; los pasos me adentraban al valle rodeado por imponentes cumbres; dirigía miradas al cielo en búsqueda de nubes arreboladas que me dijeran la dirección del viento, o un indicio de la hora aproximada en ese momento, pero nada, sólo esa extraña claridad.&lt;br /&gt;Luego de un momento, el camino terminó por empalmar con una calle amplia, la cual poseía construcciones a ambos lados de éste, mostrando una línea arquitectónica regular de vivos colores. Podía apreciar a lugareños que se dirigían a cualquier lado en completo silencio; los que caminaban acompañados, lo hacían dando la impresión de estar murmurando, más que conversando de manera abierta; las miradas que se dejaban caer en mí persona, demostraban una total indiferencia, como si éstas rebotaran y pasaran a algo más importante. Entré a un lugar parecido a una posada donde se ofrecía todo tipo de alimentos y bebida, incluso, la posibilidad de alojamiento. Acomodé el cuerpo en la barra y esperé tranquilo que fuera atendido, mientras, trataba de identificar el nivel de desarrollo de esa gente, a través de sus artefactos; quedé asombrado al percatarme que los grifos utilizados como surtidores de cerveza, habían sido elaborados en oro. Estaba en esas observaciones, cuando entró al local un hombre más bien viejo, hablándole a los que estábamos allí -¡Viene el gobernador!- Decidí seguir al grupo de personas que salieron de manera atropellada para ver el paso de la comitiva. En cosa de segundos, las veredas estaban atestadas de público, levantando las manos en señal de saludo hacia el paso de un landó cerrado. El estrépito de los cascos de las bestias sobre la calle, hizo vibrar el portal donde me instalé -¡Viva!, ¡Viva el gobernador!- se escuchaba de manera repetida entre la multitud; y en el momento que la mano de aquel hombre se dejaba ver, correspondiendo a los saludos, nuestras miradas se cruzaron por un breve instante. Un escalofrío recorrió todos mis huesos, algo parecido al pánico se apoderó de mí; en esa mirada, en esos ojos, pude adivinar que era yo el que viajaba en aquel carruaje; el ángulo visual quedo interrumpido por el rápido avance de la comitiva, perdiendo la oportunidad de repetir la experiencia. Con los sentidos turbados reingresé al local, para quedar sentado junto a la barra, en completo silencio.&lt;br /&gt;-Qué le sirvo, amigo. –Preguntó un hombre que oficiaba de cantinero.&lt;br /&gt;Qué podía responder; estaba tratando de entender lo ocurrido. En ese momento mí mente estaba en otro lugar; lugares que añoraba y que antes fueron tan simples y breves. Sentía temor de mirar al hombre a los ojos, no estaba seguro si la experiencia fue sólo mía. Quizá fue el cansancio acumulado por la caminata, y no debiera darle mayor importancia. Tomé confianza en esto último y decidí ordenar.&lt;br /&gt;-Tráigame algo fuerte para beber. –Respondí levantando la mirada para observar al cantinero.&lt;br /&gt;La mirada que recibí de vuelta no fue lo que esperaba. Un encuentro de produjo en mí cabeza. Algo parecido a la certeza de un diálogo entre el cantinero y yo; un diálogo sin palabras, pero evidente para ambos. Todo quedó confirmado con una leve sonrisa, apenas expresada en la comisura de su boca.&lt;br /&gt;-Le traigo su pedido de inmediato, señor. –Sus ojos tenían un brillo de fría amabilidad.&lt;br /&gt;Mientras bebía el trago, decidí que lo mejor era volver a casa, no tenía sentido todo aquello; cuál era la razón de estar allí, entre esa gente. Nunca supe que existiera un pueblo minero en esta zona, con todo un sistema administrativo; con autoridades que fueran responsables del mantenimiento de todo aquello. El ruido del local, el aire enrarecido por el humo de los cigarros, las risas; inclusive, las miradas que recibía, sólo exacerbaba más mí cabeza. Comencé a sudar, volvieron las nauseas, y cuando creí que en cualquier momento perdería el sentido, una amable mujer me abordó.&lt;br /&gt;-¿Necesita usted, una pieza para esta noche?&lt;br /&gt;-Sí, por favor; creo que necesito dormir un momento. –Le respondí casi desfalleciendo.&lt;br /&gt;Pidió que me fuera entregada una llave; sonrío con amabilidad y desapareció.&lt;br /&gt;-Habitación doscientos ocho, señor; al final del pasillo. –Dijo una voz.&lt;br /&gt;Dejaron una llave labrada en oro junto a mí: no pude levantar la cabeza. Las risas continuaban; los sonidos de botellas y vasos en señal de brindis, el murmullo; tenía que levantarme y salir de allí. Con esfuerzo reincorporé el cuerpo y dirigí mis pasos a las escalas que me llevarían a la habitación. El pasillo superior estaba elaborado en madera, con hermosos faroles adosados a las paredes; la luz tenue que emitían, relajaba de a poco mis cansados ojos; camine a lo largo de éste, hasta enfrentar la puerta que tenía el número doscientos ocho; introduje la llave, hice girar el mecanismo de la cerradura, e ingresé a una habitación hermosa y bien decorada, casi elegante. Una vez dentro, y sin mirar a mis espaldas, cerré la puerta tras de mí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-5004077960048420575?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/5004077960048420575/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=5004077960048420575' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5004077960048420575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5004077960048420575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/11/laguna-negra-iii.html' title='Laguna Negra (III)'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-4086742887105723357</id><published>2009-11-07T06:47:00.000-08:00</published><updated>2009-11-07T06:49:27.450-08:00</updated><title type='text'>Laguna Negra (II)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;Tenía un buen ánimo al iniciar la marcha esa noche. Se despedía un día soleado de agradable temperatura; brisas tibias bajaron por las quebradas, lamiendo las nieves que se hallan sujetas a las cumbres más altas; presurosas ellas, corrían en demanda de las tierras bajas en los valles. La vida en la quebrada se preparaba para el descanso, excepto, por aquellos que hacen de la obscuridad, su memento de ganancia; en ese grupo me encontraba ahora. Los pasos me dirigían por la senda apenas visible: a medida que avanzaba, esta también se prolongaba, como mostrándose de a poco. Después de algo más de una hora de caminata en ascensión, enfrenté una planicie donde me dispuse a descansar mis huesos. Estaba en ello, y cuando estaba a punto de retomar la marcha, apareció un hombre ataviado con un hermoso manto que colgaba de uno de sus hombros.&lt;br /&gt;-¿Va en busca de la mina, amigo?&lt;br /&gt;-Hacia allá me dirijo- Le contesté con seguridad e intriga ante la súbita aparición de aquel desconocido.&lt;br /&gt;-Dicen que es un lugar muy hermoso. –Prosiguió el hombre.-  Espero que le guste.&lt;br /&gt;-La verdad, siempre la he sabido como una leyenda. Nunca supe de alguien que hubiese estado allí.&lt;br /&gt;-Conocí a unos cuantos que lo intentaron. –Respondió mirando al fuego.&lt;br /&gt;-¿Sí? Y qué le han contado sobre ese lugar.&lt;br /&gt;-Hasta ahora no he sabido de nadie que haya logrado volver de allí.&lt;br /&gt;-Quizá extraviaron la ruta y nunca pudieron dar con la mina. –Intenté explicar.&lt;br /&gt;-Sí, es lo más probable: extraviaron su rumbo. –Respondió con cierta ironía.&lt;br /&gt;Reacomodando su manta en su hombro, y sin dejar de mirar el baile sostenido de las llamas, respiró profundo y dijo:&lt;br /&gt;-Al parecer la vida se encarga de ponernos al frente de nuestras propias palabras y convicciones. En esos momentos es cuando son remecidos por la experiencia; no existe la menor duda de lo que debemos hacer: lo sabemos; es más: lo intuimos.&lt;br /&gt;-Usted estuvo allí. –Pregunté.&lt;br /&gt;Un agradable silencio llenó todo el ambiente. Las llamas por momentos mostraban un rostro que me era conocido de algún lugar.&lt;br /&gt;-Lo estaré. –Respondió.- Veo que usted está listo para partir.&lt;br /&gt;-Me sorprendió  justo en el momento que estoy retomando la marcha.&lt;br /&gt;-Le deseo suerte en su empeño.  –Dijo mirándome a los ojos.- ¿Se ha dado cuenta que la biología, la vida en general, tiende al bien?&lt;br /&gt;-Así es; y eso la vuelve esperanzadora. –Le respondí.- Sí gusta, le puedo ofrecer este fuego y un poco de café que aún queda.&lt;br /&gt;-Se lo agradezco mucho. –Contestó, acercándose  al fuego.&lt;br /&gt;Nos despedimos con amabilidad, deseándonos mutuos parabienes. Luego se sentó en mi lugar cerca del fuego, y mientras acomodaba su cuerpo dijo:&lt;br /&gt;-Qué noche tan maravillosamente estrellada; sin embargo, no supera a la experiencia de estar bajo las hojas verdes de un añoso nogal.&lt;br /&gt; Nos dimos una mirada de amistada, di media vuelta y retomé el camino que me aguardaba. Unos pasos más allá, caí en cuenta que una de las imágenes más íntimas que recordaba con verdadero recogimiento, era la de un viejo nogal en la casa de mis padres. Sorprendido por la coincidencia, volví el cuerpo en dirección al hombre que estaba a mis espaldas, verificando con sorpresa, que éste ya no estaba. Estuve un buen momento tratando de explicar la experiencia y sobre la conveniencia de seguir en mi empeño; algo impulsaba mí ánimo: decidí continuar.&lt;br /&gt;El esfuerzo de la caminata comenzaba a notarse en mí cuerpo, con mayor frecuencia de tiempo detenía la marcha para descansar. Por primera vez pensé que quizá no fue buena idea realizar esta búsqueda; la extraña sensación de nausea que comenzaba a experimentar, el embotamiento de mí cabeza, lo extraño del encuentro con el hombre de la manta, hizo temblar la seguridad de toda la empresa. Inclusive, al levantar la mirada al cielo nocturno, pude apreciar con asombro, que los grupos de estrellas permanecían estáticos en el cielo, como si el tiempo universal se hubiese detenido sobre mí cabeza. La angustia se apoderó de mí, sentí la necesidad imperiosa de salir corriendo de allí; algo parecido al temor se evidenciaba en todo mí cuerpo, en la forma de un frío sudor. De pronto, desde las profundidades de mí mente, afloró la imagen de un hermoso nogal mecido por un viento tibio de verano. Las cosas lentamente comenzaron a calmarse, y fui capaz de infundir tranquilidad a mí golpeada cabeza. Retomé la marcha, refugiando a la razón, bajo la sombra de aquel hermoso nogal.&lt;br /&gt;Una extraña ventisca se levanto luego, haciendo difícil la visión del camino, sin embargo, al parecer ya no era necesaria indicación alguna: el camino se angostaba cada vez más, aferrándose al costado de una pared rocosa cortada en vertical por quién sabe qué fuerzas tectónicas. Luego de un momento, a la salida de una curva, pude percibir una débil luz a la distancia que se mecía, azotada por el viento de aquella zona; con cada paso la luz cobraba intensidad, dejando ver algunas formas que se dibujaban entre las sombras. Se trataba de un viejo farol de hierro forjado, colgado de un pilar de madera que servia de soporte a un viejo portón. Detuve mis pasos frente al portón sin saber con seguridad qué debía hacer. En ese momento, salió un hombre de entre las sombras de una grieta en la pared rocosa, la cual era ocupaba como refugio y puesto de guardia.&lt;br /&gt;-¿Qué busca, usted? –Me dijo con una mirada seria y penetrante.&lt;br /&gt;-Buenas noches; busco la entrada a la mina. –Le respondí.&lt;br /&gt;-Bueno, sepa usted que está justo en la entrada ¿Algo más? Hace un frío de los mil demonios aquí. –Contestó frotándose las manos sin quitarme la mirada.&lt;br /&gt;-Y… Podría entrar a conocerla… -Volví a preguntar.&lt;br /&gt;Un silencio se instaló entre los dos; por un momento, sólo se escuchaba el viento pasando entre las rocas. Luego, sin intermediar palabra alguna, se dirigió hasta el portón; extrajo de sus ropas una vieja llave, la introdujo en el mecanismo de cerrojo, y empujando con fuerza el portón hasta abrirlo en su totalidad, dijo:&lt;br /&gt;-Adelante, pase usted a conocer las riquezas de esta mina.&lt;br /&gt;Me acerqué hasta la entrada, ahora despejada y me dispuse a agradecer la autorización.&lt;br /&gt;-Gracias, es usted muy amable.&lt;br /&gt;-Espere un momento. –Dijo interrumpiendo mis pasos; dio media vuelta para luego volver con algo en las manos.&lt;br /&gt;-Va a necesitar esto. –Extendió su brazo hacia mí, el cual sostenía en su mano una alforja de cuero.&lt;br /&gt;-No, gracias; creo que no la necesitaré en esta oportunidad. –Le respondí con  amabilidad.&lt;br /&gt;La razón de mí negativa no la tenía del todo clara; podría decir que fue el primer impulso que apareció ante tal ofrecimiento. Una mirada de aprobación recibí por parte de él. Colgó la alforja en el portón, al tiempo que comenzaba a cerrarlo; una vez que estuvo del otro lado, levanté mí mano en señal de despedida, a lo cual respondió con igual gesto, para luego perderse en la obscuridad de la grieta por donde había salido a mí encuentro. Di media vuelta y retomé la marcha con el ánimo fortalecido; luego de un momento miré a mis espaldas, recibiendo de vuelta el brillo del farol aún mecido por el viento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-4086742887105723357?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/4086742887105723357/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=4086742887105723357' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4086742887105723357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4086742887105723357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/11/laguna-negra-ii.html' title='Laguna Negra (II)'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-1980891541168311267</id><published>2009-11-02T14:44:00.000-08:00</published><updated>2009-11-02T14:56:26.113-08:00</updated><title type='text'>Laguna Negra (I)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Aquella ruta cordillerana no se hallaba en los mapas camineros: la encontré por casualidad, como suele ocurrir con las cosas importantes. Tenía algo de espectral vista desde donde me hallaba; serpenteaba entre las formas de las laderas, inclusive, daba la apariencia de encumbrarse describiendo una línea casi recta, para luego perderse y volver a aparecer. Desde mí ubicación, en la cara norte de la quebrada, podía apreciar con esfuerzo buena parte de su trayecto, el cual se alejaba en dirección oriente.&lt;br /&gt;De niño escuché leyendas sobre una ruta que llevaba hasta los pies de una mina de oro. Esta había pertenecido a una población originaria ya extinta, la cual desapareció en una misteriosa inundación: “Toda la población fue tragada por un monstruo negro de agua” dice la leyenda; y sí bien es cierto, con el paso del tiempo han llegado hasta nuestros oídos más de una versión, todas éstas coinciden con el mismo destino para aquellas personas. Quizá, eso sea lo mágico de la oralidad, y lo que en definitiva, le da permanencia en la memoria colectiva.&lt;br /&gt;Luego de un momento, la ruta termino por desvanecerse ante mis ojos; miré con detención sin éxito alguno, busqué entre las formas y colores tratando de visualizar algo que se le pareciera, pero nada. Tal vez la posición del sol entregaba otro ángulo de luz y sombra, redibujando otras formas que llegaban como tropel hasta mí mirada. Estaba seguro que había recorrido esos parajes, sin encontrar rastro alguno de senda o camino. Queriendo seguir el juego propuesto por la casualidad, decidí prolongar por unos días más mí estadía en aquella zona.&lt;br /&gt;Tuvo éxito la estrategia: al otro día, la senda volvió a aparecer ante mis ojos. Esta vez cuidé de tomar referencias que permitieran asegurar la posición y dirección de ésta, y la mejor forma de acceso; estaba en ello, haciendo las últimas anotaciones, cuando volvió a desaparecer; ubiqué las referencias geográficas sin problemas, intuyendo aquella ruta que escapaba a mí mirada entre las sombras; sentí un estremecimiento. Levanté el campamento y dispuse el resto del día para cruzar en dirección sur y estar al caer la tarde, al otro lado de la quebrada.&lt;br /&gt;Al llegar, casi al anochecer, arme el campamento cercano a un litre hermoso y alto. Ingresé exhausto al interior de la carpa, con el propósito de comer algo y retomar mí lectura interrumpida por este azaroso evento. Mientras preparaba un emparedado frío, miré el libro que esta vez acompañaba mis horas: un volumen de Tolstoi, conteniendo una selección de algunas de sus obras. Una de las cosas que disfruto con este autor, es la carga de religiosidad y moral que les imprime a sus personajes.&lt;br /&gt;Estaba recorriendo algunas páginas en la obscuridad, con una mínima luz dirigida sobre el texto, cuando llegó a mis oídos, el ladrido de un perro y la voz de un hombre que lo llamaba -¡Polo, ven acá!- Quedé inmóvil por algunos minutos mientras se alejaba; salí de la carpa, avancé unos treinta metros en dirección a lo que se supone, era el lugar por donde pasó aquel hombre, descubriendo con asombro lo que al parecer era una huella de algún camino antiguo; ahí estaba, casi imperceptible sobre las piedras, prolongándose por un par de metros, para luego desaparecer. Decidí volver al campamento y preparar el ánimo para el día siguiente. Fue imposible retomar la lectura esa noche, en su lugar, opté por descansar el cuerpo y tratar de dormir. Sueños vestidos de inquietud e incertidumbre acompañaron mi mente el resto de la noche.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, y luego de un breve desayuno, recorrí el área en busca de algún indicio que reafirmara el paso de antiguas caravanas; sólo pude verificar la hermosura de aquella quebrada, adornadas por manchas de nieves y vegetación. Estaba claro que la ruta imponía sus condiciones para el que intentara recorrerla; durante toda esa mañana deliberé sobre las opciones que se presentaban. Estaba por desistir de la empresa, cuando una libre pasó rauda en dirección donde se supone estaba la mina; sonreí al recordar el cuento de Lewis Carroll, &lt;em&gt;Alicia en el país de las maravillas&lt;/em&gt; –Está bien, iremos tras el señor conejo- dije en voz alta. Con la decisión tomada, esperé tranquilamente que llegara la noche.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-1980891541168311267?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/1980891541168311267/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=1980891541168311267' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1980891541168311267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1980891541168311267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/11/laguna-negra.html' title='Laguna Negra (I)'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-2213278153028499495</id><published>2009-10-14T09:24:00.000-07:00</published><updated>2009-10-14T09:26:48.024-07:00</updated><title type='text'>Luna menguante</title><content type='html'>&lt;span style="color:#333399;"&gt;-La verdad, cuesta creerlo; ni en las mejores escenas futuristas ¿Tú qué crees?&lt;br /&gt;-Se veía venir: con tanto ensayo buscando una alternativa energética…&lt;br /&gt;-¿Te fijas que la fisura va en sentido ecuatorial?&lt;br /&gt;-¿Y…?&lt;br /&gt;-Nada, sólo llamó mí atención. Supuse que una fisura a esa escala en la luna, sería desde un polo en dirección al otro; algo así como de norte a sur, o de positivo a negativo.&lt;br /&gt;- Ahora que lo mencionas, se ve extraña desde aquí esa fisura. Lo único hermoso de esta tragedia, es la cola de polvo que se prolonga en su desplazamiento.&lt;br /&gt;-¿Terminará por desintegrarse debido al movimiento? No puedo siquiera imaginar las fuerzas de tensión que existen al interior.&lt;br /&gt;-Dantesco. Siempre creí que la tierra terminaría devorada por la expansión solar, nunca por un error humano ¡bendita fisión nuclear!&lt;br /&gt;-Así y todo, los científicos aseguran que aún existe bastante tiempo para desarrollar una estrategia de sobrevivencia, no sólo a favor de la existencia humana, sino también, de algunas especies de vida animal y vegetal&lt;br /&gt;-Siento estremecimiento al ver las sombras proyectadas al interior de la grieta; espero que tengan razón los entendidos, y que la similitud entre los tiempos de rotación y traslación lunar, impida que se despedace en breve tiempo.&lt;br /&gt;-En cualquier caso, espero morir en este planeta ¿Cuánto dura el periodo de rotación?&lt;br /&gt;-Veintisiete días, siete horas y algunos minutos más.&lt;br /&gt;-¿Y la traslación?&lt;br /&gt;-Lo mismo…&lt;br /&gt;-Parece increíble tener que evacuar el planeta.&lt;br /&gt;-Sí; y esperemos que nos desarrollemos de manera favorable en Ganímedes.&lt;br /&gt;-No, no es Ganímedes; es el otro satélite de Júpiter…&lt;br /&gt;-Calisto&lt;br /&gt;-¡Ese! Calisto… Me gusta ese nombre.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-2213278153028499495?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/2213278153028499495/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=2213278153028499495' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2213278153028499495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2213278153028499495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/10/luna-menguante.html' title='Luna menguante'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-3237406253989827889</id><published>2009-10-07T11:10:00.000-07:00</published><updated>2009-10-09T07:16:41.124-07:00</updated><title type='text'>Brevedad con nube</title><content type='html'>&lt;span style="color:#330099;"&gt;Usted me acompaña en la ascensión de un cordón cordillerano, hágase la idea; nos ha llevado toda la mañana llegar casi a la cima de dicho cordón; éste tiene una inclinación de cuarenta y cinco &lt;span style="color:#330099;"&gt;o&lt;/span&gt; cincuenta grados, aproximado; calculamos que nos encontramos a unos respetables dos mil novecientos metros de altitud; nuestros rostros están bañados en sudor por el cansancio y el esfuerzo: falta poco, ánimo. A unos doce metros de la cumbre, y mientras tomamos el último aliento, damos una mirada hacia el paisaje a nuestras espaldas; una suerte de delicioso vértigo recorre nuestros cuerpos, terminando en la punta del cabello; nos miramos y sonreímos satisfechos por el logro que nos espera unos pocos metros más arriba; durante esa mirada que compartimos con emoción, la sensación térmica baja de manera abrupta, refrescando nuestros agotados cuerpos; de súbito, y acompañado de un viento frío, emerge justo del otro lado de la cima, una masa nubosa que pasa rauda, en loca carrera hacia el interior del valle; es enorme, su panza negra por la espesura, nos regala una sombra que se extiende por apenas veinte segundos; quedamos maravillados al observar su, ahora, lomo blanco, mientras baja y se aleja.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-3237406253989827889?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/3237406253989827889/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=3237406253989827889' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/3237406253989827889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/3237406253989827889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/10/brevedad-con-nube.html' title='Brevedad con nube'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-9194362316852123008</id><published>2009-08-30T08:16:00.000-07:00</published><updated>2009-08-30T08:20:16.780-07:00</updated><title type='text'>Status ignotum</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Preferiría mil veces morir, a que me falte tu presencia. Desangrar mí cuerpo entero y llenarlo con las lágrimas que has llorado. Pero claro, eres muy altiva para decir “te quiero” ¿Aman en realidad tus ojos…? No, por favor, disculpa mi humana duda; la fiebre del cariño enceguece mí juicio. Perdón. Tus pupilas, como lumbres en un mundo ignoto, vuelven seguro mis temblorosos pasos. No creas que por esto no te odio. Detesto limpiar el aroma que deja en mí, tu cuerpo. Con llanto lavo el sabor dejado por tus besos. Detesto depender del ruido de tus pisadas, que me dicen que no estoy sordo; del aire de tu aliento alimentando mis pulmones. Te amo. Cuando bajas la mirada, y tus ojos se me pierden, se contrista la medula viva de mis huesos ¿Crees que miento? Podría olvidar hablar, mas no pronunciar tu nombre; con las letras de éste, bien podría reescribir la humana historia. Detesto tu mano tibia en mí espalda no diciendo “te amo”; te estiras en el tálamo, nutriendo de vida mí tiempo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-9194362316852123008?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/9194362316852123008/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=9194362316852123008' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/9194362316852123008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/9194362316852123008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/08/status-ignotum.html' title='Status ignotum'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-4146210341221821902</id><published>2009-08-13T17:57:00.000-07:00</published><updated>2009-08-13T18:01:54.423-07:00</updated><title type='text'>Intermedio VI</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Son varias las expresiones artísticas que de joven pudimos tener acceso; y, ya sea por que alguna de estas estaba incluida en un plan de educación, o por simple elección individual, nos acercamos a sus fundamentos a través de la curiosidad. En mí caso, probé con la escultura, la pintura, inclusive, el canto coral. Pero debo ser honesto con usted, distinguido lector: para mí decepción, aquellos intentos terminaron en fracasos.&lt;br /&gt;En el caso del canto, llamó mí atención aquello de las voces, y lo hermoso que resultaba el sonido en su conjunto; me entretenía con los ensayos y posteriores presentaciones en el salón de actos, los que disfruté, hasta que la biología dijo otra cosa y cambió mí voz… Aún recuerdo las palabras de mí querida maestra de canto:”Estimado alumno, hasta acá ha llegado su participación en el coro del colegio”&lt;br /&gt;Algo de celestial tiene la voz humana. Qué agradable es escuchar Carmen de Bizet y la aria El amor es un pájaro rebelde; o aquel lamento en Nabuco de Verdi con su Va pensiero; o quizá, la novena sinfonía de Beethoven, que en su parte final, eleva al infinito el poema de Schiller Oda a la alegría, por nombrar algunas. Intuyo que usted, tiene su favorita ¿cierto?&lt;br /&gt;El video que les dejo, es una muestra de cómo la voz, se convierte en una herramienta al servicio de la belleza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/gqPz5B-TA1w&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/gqPz5B-TA1w&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-4146210341221821902?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/4146210341221821902/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=4146210341221821902' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4146210341221821902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4146210341221821902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/08/intermedio-vi_13.html' title='Intermedio VI'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-7272634773860970537</id><published>2009-07-29T18:44:00.000-07:00</published><updated>2009-08-04T08:21:09.845-07:00</updated><title type='text'>Helena e Igor</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;I&lt;br /&gt;Por lo general, Helena preparaba de manera diaria y casi como un autómata, todo lo necesario para mantenerlo con vida; hace varios meses que había sido trasladado desde el hospital a su casa, a la espera que saliera de aquel coma profundo en el que se hallaba; los cuidados médicos se habían reducido a un par de visitas al año, y al suministro de fármacos cuando el paciente lo necesitaba. Le aterraba la idea que él podría estar sufriendo en ese estado. Lo conoció algunos años atrás, cuando ambos eran jóvenes y fuertes; entonces, aquella vitalidad les hacia pensar (como a todos en su momento) que alcanzarían todas, o casi todas, sus metas. Helena nunca se propuso, o imaginó siquiera, verse casada con Igor; de hecho, tenía novio al momento de conocerlo; pero entre ambos se instaló una amistad de esas que se refuerzan con el tiempo.&lt;br /&gt;-Bien, a esta hora corresponde suministrarte esta medicina, Igor. –Le hablaba a aquel cuerpo postrado en la cama; quizá él la escuchaba, no obstante, los médicos insistían que de acuerdo con los últimos electroencefalogramas, la actividad cerebral no presentaba variación, y como en la mayoría de estos casos, sólo se estaba a la espera de la buena fortuna.&lt;br /&gt;-Ya verás que con esta inyección te sentirás mejor y podrás disfrutar de la primavera que se aproxima.&lt;br /&gt;-Insistes que él puede escucha ¿cierto?– le dijo la madre de Igor, mientras entraba en la habitación.&lt;br /&gt;-A veces también lo creo –Continuó la madre.- Y cuando esto ocurre, tú mejor que nadie, sabes cuánto le pido a Dios que no esté sufriendo.&lt;br /&gt;-La verdad, no sé si me escucha, Margot; pero sí creo que me siente –Respondió sin darle la cara- A veces paso mí mano sobre su brazo, sin tocarlo, y tengo la sensación que percibe que estoy con él.&lt;br /&gt;-Si le hubiese hecho caso aquel día, y no hubiese insistido en que reparara el techo del granero, nada de esto estaríamos viviendo –Se lamentaba Margot, mientras se dirigía a las ventanas para correr las cortinas- Quizá estaría donde siempre soñó ¿recuerdas que lugar era, Helena?&lt;br /&gt;-Es una pequeña ciudad ubicada en America del sur, si mal no recuerdo se llama Puerto Natales, en el sur de Chile –Contestaba Helena, mientras limpiaba la zona del brazo de Igor, donde tenía instalada una sonda para el suministro de medicamentos.- En su cajón, junto a la agenda de viaje, hay algunas fotografías que alcanzó a recopilar.&lt;br /&gt;-Sí, ya recuerdo el nombre; mí hermano mayor viajaba a esos lugares, y cuando se encontraba con Igor en las navidades, siendo apenas un niño, le contaba historias y leyendas de esa zona. –recodaba la madre, mientras su mirada se estrellaba contra el paisaje, y de manera particular en un añoso ciprés, lugar predilecto de Igor durante su infancia.&lt;br /&gt;-¿Aún deseas viajar hasta allá, Helena?&lt;br /&gt;-No lo sé; alguna vez lo conversamos con Igor. –En ese preciso momento, y al contacto con el brazo de Igor, subió por su delicada mano, un cosquilleo que terminó en su hermoso cuello; la respiración se aceleró y un sudor frío cubrió su cuerpo. Guardó silencio ante la experiencia recién vivida y no lo comentó.&lt;br /&gt;-Crees que sería una tontera de mí parte viajar, Margot. –Le dijo a la madre con tono nervioso, con la evidente intención de no darle mayor importancia al fenómeno.&lt;br /&gt;-No veo por qué tendría que serlo, Helena. –Respondió la madre- Hasta te acompañaría en tu viaje, si no fuera por todas las obligaciones que demandan mí presencia a diario.&lt;br /&gt;Por un momento ambas callaron, y en sus cabezas, cada una pensaba en aquel hipotético viaje. Margot pasó su hermosa mano por la frente de su hijo, acomodándole sus cabellos dorados. La ausencia de todo estímulo en él, como era de esperar por su estado, le obligó a retirar aquella blanca mano.&lt;br /&gt;-Haré que preparen el desayuno. –Le digo a Helena, mientras levantaba su grácil figura.- Debes alimentarte bien, estás demasiado delgada. –Le insistió, casi en tono materno.&lt;br /&gt;-Está bien, Margot, tomaré desayuno como me lo pides. –Le respondió con una sonrisa.- Sólo te pido que reemplacen el café por un té, gracias.&lt;br /&gt;La madre salió de la habitación que era inundada por la luz de las primeras horas de la mañana, con aquella sensación que se le había instalado desde el día en que Igor volvió a casa. Era una mezcla de tranquilidad y de vació a la vez; algunas veces aquel vacío ganaba en presencia, lo que se traducía en largas horas de tristeza para el corazón de Margot. Entonces, un llanto liberador acudía a sus ojos, y como una niña indefensa, sólo encontraba el anhelado consuelo en el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;-¿Y si te arrepientes una vez estando allá? No podría acompañar tu regreso; nos iríamos con el dinero justo para instalarnos. –Consultaba Igor, con esa mirada socarrona que Helena conocía tan bien.&lt;br /&gt;-No sería la primera vez que viajaría sola. –Respondió de manera altiva a Igor.- Recuerda que realicé una travesía por casi toda Australia hace un par de años. Hasta el día de hoy recuerdo las palabras de mí padre al volver de ese viaje; me miró a los ojos, y luego de buscar quien sabe qué cosa en ellos, me dijo:”No creo que vuelvas a esas tierras” Tenía razón: No pude volver.&lt;br /&gt;Igor recordaba el momento preciso en el que se despidieron en el aeropuerto. Tal vez siempre se amaron; tal vez él siempre la amó. Recordó el brillo en los ojos de ella aquel día; sus manos entrelazadas, como dos niños; el ruido de la terminal aérea, y la risa casi infantil de Helena. Recordó la sensación de vació que se le instaló en el estomago, reconociendo para sí, que era ansiedad de verla partir.&lt;br /&gt;-Sí, y con ello quedó pendiente el boomerang que te pedí, me trajeras. –Dijo en tono de reproche.- Pero bueno, ya que dices que no volverás, tendré que pensar en ora cosa.&lt;br /&gt;-¡Vamos, Igor! No sigas mortificándome con eso. –Le dijo con una mirada de niña mimada.- Te he dicho mil veces que lo tenía pero se extravió.&lt;br /&gt;-Pareces una niña cuando esgrimes tus razones. –Aquella actitud de Helena, generaba en él, la mayor de las ternuras; y ella lo sabía.&lt;br /&gt;-Lo estás diciendo sólo para molestarme, no caeré en tu juego, Igor. –Respondía con tono seguro.- Ahora bien, retomando el tema: te he dicho que me gustaría realizar un viaje como ese. Las fotos que me has mostrado son maravillosas, y en cuanto al clima, podría habituarme.&lt;br /&gt;-En el diario de viaje que me obsequió el tío Anatol, describe muy bien las fluctuaciones térmicas de esa región –Helena lo miraba con atención.- Los inviernos son fríos y con mucha nieve; los veranos son más bien templado. Existe allí, una zona que concentra un gran número de ventisqueros, por lo que el paisaje se torna espectacular; también deja descrito algunos lugares que se prestan para la ganadería; inclusive, se pueden explotar rutas de navegación para el intercambio de mercaderías.&lt;br /&gt;-Es una pena que haya muerto el tío Anatol –Se lamentó Helena- Recuerdo el sombrero que solía vestir. Era hermoso y con una pequeña pluma en un costado; su aspecto gastado por el tiempo, le daba su personalidad ¿Dónde quedó ese sombrero, Igor?&lt;br /&gt;-Lo tengo en la maleta grande de viaje. –De manera ágil se dirigió hacia una pieza contigua, para volver con el sombrero puesto.- ¿Cómo me veo, Helena?&lt;br /&gt;Ambos se veían hermosos en aquella escena. Así mismo, algo de ellos daba la apariencia de sana teatralidad; como si se tratara de una pintura impresionista.&lt;br /&gt;-Te queda bien; permíteme intentarlo. –Tomó el sombrero ofrecido por Igor, y dirigiéndose a un espejo, se lo acomoda.- Creo que me queda mejor a mí.&lt;br /&gt;Igor quedó mirándola y sonrió al ver que se veía hermosa con el sombrero de su querido tío Anatol. La contempló un buen momento y no pudo negar la realidad.&lt;br /&gt;-Tienes toda la razón Helena, te queda mucho mejor.&lt;br /&gt;En ese momento, entró Margot a la habitación y se unió a la risa que ya estaba instalada en los dos.&lt;br /&gt;-Qué es lo divertido; de qué ríen. –interrogó Margot.&lt;br /&gt;-Nada madre, Helena ha ganado un sombrero. – Contestó Igor.&lt;br /&gt;-Quédense ustedes charlando, mientras yo ocupo el resto del día en reparar el techo del granero. –Pidió a ambas mujeres, mientras se aprontaba a abandonar la habitación.- Espero que nos acompañes al almuerzo, Helena.&lt;br /&gt;-Claro que sí. –Se adelantó Margot, a responder por su amiga.- Tenemos algunas cosas que charlar ¿Te parece, Helena?&lt;br /&gt;-Me encantaría. –Respondió.- Hace tiempo que nos debemos un almuerzo.&lt;br /&gt;-Entonces, será mejor que me retire rápido. –Dijo entre risas, Igor.- Dos mujeres charlando, es peligroso.&lt;br /&gt;Los tres rompieron en carcajadas mientras él se retiraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;-¡Helena! En dónde están tus pensamientos, niña.&lt;br /&gt;Volviendo en sí, Helena se incorpora de la cama donde yace Igor, y se dirige hacia Margot que traía el desayuno ofrecido hace un momento.&lt;br /&gt;-Discúlpame Margot, estaba distraída. –Con ademanes nerviosos se dirige hacia la mesita junto a la venta, donde la esperaba Margot.&lt;br /&gt;Helena sabía que tarde o temprano realizaría el viaje a aquellas tierras de las que tanto hablaba Igor. Esa posibilidad le causaba alegría en su corazón, y quizá, esa fue la razón principal para dar forma definitiva a al viaje. Comparaba la experiencia de aquel viaje a Australia, con éste; analizaba los impulsos y motivaciones en uno y otro. En aquel, se presentaba sólo como lo que fue: Una búsqueda de experiencia a partir de lo desconocido; en éste era distinto, lo intuía como un reencuentro, como si algo en aquellas latitudes, aguardaba por ella. Esto último tenía que ver, no sólo con la experiencia y motivación que le entregara Igor, era algo que nacía en ella, desde la profundidad de su alma. Hubiese sido absurdo negarse a aquel impulso, tampoco correspondía a su naturaleza. Sí, lo más probable que antes del fin de aquella primavera, estaría emprendiendo una nueva travesía. Buscaría el mejor momento para comunicárselo a Margot, y como en toda empresa a la que se lanzaba, pondría lo mejor de ella para lograr su objetivo. Intuía el apoyo incondicional de Margot para ejecutarlo; sólo le preocupaba el dejar a Igor, y en ese motivo radicaba su aprensión.&lt;br /&gt;Mientras Margot servía el té con maravillosa precisión, sus pensamientos mortificaban su corazón con sombras y culpas, las que no hacían otra cosa, sino amargar su bella figura. Muchas veces pensó en dejarle morir en su lecho; no entregarle las medicinas diarias; decirle con gritos en su cara:” ¡Sí no quieres vivir, entonces muere de una vez!” Pero luego se veía llorando a los pies del lecho, implorando perdón por sus palabras; que no sabía lo que decía; que era cansancio de verlo sufrir. Margot siempre fue una mujer fuerte; hija única de un acaudalado terrateniente, supo de chiquilla los beneficios de la disciplina; su padre sentía profundo amor por ella, y secreta admiración, por su temprana templanza para tratar con la adversidad. Pero lo ocurrido a su hijo la sobrepasaba por momentos; existían días que era tal el estado de letargo en que se encontraba, que le era imposible abandonar su alcoba, entonces, la empleada de la casa, de manera diligente se hacía cargo de todo. Al día siguiente amanecía más despejada y con ánimos, al menos para tomar alimentos, lo que siempre alegraba a su empleada “Si usted no come, se me va a enfermar, señora” le decía acongojada acercándole un plato de caldo, cuando estaba en esos “días negros”. Las visitas de Helena le asentaban bien, le alegraba poder compartir con ella algunas horas; sobre todo, sabiendo la amistad que mantenía con su hijo.&lt;br /&gt;Las dos se sentaron junto a la mesita que contenía el desayuno traído por Margot; la luz que ingresaba por entre las cortinas, iluminaba toda la habitación; Igor, en su lecho, yacía inmóvil como saboreando ese instante; la brisa que entraba empujando las cortinas, traía aromas de césped recién cortado y del añoso ciprés; los sonidos que delataban la actividad de la casa, llegaban atenuados hasta ese tranquilo lugar. La conversación, que comenzó girando en torno a frivolidades, no era otra cosa, sino aquello que se vuelve necesario, para poder dejar en evidencia, aquellas cosas de las que en realidad se quiere hablar. Así fue como charlaron de amigos, moda, vacaciones, y también viajes. Y en este último punto, Helena vio la oportunidad de hablarle a Margot del viaje que pretendía realizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;-Hace algunos días que tengo la intención de compartir contigo una idea. –No era habitual ver a Helena, con el ánimo turbado. La seguridad en sus palabras, sólo se veía en apuros al abordar temas que le causaban verdadera inquietud.&lt;br /&gt;-Te escucho, Helena. –Respondió Margot, mientras bajaba la taza con toda tranquilidad, hasta posarla en el platillo, provocando el característico sonido de la porcelana.&lt;br /&gt;-Creo que es hora de emprender un viaje, Margot.&lt;br /&gt;Los ojos de Helena, se nublaron al pronunciar aquellas palabras; pareciera que una mezcla de emociones se apoderaba de su ahora, frágil cuerpo. De manera inconciente, buscaba la aprobación de Margot ante su propuesta.&lt;br /&gt;-Me alegra escucharte hablar de un nuevo viaje, Helena. –Ella Intuía cuál era el posible destino de este.&lt;br /&gt;La respuesta de Margot, liberó de un peso enorme a su amiga. Los ojos de ambas brillaban por la noticia y el resto de la conversación giró en torno a un sin fin de detalles que generaba la intención de Helena.&lt;br /&gt;En un momento de la conversación, se abordó el principal motivo de dudas en Helena: era Igor el que la retenía; era su amigo que necesitaba de ella (al menos, así lo creía); era todo el tiempo de ambos reducido en un lecho.&lt;br /&gt;-Creo que él estaría contento con la idea; es más, creo que te alentaría a realizarlo.&lt;br /&gt;Helena caminaba por la habitación mientras escuchaba a su amiga; sabía que Margot tenía razón en sus palabras. Se aproximó al lecho de Igor, y sentándose a su lado, confirmó a su amiga la intención de viajar.&lt;br /&gt;-Creo que será lo mejor: viajaré a Sudamérica.&lt;br /&gt;Al momento de pronunciar esas palabras, sintió aquella corriente subir por su brazo hasta llegar a su cuello, pero esta vez no retiró la mano del cuerpo de Igor, sino más bien, se dejó acariciar por esta. Girando suavemente su cabeza en dirección a Margot, le preguntó:&lt;br /&gt;-¿Lo sientes, ahora?&lt;br /&gt;-Viaja, Helena; viajen de una vez. –El cuadro era evidente, por primera vez, en todo ese tiempo, Margot sentía a su hijo allí.&lt;br /&gt;-Llevaré su maleta y el sombrero de Anatol. –Le comentaba con alegría renovada a Margot.&lt;br /&gt;-No olvides el cuaderno de viaje de mí hermano, podrás encontrar muchos datos que sin duda te servirán. –Aportaba con ideas y entusiasmo su amiga.&lt;br /&gt;Desde ese día y hasta el momento que partió Helena, una nueva esperanza se instaló en el hogar de Margot; una esperanza que no le permitió recaer en aquellos estados de dolor, en esos “días negros” como ella les decía. Con aquel amor renovado que manifestaba esperanza, fue vistiendo su corazón; inclusive, ahora hablaba con su hijo cuando estaba junto a él.&lt;br /&gt;-¿Estás segura que no quieres que te acompañe hasta el aeropuerto?&lt;br /&gt;-Descuida Margot, lo prefiero así; no quiero iniciar mi aventura con lágrimas. –Le respondía Helena, tomándole las manos.&lt;br /&gt;-Está bien amiga.&lt;br /&gt;-Te escribiré sólo una vez que esté instalada.&lt;br /&gt;Helena soltó las manos de Margot, y dirigió sus pasos hasta la escala que la llevaría a la habitación de su amigo; su alma estaba tranquila y expectante ante la despedida; por un momento sintió la escala mucho más extensa de lo habitual. Recorrió el breve pasillo para quedar justo bajo el dintel de la puerta de la habitación; caminó con paso tranquilo hasta el borde del lecho de su amigo Igor.&lt;br /&gt;-Hasta pronto, Igor; te estaré esperando. –Le dijo al oído de su amigo.&lt;br /&gt;Inclinó su hermosa cabeza, hasta posar sus labios en los labios de Igor. No hubo lágrimas en esa despedida, sólo aquella energía fluyendo entre los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Estimada Margot:&lt;br /&gt;La ansiedad de saber que estarás leyendo esta carta, sólo será calmada con tu pronta respuesta.&lt;br /&gt;Después de un tiempo de ajuste en el cuál me vi forzada a residir en un hotel, por fin puedo escribir estas líneas desde mi domicilio particular. Cuánta razón tenía tu hermano, Anatol, cuando se refería a estas tierras. He podido emprender un pequeño negocio de dulces y pasteles, el cual me ha permitido mantener, si bien es cierto de manera precaria, un ingreso constante. Ya vendrán esos días en los cuales éste incipiente negocio, crezca con el amor que lo alimento.&lt;br /&gt;El paisaje social es variado, pero con un elemento común: la amabilidad. Siempre están dispuestos a ayudarte frente a alguna duda o para realizar algún trabajo que requieras. Entre las mujeres de la zona nos entendemos bien, y contra todos mis prejuicios, no han llegado a mis oídos, comentarios adversos por mí independencia. Esto ha hecho que valore de mejor manera a toda esta gente, que al igual que yo, luchan a diario para mejorar sus vidas.&lt;br /&gt;Te he de contar, Margot, que fuimos con un grupo de amigos a celebrar la navidad en un bonito local parecido a una taberna. Es un local de larga tradición, donde se juntan amigos, turistas y comerciantes a disfrutar y compartir. Pues bien, resulta que el dueño del local y su esposa, conocieron al tío Anatol, sí, tu hermano. No sabes cuán grande fue mí sorpresa, al mostrarme fotografías de aquellas personas, junto al tío Anatol. La emoción fue evidente, y no pude contener algunas lágrimas al acercarme, con esas fotografías, a todo aquello que en esos momentos, estaba tan distante de mí. No sé si era efecto del tiempo que ha pasado desde mí despedida con Igor, y la emoción de encontrar un rastro de tu hermano en estas tierras, pero el parecido que encontré entre ambos es sorprendente. Fue una noche mágica para mí, Margot; no quería que el tiempo pasara; por algunas horas, sentí que Igor estaba junto a mí. ¿Esto es amor, amiga?&lt;br /&gt;Otra cosa que cautiva al forastero, es su paisaje; nada se le compara en belleza y hostilidad a la vez. Sus vientos, así como limpian de nubes los cielos, luego traen nubarrones soltando el aguacero. No podrías caminar en un día de tormenta contra el viento: mejor encorvar la espalda y buscar rápido el refugio. Sus canales, cuando se pueden navegar, son de hermosos tonos turquesa; los hielos se aferran a las rocas para no ser devorados por las aguas, crujen como dientes de gigantes, mientras resbalan sus portentosas figuras; aún me asombra cómo crece aquella espesa selva austral en esos trozos de cordillera. Tendrás que venir, y ver con tus ojos tanta hermosura.&lt;br /&gt;Lee esta carta junto a Igor, estimada Margot; comparte con él, toda esta doble alegría mía de poder enviarte estas líneas, y de estar cumpliendo algo que ambos nos propusimos. Quiero pensar que pronto terminara esta horrible pesadilla, y que como de un mal sueño, Igor despertará. Dile que tiene razón sobre el tipo de embarcación que se requiere para realizar viajes turísticos; que no olvide que me enseñará el nombre de algunas constelaciones de este lado del cielo; que ya he avanzado algo, pero que lo necesito; que le mostraré algunos textos que también he escrito. Quiero con estas palabras, amiga, darte todo el ánimo que necesitas: Has sido valiente, y de ti he aprendido mucho. Perdona que me torne sentimental, pero la proximidad del fin a esta carta, hace que se agolpen en mí, todos aquellos sentimientos que aún no tienen palabras.&lt;br /&gt;Dejándote a ti e Igor, mis mejores pensamientos, se despide:&lt;br /&gt;Helena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;Al terminar de leerle la carta a su hijo, Margot comenzó a doblar con cuidado las hojas, y las dejó entre las páginas de su diario; en éste guardaba todo lo que tuviese un valor especial para ella; sus manos acomodaban con delicadeza una serie de papeles y fotografías que con el tiempo había reunido. Hace mucho que esperaba noticias de su amiga Helena; pensó en algún momento, buscar la manea de hacer contacto con ella, en consideración al tiempo que había trascurrido sin tener novedades. Para su alegría, aquella carta llegaba a su hogar en el momento indicado; como cuando un niño está a punto de romper en sollozos, y encuentra el consuelo materno. Así era la tranquilidad que estas simples líneas de su amiga, generaban en ella. Una de las últimas cosas que contenía el sobre, era una hermosa fotografía de Helena tomada a la entrada de su casa.&lt;br /&gt;-Mira, Igor, incluye también una fotografía de ella. Fue realizada a la entrada de su casa, al parecer. –Le comentaba a su hijo.&lt;br /&gt;-Se ve hermosa y feliz; pero mira, no creerás este detalle: está vistiendo tu sombrero. Tenías toda la razón al decir que le quedaba mejor a ella. Se puede apreciar un poco del paisaje, también. ¡Qué linda se ve!&lt;br /&gt;Margot estaba feliz de poder compartir aquella buena noticia. Le comentaba cada detalle de aquella fotografía a su hijo. Luego volvía a la carta buscando algún párrafo; ahora buscando alguna fotografía que ella atesoraba. Todo lo comentaba con Igor; como si él pudiese escuchar ¿Podía? ¿Estaba Igor, escuchando a su madre? Quizá así era, dicen que los milagros existen. Tal vez Igor, en su cabeza, ya estaba junto a Helena, y las palabras de Margot, eran su mejor impulso.&lt;br /&gt;-¿Recuerdas esta fotografía que te tomé junto al ciprés, Igor? No tenías más de seis años, y ya eras un mar de travesuras. Te veías hermoso vistiendo aquel traje, y con aquellas sandalias que tanto te gustaba calzar ¿Recuerdas?&lt;br /&gt;-Aquí hay otra junto a tu telescopio, creo que tenías doce años. -Tomando la carta de Helena, y buscando el último párrafo, le dice a Igor:&lt;br /&gt;-Aquí te recuerda que le debes enseñar algunos nombres de constelaciones que se pueden ver en aquellos cielos. Una vez me dijiste que…&lt;br /&gt;En ese momento, la mano de Margot, siente mover el brazo de Igor. Como un rayo dirige su mirada hacia el brazo de su hijo, y de allí, hacia sus ojos: Igor, había regresado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-7272634773860970537?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/7272634773860970537/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=7272634773860970537' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7272634773860970537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7272634773860970537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/07/helena-e-igor.html' title='Helena e Igor'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-6746850104631265573</id><published>2009-07-12T10:39:00.000-07:00</published><updated>2009-07-12T10:41:03.210-07:00</updated><title type='text'>Alameda, esquina San Ignacio</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;-Qué estará esperando que no sale de ahí. Hace como una hora que cambió la luz del semáforo y aún no se mueve...&lt;br /&gt;-(claxon)&lt;br /&gt;Una cosa era no interrumpir la clase del kindergarten, manteniendo una actitud de orden y disciplina; y otra muy distinta, entender qué era lo que se le intentaba decir a través de la clase. Algunos años antes, hacía inteligible el fenómeno de la obscuridad y su implicancia; entonces, la actividad quedaba circunscrita al interior de la casa, lugar que siempre resultaba peligroso por sus múltiples restricciones impuestas por los padres, especialmente por la madre. Asomado algunas veces a la ventana que daba al patio, creyó verse a sí mismo con sus juguetes entre el manto de obscuridad. Alentado por su precoz ingenio, creó en una oportunidad, un juego que le permitió generar su propia obscuridad nocturna: Tomó una caja de cartón (de calzado, para ser más exacto) y le realizó un pequeño agujero por donde podía ver a su interior; acto seguido, cubrió algunos juguetes con la caja y miró al interior por el orificio, constatando que dentro de la caja, ya era de noche; con la excepción de algunos rayitos de luz que se colaban por los bordes de la caja, en contacto con las irregularidades de la superficie del suelo.&lt;br /&gt;Ahora sucede que debería conformar su propio grupo familiar, permitiéndole canalizar tanta cosa que sucede en su interior; somatizando en cuerpos ajenos, miedos y afectos que le son inherentes desde su nacimiento, o quizá desde su concepción. Entendiendo con los años, y  ante su manifiesta vejez, que toda vida, es apenas un intento.&lt;br /&gt;La fila comienza lentamente a moverse.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-6746850104631265573?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/6746850104631265573/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=6746850104631265573' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6746850104631265573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6746850104631265573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/07/alameda-esquina-san-ignacio.html' title='Alameda, esquina San Ignacio'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-9092977554903986404</id><published>2009-06-15T06:00:00.000-07:00</published><updated>2009-06-15T06:02:42.002-07:00</updated><title type='text'>Nieve en la ciudad</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;El frío de las calles subía por los pies; necesitaba servirme algo caliente con urgencia. Con el abrigo completamente cerrado, las manos en los bolsillos, puse atención en mi ubicación, dirigiéndome al café más cercano. Hace mucho tiempo que no se sentía un frío como el de esta noche; aún caían algunas gotas de lluvia que comenzaron a eso del medio día. Los pronósticos meteorológicos se han vuelto más certeros con la ayuda de la tecnología que vuela sobre nuestras cabezas, y el entregado el día anterior, no fue la excepción: Un gran frente de baja presión proveniente del suroeste, entraría a los valles, dejando caer su carga de agua al impactar contra una alta presión fría que estaba estacionada en el continente; la isoterma se estimaba en los mil quinientos metros, lo que aseguraría una buena cantidad de precipitación en forma de nieve en las altas cumbres. Nada de malo para los centros de esquí, que ya preparaban la temporada. Pero la verdad, a esa hora, cuando el nivel de mercurio seguía bajando de los nueve grados, pensé que la nieve estaría bajo los novecientos metros; de otro modo no se explicaría el frío reinante de esa noche. Miré al cielo antes de entrar al café que estaba repleto de gente, sólo como un acto reflejo, no pensé en ver algo.&lt;br /&gt;-Un café grande, por favor.- Solicité a un joven que atendería mi pedido, mientras  acomodaba mi cuerpo en la barra. No opté por una mesa por un simple prejuicio, pensaba que mi pedido se demoraría una enormidad de tiempo, y la verdad, sólo quería beber algo caliente y salir luego de allí. Abrí el abrigo para estar más cómodo,  aprovechando la oportunidad de verificar en el bolsillo interno de mí chaqueta, si esta vez no había olvidado mis documentos junto al dinero: afortunadamente traía todo. Volver a la oficina por un olvido de ese tipo, con todo el frío que reinaba; apurándome entre la gente; moviéndome entre los coches; poner cara de simpático en la recepción del edificio; soportar las socarronerías de algunos que aún estarían trabajando, hubiese sido lamentable.&lt;br /&gt;-Aquí tiene su pedido, señor- Con una precisión increíble, el joven dejó frente a mi, una taza llena de un aromático café, sin haber derramado ni una sola gota de éste sobre el platillo. Es agradable cuando ocurre algo parecido; me molesta sobre manera, que al traer un café, éste venga derramado. Pero mientras lo endulzaba, pensaba en lo absurdo de mi satisfacción al tener el platillo incólume; cómo puede ser que este tipo de detalle tan mínimo me genere bienestar. Con este cavilar, lentamente la satisfacción inicial, empezó a dar paso a un sentimiento más parecido a la vergüenza.&lt;br /&gt;El ambiente dentro del café era animado; las conversaciones se mezclaban unas con otras, entregando un murmullo estable al oído, el que sólo era matizado por algunas risas y expresiones de asombro, que por lo general, están presente en una conversación animada entre amigos. Un tema musical flotaba en el ambiente, el cual imagino, pasaba inadvertido para el resto del público presente; puse atención tratando de aislar el sonido del local, y descubrir qué tema era; mientras, miraba el reflejo en una línea de  espejo que estaba frente a la barra, lo que permitía ver a mis espaldas, la entrada y salida invariable de la gente. A cada sorbo de café, el cuerpo comenzaba a reaccionar: primero, el diferencial de temperatura de los dientes con respecto al liquido que envuelve a la boca; su exquisito sabor corroborado por su aroma; su noble amargor perceptible al final de la lengua, finalizando con un trago  que reanimaba mí aterido cuerpo.&lt;br /&gt;Podía adivinar que la temperatura continuaba bajando, y lo mismo ocurriría con la presión barométrica; de continuar con aquella tendencia, lo más probable es que tendríamos una noche de nieve sobre la ciudad. La posibilidad de disfrutar de ese tipo de precipitación, me hizo pensar en aquella partícula de polvo, necesaria en la formación de esa estructura de hielo, y en su hermosa geometría fractal, la que finalmente colapsa por su propio peso, cayendo en la forma de ‘copo de nieve’. Pregunté al joven que atendía mí pedido, sí estaba al tanto del pronóstico para las próximas horas, confirmándome que había probabilidades de chubascos de nieve para esa noche. Bien, sólo era cuestión que siguiera descendiendo la temperatura bajo los cuatro grados Celsius, y la presión barométrica menor a mil hectopascales, y tendríamos nieve sobre la ciudad.&lt;br /&gt;Terminado el café, solicité la cuenta y me dispuse a abandonar el local. Justo a la salida, y con los últimos compases de la canción en el ambiente, recordé su título: Se trataba de un  tema de los años setenta, -buen tema- dije en voz baja, mientras abandonaba el local. Abierta la puerta al exterior, me recibió todo el ruido de la calle acompañado de un aire frío, forzándome a contraer los hombros y guardar las manos en los bolsillos del abrigo. De manera automática, encaminé los pasos en dirección a mí departamento, distante algunas cuadras del centro de la ciudad. La idea de beber un trago disfrutando del paisaje urbano desde el balcón, prometía anular toda posible ansiedad que pudiera emerger, producto del estado de soledad en el que me encontraba; además, el tema musical escuchado en el local, me estimuló a descartar la lectura para esa noche y dedicarla a disfrutar de alguna selección musical.&lt;br /&gt;Mientras caminaba, sentía entre mis manos las llaves del departamento; las movía entre mis dedos, las contaba; intentaba adivinar a qué cerradura correspondía cada una de ellas, de hecho lo sabía, sin embargo el juego numérico y su orden, me entretenía mientras avanzaba por las calles. Los rostros de cientos de personas pasaban ante mí, y no obstante, todos ellos carecían de ojos, boca, nariz; con temor verifiqué el mío en algún escaparate, devolviéndome este, sólo una silueta a esas horas. Un calor comenzó a fluir desde mis huesos hacia el exterior, sentía un ardor en el rostro, las manos se cubrieron en sudor: debía controlarme; era un simple acceso de ansiedad, producto de una semana de trabajo demoledora. Solté la llave que tenía entre los dedos casi al punto de quebrarla en ese momento, y me propuse respirar con más calma; como durante mí infancia al sentir temor durante una pesadilla: relajaba los músculos y controlaba el ritmo de la respiración. Me detuve con el pretexto de verificar una supuesta llamada en mí teléfono, miré la pantalla que se encendía al tocar la superficie de ésta, sólo para constatar que nadie había llamado. Justo en ese momento, un pequeño copo de nieve desciende sobre la iluminada pantalla; su tiempo de vida fue tan breve, que alcancé a ver como se fundía sobre el teléfono, antes de alzar la mirada y verificar los primeros copos de nieve que comenzaban a caer.&lt;br /&gt;Escuchaba el rumor de la gente ante el inicio de la nevada, y la actitud colectiva de alzar la mirada en busca de los primeros copos. Retomé la marcha interrumpida, al tiempo que aumentaba en intensidad la precipitación de nieve. Quería estar lo antes posible en la seguridad de mí departamento; no quería ser parte de nada de lo que ocurriera en las calles en esa noche. Apuré el ritmo de mis pasos, volviendo a tomar entre mis dedos la llave de entrada al edificio. La gente sin rostro seguía su camino hacia cualquier lado, el silencio se volvió a instalar entre ellos, dándoles una apariencia de autómatas. Faltaban pocos metros para enfrentar la entrada al edificio, cuando apareció desde el interior, un rostro de mujer que pude reconocer. Aquel rostro tenia ojos, boca, nariz; una hermosa cabellera atada con una cinta que caía sobre su pecho. A diario nos veíamos, y hasta ese momento, sólo nos saludábamos con una amable mirada.&lt;br /&gt;–Qué maravillosa noche tenemos- Me dijo sonriente a manera de saludo.&lt;br /&gt;Sí, la verdad es una noche maravillosa -Le respondí un poco perturbado- La vista que se tendrá del parque hacia el río será como pocas.&lt;br /&gt;¡Vamos a recorrerlo! –Dijo de manera espontánea- Escuchemos el suave rumor del río y el intento de la nieve por navegar.&lt;br /&gt;Sin pensar en nada de lo que ocupaba mí mente, y llenando el espacio de todas las posibilidades, le dije mientras le ofrecía mí brazo -¡Vamos, escuchemos qué trae el río en su rumor!- Su sonrisa hizo estallar las paredes, y con ello, apareció la nieve en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En memoria de mí amiga, Viviana (Cuentos de Viviana) Adiós, amiga, adiós.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-9092977554903986404?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/9092977554903986404/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=9092977554903986404' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/9092977554903986404'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/9092977554903986404'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/06/nieve-en-la-ciudad.html' title='Nieve en la ciudad'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-2955537118696266594</id><published>2009-05-19T12:48:00.000-07:00</published><updated>2009-05-19T13:13:26.774-07:00</updated><title type='text'>La congoja de Ovidio</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Me propongo llegar a la cita comenzando el verano boreal; no porque me disguste la idea del invierno, sino más bien, porque esta última, a mí parecer, es para disfrutar en casa, junto a mis libros y escritos. Tengo una pequeña ventana en el estudio que da al jardín, y en las tardes de invierno, con su brevedad de luz, disfruto del paisaje que se ofrece entre lluvias y noches de tormenta.&lt;br /&gt;La travesía debía comenzar los primeros días de Abril, y con tal propósito, elevé anclas desde el puerto de Valparaíso, contemplando desde cubierta, un leve otoño que se dejaba asomar entre el paisaje y la gente. Tomé rumbo sur, con lo cual dejé en evidencia la intención de salir en demanda de los terribles mares australes del Cabo de Hornos. En aquella hostilidad aparente del paisaje, podría invocar a los tiempos, para que hicieran posible mí viaje hasta uno de los personajes más recordados de la poesía latina del primer siglo, me refiero a Publio Ovidio, hombre alegre y virtuoso que pasó sus últimos años en la soledad de la relegación.&lt;br /&gt;Es curiosa la sensación que se experimenta al viajar por un océano como el Pacífico: con sus aguas hermosamente azules, acompañadas de una brisa salobre y fría, da la impresión que en las noches estrelladas, la embarcación remontará desde las aguas, en dirección a esas luces que acompañan el viaje. Hermoso. Al dejar atrás las costas de la isla de Chiloé, comencé a prepararme para enfrentar la parte difícil de este periplo. Luego de unos días, estuvimos en posición para enfrentar la entrada al Cabo de Hornos, y con ello, dar inicio a la travesía por el tiempo. Los cielos se cubrieron de espesos nubarrones, liberando con furia toda su carga de agua sobre nuestras cabezas; los vientos sacudieron la embarcación, sin enterarse se nuestra presencia, ni del esfuerzo titánico que se realizaba para no zozobrar; la noche con su obscuridad, parecía prolongarse a través de las horas del día, aumentando el desconcierto; grandes descargas electromagnéticas se dejaban caer sobre las aguas, alumbrando con sus destellos, formas monstruosas que adquirían las terribles aguas australes. No recuerdo por cuánto tiempo se prolongó la travesía, lo único que importó, fue el arribo milagroso al océano que nos recibió del otro lado de manera más benigna. Comenzamos a subir por el Atlántico, ahora con dirección Norte, a una distancia prudente de las costas, intentando verificar el paisaje que se lograba apreciar desde la embarcación. Al desplazarnos sobre los cuarenta grados de latitud Sur, tomé un catalejo, escudriñando el paisaje costero cada cierto tiempo. Al enfrentar la desembocadura del llamado Río de la Plata, pudimos constatar que ya no existía la gran Buenos Aires; en su lugar, sólo se apreciaba vegetación y fauna endémica, lo cual confirmaba el éxito de nuestro viaje.&lt;br /&gt;Seguimos navegando entre sueños y neblinas, hasta enfrentar las columnas de Hércules; inmediatamente se puso rumbo Este, a travesando las aguas del mar Mediterráneo. Siempre a resguardo de la mirada de la población, intentaba apreciar con la ayuda de mí adminículo óptico, el desarrollo de la vida cerca de las costas, ora de la península hispánica hacia norte, ora de la costa de África hacia el sur; también las de la península Itálica con su mar tirreno; el Peloponeso y su mar jónico; para ingresar finalmente en el Egeo, salpicado de islas. Al entrar al estrecho Helesponto (Dardanelos), se hacia más cercano el encuentro, y con ello aumentaba mí ansiedad. No fue problema navegar por aquel estrecho hasta alcanzar el Propóntide (Mar de Mármara) Ahora sólo faltaba cruzar el Bósforo y estaríamos, con un mínimo de esfuerzo, navegando en el Ponto (Mar Negro) en dirección a Tomis (Constanza, Rumania) Me acerqué a la costa en un pequeño bote, dejando a la nave mayor, oculta en el obscuro piélago que se nos ofrecía como refugio.&lt;br /&gt;Les dejo algunos fragmentos que recuerdo, junto a este insigne escritor de todos los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;em&gt;-Ha debido ser el mejor de los hados, que acompañó tu arribo hasta estas costas, mí célebre Ferragus.&lt;br /&gt;-Enhorabuena, Publio, amigo. Cuántas preguntas podrán saciarse con tus palabras.&lt;br /&gt;-Ven, acércate a este fuego nocturno que recién comienza. También podremos beber y comer mientras charlamos. ¡Por Minerva, salud!&lt;br /&gt;-¡Salud!&lt;br /&gt;-Dime, dilecto amigo, si tu corazón no se contrista más aún, cuánto tiempo llevas en estas tierras.&lt;br /&gt;-Estoy próximo a cumplir sesenta años, y los últimos ocho los he pasado en estas tierras hostiles, por un error absurdo.&lt;br /&gt;-Luego preguntaré por la razón de tu relegación, Publio. Háblame de tu niñez ¿Gustas?&lt;br /&gt;-Un joven brillante y afortunado era en aquellos tiempos. Mí ilustre familia del orden ecuestre, me trajo al mundo en Sulmona, a setecientos once años de la fundación de Roma (43 AC) Tuve un hermano mayor por un año, su muerte prematura modificó de manera definitiva el sentido de vida y muerte en mí. Veinte años tenía él, cuando partió de este mundo.&lt;br /&gt;- ¿Por qué, o de dónde viene este amor por las letras, Publio?&lt;br /&gt;-Siempre he sido de una sensibilidad evidente. Todo me enternece; cualquier cosa despierta en mí los más variados estados de ánimo. Sumado a esto, está la educación que he recibido; el dominio de las letras; el buen arte de la retórica, la elocuencia en general. ¿Quieres que te confiese algo, Ferragus?&lt;br /&gt;-Sí, dime. No calles.&lt;br /&gt;-Cuando joven, en la escuela junto a mis maestros, acometía con una declamación ficticia, esta me salía de manera inevitable como poesía en prosa.&lt;br /&gt;- ¡Quién lo diría, la poesía te tuvo de temprana edad!&lt;br /&gt;-Mis maestros sabían de esta inclinación. Y te puedo decir que tuve a los mejores, como lo fue Arelio Fusco o Porcio Latrón, condiscípulo de Séneca.&lt;br /&gt;-Y tus escritos de aquellos tiempos…&lt;br /&gt;-La mayoría de ellos fueron a dar al fuego. Había en aquella actitud, algo de insatisfacción e inseguridad con lo hecho hasta ese momento. El gran Mesala Corvino me impulsó a entregar mí obra al público. Inspiración parecida obtuve del gran Tibulo, al que lloré por su temprana partida en una elegía que titulé ‘amor’&lt;br /&gt;-La muerte de Tibulo, ocurría a setecientos treinta y seis años de la fundación de Roma (18-19 AC) Un año antes, partía el gran Virgilio de este mundo.&lt;br /&gt;-Así es, Ferragus. Ahora deben estar deleitando a los dioses con sus letras.&lt;br /&gt;-Siempre rechazaste cualquier promoción al senado romano, tampoco quisiste deliberar como abogado ¿Por qué?&lt;br /&gt;-Me gusta la vida suave y tranquila, es mí temperamento; no hubiese podido tomar la actitud del abogado que declama por uno u otro bando, sería corromperme a través de las palabras.&lt;br /&gt;-la obra ‘Arte de Amar’ es Ovidio, ¿Qué piensas, estás de acuerdo?&lt;br /&gt;-Es un buen trabajo, realizado con todo el fuego de la vitalidad; pero también existen otras bastante buenas. Por nombrar algunas, diría la ‘Heroidas’,’Amores’ incluso ‘Las metamorfosis’ donde intento una suerte de relato etiológico de la mitología. Hace poco terminé otra que llevará el titulo de ‘Pontica’ Veremos.&lt;br /&gt;-Ya ha transcurrido gran parte de la noche, y no quiero dejar de preguntar por el motivo de tu relegación, Ovidio.&lt;br /&gt;- Te he de decir, Ferragus, que me prometí no hablar de la razón especifica; lo único que te puedo confesar, es que mi desgracia se vio confirmada por el solo hecho de presenciar el delito; esto no me vuelve cómplice, sino más bien, un desgraciado testigo.&lt;br /&gt;-Tuvo que ver en algo la obra ‘Arte de amar’&lt;br /&gt;-Se podría decir que sí, pero la verdad fue sólo una medida de distracción para ocultar la razón verdadera. Si te das cuenta de los hechos, la obra supuestamente cuestionada sólo fue retirada de las bibliotecas públicas; otras obras de otros autores, fueron simplemente destruidas.&lt;br /&gt;-Se te considera afortunado por lo leve de la pena impuesta por Augusto, pudiendo conservar todos tus bienes y titulo, y sobre todo, la ciudadanía. Tu tercera esposa, Iuvenis, perteneciente a la gens Fabia, puede administrar toda tu hacienda.&lt;br /&gt;-Ella es un gran apoyo en esta miseria mía, Ferragus. Seguiré insistiendo con Tiberio, ahora que ha muerto Augusto, para que recapacite, al menos, el lugar de mí relegación.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(Mientras Ovidio decía esas palabras, no podía dejar de pensar en lo inútil de sus pretensiones; que todos sus esfuerzos resultarían vanos; que moriría definitivamente aquí, donde hace ocho años, los peores hados sellaron su aciago destino)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;em&gt;-Te deseo buen ánimo, Ovidio. El mundo sabrá valorar tu arte, y encontrará en tu poseía, una de las voces mayores de este tiempo. Así lo creo.&lt;br /&gt;-Amigo Ferragus, has venido de tan lejos sólo a alegrar mí corazón. Te pido que guardes estas líneas, para que estas, una vez yo muerto, acompañen mi tumba en Roma.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(Tomé el papel que me extendía, y lo guardé en mis ropas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;em&gt;-Está bien, querido Ovidio; la madrugada ya empuja las sombras de la noche, debo volver a la nave oculta entre las sombra. Mí tierra ya reclama el retorno.&lt;br /&gt;-Adiós, Ferragus.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Una vez que abordé la nave mayor y nos dispusimos al ansiado retorno, sentí el frío viento besando mi rostro y la imagen de aquel hombre volvió a despedir mis sueños. No pude decirle que ni siquiera podría volver a su suelo, en Roma.&lt;br /&gt;Mientras daba lo orden de elevar anclas, y la nave se ponía lentamente en movimiento, desplegué el papel que me entregara Ovidio; leí de su líneas: “Yo, que yazgo aquí, festivo cantor de los tiernos amores, soy, ya muerto, Ovidio, poeta por mi ingenio. A ti que pasas, si alguna vez amaste, no te sea pesado decir: Descansen en paz los huesos del poeta.”&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-2955537118696266594?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/2955537118696266594/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=2955537118696266594' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2955537118696266594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2955537118696266594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/05/me-propongo-llegar-la-cita-comenzando.html' title='La congoja de Ovidio'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-7251313237993261297</id><published>2009-03-11T06:03:00.000-07:00</published><updated>2009-03-11T06:06:47.493-07:00</updated><title type='text'>En el borde</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;“En esta época, lo grandioso y realmente trascendente para los ojos del ser humano, la mayoría de las veces, no logra ser develado a través de las palabras; estas últimas, como viejas herramientas, ceden paso al silencio…”&lt;br /&gt;Leía una y otra vez las líneas, buscando, no una conclusión a aquellas palabras que le interrumpieran su sueño durante la noche anterior, sino más bien, una abertura por donde escapar. Se le podría imaginar con sus manos sosteniendo la cabeza; la pieza en el más completo orden; una luminosidad atenuada por gruesas cortinas. “…como viejas herramientas…” repetía en voz baja. Pensaba en todos lo textos hasta ese momento escritos; en aquellos que hicieron de la escritura y las palabras, una suerte de “hilo de Ariadna” para no olvidar el camino recorrido. Palabras también lanzadas como flechas a la humanidad de un hipotético futuro. Trascendencia.&lt;br /&gt;Luego, intuyendo una leve fisura entre sus palabras, escapa; buscando el vértigo que le prodiga el silencio.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-7251313237993261297?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/7251313237993261297/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=7251313237993261297' title='11 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7251313237993261297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7251313237993261297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/03/en-el-borde.html' title='En el borde'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-679913402586032144</id><published>2009-02-19T07:54:00.000-08:00</published><updated>2009-02-20T15:42:28.120-08:00</updated><title type='text'>Intermedio V</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Tengo siete libros pendientes… ¡siete! Esto no puede continuar así. He de poner coto y medida.&lt;br /&gt;Quizá, a usted, le pasa algo parecido: Visita los blog de sus amigos y comienza un viaje que bien podría tomarle horas. Sobre todo cuando tiene una lista de blog que merecen ser visitados y leídos con detención (como los que visito a diario)&lt;br /&gt;Lo invito a visitar la lista de mis amigos, y podrá darse cuenta, querido y avispado lector, que en cada uno de ellos, radica un alma creativa y vital. A ellos les debo, inclusive, el ánimo implícito que dan, cuando el mío decae.&lt;br /&gt;Bien, tengo que empezar con la lectura. Les dejo unas líneas con mucho cariño. Nos vemos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Lo que pasa, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;es que mi memoria está en sujeción a estos paisajes.&lt;br /&gt;Se encuentra mágicamente errante,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;entre quebradas y ventisqueros.&lt;br /&gt;La cobija la vastedad salobre del desierto;&lt;br /&gt;se ríe junto a llamas y flamencos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-679913402586032144?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/679913402586032144/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=679913402586032144' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/679913402586032144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/679913402586032144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/02/intermedio-v.html' title='Intermedio V'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-689394948080515962</id><published>2009-02-13T05:02:00.000-08:00</published><updated>2009-02-13T05:09:09.343-08:00</updated><title type='text'>Río Yeso</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Sentado a la orilla del río, quedó mirando el curso de las aguas por un largo momento. Nada parecía alterar su estado. La brisa aquel día era amable en su tibieza y velocidad; inclusive, el perfume de las quebradas era arrastrado hasta allí.&lt;br /&gt;Indefectiblemente, la imagen de él siendo niño, apareció.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-689394948080515962?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/689394948080515962/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=689394948080515962' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/689394948080515962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/689394948080515962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/02/rio-yeso.html' title='Río Yeso'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-317390213964001116</id><published>2009-02-01T11:04:00.000-08:00</published><updated>2009-02-01T11:07:58.606-08:00</updated><title type='text'>Conversando con Musil</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;…&lt;br /&gt;-Lo que parece sorprendente, es la vigencia de su obra hasta estos días, señor Musil.&lt;br /&gt;-La verdad, ni yo me lo explico.&lt;br /&gt;-¿Por qué el titulo “El hombre sin atributos” para una de sus obras más conocidas?&lt;br /&gt;-Como la mayoría de las cosas que emprende el ser humano, hay mucho de azaroso en el titulo. Sin embargo, debo reconocer que la gran potencialidad intelectual del personaje o como señalo en los primeros capítulos, la cantidad de atributos que éste posee, me sedujo para ponerlos de una manera paradójica. Se le podría criticar a Ulrich, de una falta de objetivo en su vida.&lt;br /&gt;-Usted, nació en el último decenio del siglo diez y nueve, por lo que fue testigo de una de las etapas más importante en el desarrollo de la humanidad, la cual incluye las dos guerras mundiales ¿Cree, usted, que esta obra representa o muestra el desconcierto de la sociedad ante estos cambios?&lt;br /&gt;-Cuando miro los encuentros bélicos ocurridos durante aquel periodo, lamentable para la humanidad, da la impresión que más bien se trató de una sola guerra, con una tregua inusualmente extensa. Pero contestando a su pregunta: Obviamente la brutalidad de una guerra como la vivida por aquella sociedad, marca o deja su impronta de muerte a todo empeño creativo, desde lo individual a lo colectivo. Mí obra no puede estar exenta de esta verdad, aunque realizara el mejor de mis empeños.&lt;br /&gt;-El personaje central, Ulrich,  parece reconocer un estilo de sociedad decadente la cual no logra actualizar su legado histórico a los grupos más jóvenes ¿Por qué el personaje no logra empaparse del extraordinario esfuerzo que se pretende dentro de la “acción paralela” por ejemplo?&lt;br /&gt;-Si miramos con atención, Ulrich, resulta ser una persona tremendamente brillante, pero relativamente joven dentro de su círculo. Esto le facilita entender el lenguaje de los jóvenes “desencantados” de la sociedad europea. Su lucidez, le permite tener  una actitud crítica hacia ambos mundos.&lt;br /&gt;-¿Fue su intención, dejar de manifiesto la desconfianza que comenzaba a instalarse dentro de una sociedad anquilosada por las monarquías en Europa?&lt;br /&gt;-La novela señala, por ejemplo, las desconfianzas que nacen en las relaciones entre el imperio austrohúngaro y el alemán; pero también se intentó indicar el impacto que comenzaba a tener el desarrollo tecnológico en la sociedad europea. Cualquier duda que naciera, se intentaba explicar a través de la ciencia o la tecnología. Esto a la larga, entregaba un sentimiento de deshumanización, al que muchos se oponían con violencia.&lt;br /&gt;-Algunos lectores, en los que me incluyo, ven un guiño incestuoso entre, Ulrich, y su hermana, Agathe, durante el desarrollo de sus debates y conversaciones.&lt;br /&gt;-A simple vista es cierto, pero si utilizamos una mirada universal, se trata más bien del intento de tregua necesaria al interior de una sociedad que es representada por aquellos hermanos en ese momento. Alcanzar un sentido de amor y piedad, es lo que los impulsa finalmente a intentar un diálogo creativo. Inclusive, mucho más efectivo que la denominada “Acción paralela” hasta ese momento.&lt;br /&gt;-¿Y Moonsbrugger?&lt;br /&gt;-Instala la catarsis en una sociedad enferma. Quedé en deuda con Moonsbrugger.&lt;br /&gt;-Agradezco su tiempo, señor Musil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota:&lt;br /&gt;Entrevista realizada en un planetoide cercano a la estrella Eta Carinae, en la nebulosa de Carina. Por razones de espacio-tiempo, la fecha pierde sentido.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-317390213964001116?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/317390213964001116/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=317390213964001116' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/317390213964001116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/317390213964001116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/02/conversando-con-musil.html' title='Conversando con Musil'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-509590426351207269</id><published>2009-01-20T05:03:00.000-08:00</published><updated>2009-01-20T05:07:52.582-08:00</updated><title type='text'>Almuerzo familiar</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Acercó su enorme cuerpo a la mesa, hasta el lugar que fuera ocupado por él, casi desde el inicio del tiempo (al menos, del mío) Se podía apreciar el cansancio en su rostro sudoroso, con sus manos agrietadas de tanto arañar el sustento. La mujer le sirvió un plato de algún guiso improvisado con las sobras del día anterior. Da pena la pobreza. Con la mirada clavada en el rostro de aquella mujer, le hacía desear a ella, que pasara rápido el tiempo de almuerzo, que nada interrumpiera aquella precaria quietud (por mí, supongo) Entonces, una llama se encendía en los ojos de cada uno; las palabras comenzaban a pesar tanto como el plomo e hiriendo como trozos de vidrios. Y ante la inminente agresión, comenzaba a construir un diálogo secreto entre ellos que sólo yo escuchaba. Lo construía con la imagen de una sonrisa infantil despreocupada; la sensación de una brisa fría refrescando tu rostro; el sabor de un durazno maduro; el sonido de un beso breve sobre tu mejilla; la compañía de quien tú quieras bajo una arboleda; el sonido de las hojas arrastradas por el viento; el aroma de la tierra húmeda; el ladrido de un perro desconocido; el canto del arroyo entre las piedras; la seguridad para tu pisada; la piedad para entender el agravio; lágrimas de pura alegría; la compañía de un alma pacífica; la sonrisa de los que más quieres; el estremecimiento ante lo bello; la melodía que tú elijas; el sonido del trueno arrastrado por el viento; el aroma de tu comida favorita; la búsqueda de imágenes entre las nubes. Por nombrar algunas.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-509590426351207269?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/509590426351207269/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=509590426351207269' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/509590426351207269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/509590426351207269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/01/almuerzo-familiar.html' title='Almuerzo familiar'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-530460409899232949</id><published>2009-01-01T17:10:00.000-08:00</published><updated>2009-01-01T17:31:18.633-08:00</updated><title type='text'>La hacienda</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La siguiente publicación, es un relato que lamentablemente se salió de control en su extensión (por decirlo de algún modo). Ofrezco mis disculpas, reconociendo el valor de vuestro tiempo.&lt;br /&gt;Espero también, encuentren en él, algún valor que endulce vuestra lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hacienda&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Como mudos testigos de la bonanza económica de aquel pueblo, quedaban grandes galpones donde se procesaba la lana de oveja que en otros tiempos alcanzaba para dar empleo, incluso, a trabajadores de pueblos y ciudades distantes. Pero esos fueron otros tiempos. Con el advenimiento de la industria textil y la utilización de telas sintética, muchas cosas estaban cambiando en el mundo rural, y claro, aquel pequeño pueblo no era la excepción. Como era de esperar la oficina de correo, así como la del alcalde, estaban desiertas. Sólo algunas casas aún estaban habitadas, pero distante una de otra, como si sintieran vergüenza de su lamentable abandono. La avenida central que cruzaba el pueblo era ancha, empalmando en cada uno de sus extremos con un camino rural en dirección norte-sur. La activad comercial próxima a la avenida era escasa, quedando reducida a un hotel y unos pocos almacenes donde se podía conseguir algunos víveres.&lt;br /&gt;El tren cumpliría un itinerario del cual no pude ser completamente notificado al momento de adquirir el pasaje. Me armé de ánimo y acepté el contratiempo, que sí bien no afectaba mí partida del pueblo, agregaba incertidumbre sobre la hora de arribo del tren a la estación. La persona que extendió el pasaje me tranquilizó, al asegurar que avisaría por teléfono, para que el tren realizara la detención en el pueblo el día de mañana. Salí de la oficina de venta que estaba ubicada casi al extremo norte del pueblo y encaminé mis pasos hacia el hotel. En todo el trayecto no me crucé con más de cinco personas; lo atribuía al frío reinante y la promesa de lluvia para ese día, que se manifestaba en gotas aisladas proveniente de las nubes obscuras que pasaban sobre nuestras cabezas. El frío para mí era completamente tolerable, incluso disfrutaba su efecto. Mientras caminaba, chequeaba en mí cabeza el procedimiento realizado el día anterior, con la notificación de remate que se llevaría efecto sobre una de las últimas haciendas ovejeras; revisé mentalmente todo el procedimiento y los formularios involucrados en el proceso: Parecía todo en orden. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;-Buenos días, señorita ¿El señor Brown se encontrará?- Pregunté de la manera más cordial posible, suponiendo la molestia que aquella visita les podría ocasionar.&lt;br /&gt;–Adelante, mí padre lo está esperando en el despacho- Respondió de manera educada pero carente de familiaridad –Tenga cuidado con el desnivel en la vereda- Me advirtió.&lt;br /&gt;Ingresé a una casa hermosa, llena de historia, con tonos pasteles en sus muros y delicados cortinajes que permitía ver la silueta de un paisaje maravilloso que se perdía a lo lejos entre cordilleras y quebradas. El amoblado era de finísimas terminaciones; mullidos sillones acompañados de mesitas de centro y esquineras. Todo esto entregaba al conjunto un aire de refinado buen gusto y equilibrio, carente de todo exceso.&lt;br /&gt;-Mí padre lo recibirá enseguida, señor…- Me quedó mirando a la espera que le digiera mí nombre, el cual no recordaba o simplemente quiso jugar un papel de ingenua indiferencia.&lt;br /&gt;–Vicuña, David Vicuña- Respondí con una mirada de cordialidad.&lt;br /&gt;-¿Gusta beber algo, señor Vicuña?&lt;br /&gt;-Un café disfrutaría mucho, con todo este frío de la mañana. Gracias.&lt;br /&gt;-Haré que lo traigan de inmediato. Ahora, si usted me disculpa, tengo cosas que atender.&lt;br /&gt;-Por favor, señorita, adelante.&lt;br /&gt;Quede solo en el recibidor y con algún tiempo para observar desde mí puesto algunos detalles que llamaban mí atención. En una de las murallas y perfectamente enmarcadas, habían algunas fotografías que supongo eran de varios años atrás. En una de ellas estaba el señor Brown junto a un grupo de trabajadores en las bodegas de la hacienda. En otra se podía apreciar una domadura de caballos, con mucha gente participando. Otra de carácter familiar, donde se podía apreciar al señor y señora Brown y a sus tres hijos durante su infancia -Ahí está el rostro infantil de la hija del señor Brown- Me dije con sorpresa ante el descubrimiento ¿Qué edad tendría en aquella foto? ¿Trece? ¿Quince? No lo sabía, pero la hermosura de aquella niña, aún brillaba en los ojos de la ahora mujer. Mí concentración fue interrumpida de súbito por el ingreso al recibidor de una mujer trayendo el café, lo dejó sobre una mesita, no dijo palabra alguna y sólo me dirigió una sonrisa de amabilidad y se marchó –gracias, muy amable- contesté a la sonrisa y me dispuse a saborear el café.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;III &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al llegar a la entrada del hotel, comenzaron a ser más intensas las gotas de lluvia prometidas por las nubes, que viajando de lejos y sólo aquí, cansadas de mantener su precario equilibrio y vencidas por el viento, se soltaban dejándose caer. Primero algunas pocas, para luego ser seguidas por otras hasta cubrir el paisaje como si de una suave tela se tratase. Quedé mirando entre las gotas, como se iba transformado el paisaje y sus colores por la densidad de la lluvia. Entendí o al menos intuí, una razón por la cual algunos pocos habitantes no querían y se rehusaban abandonar este pueblo. Extrañamente, ante la ausencia de toda alma en la avenida y como una suerte de comunión, sentí que todos mirábamos el mismo paisaje. Respiré profundo e ingrese a las dependencias del hotel donde esperaba mí almuerzo, el cual solicité, fuera servido en mi recamar y no en el comedor. Tenía la esperanza de seguir disfrutando de un paisaje que de a poco, se iba transformando en una pantalla donde mis alegrías podían ser proyectadas, sin el temor que estas no regresaran.&lt;br /&gt;-Buenas tardes, señor Vicuña- saludó la mujer que estaba a cargo del ingreso y registro de los esporádicos pasajeros –Buenas tardes- respondí cordialmente.&lt;br /&gt;-¿Han subido el almuerzo que solicité esta mañana?- consulté a la mujer. Esta, mirando un cuadernillo de notas responde: -No, esperábamos su llegada. Lo haré subir inmediatamente-&lt;br /&gt;–Gracias, muy amable- Encaminando luego mis pasos hacia las escaleras que me llevarían hasta la habitación, dejándome acompañar por el sonido monótono de la lluvia a veces interrumpido por un trueno a la distancia.&lt;br /&gt;-¿Desea que le suba una manta adicional para esta noche?-&lt;br /&gt;–No, está bien así. Gracias-&lt;br /&gt;Una vez que estuve en el cuarto, me dirigí a la ventana para observar el paisaje que en nada había cambiado, excepto, por la cantidad de agua que corría por la avenida. Por encima de los techo se alcanzaba a apreciar la marcha de las nubes, las cuales, como tropilla de ovejas, avanzaban presurosas al mando de los vientos helados que las empujaban en dirección Este. Cómo era posible que encontrara tranquilidad estando en ningún lado, sintiéndome ajeno del mundo de donde vengo y a la vez, en el que estoy; pero sin embargo, este paisaje no inquiría nada sobre mí: Con su silencio simplemente me acogía.&lt;br /&gt;Un joven amable de escasos veinte años, entró trayendo una bandeja con el almuerzo solicitado, la que incluía una botella de buen vino.&lt;br /&gt;-¿Le dejo la bandeja próxima a la ventana, señor?-&lt;br /&gt;–Sí, por favor-&lt;br /&gt;En el momento que el muchacho se retiraba, le entregué una buena propina que recibió con agrado –Gracias, señor- Retirándose feliz. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;IV &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Buenos días, señor Vicuña. Le ofrezco mis disculpas por la demora- Saludó el señor Brown, al tiempo que cruzaba el dintel de la sala donde me encontraba.&lt;br /&gt;–Buenos días, señor Brown, gusto de verle nuevamente- contesté con genuino aprecio.&lt;br /&gt;El señor Brown, era un hombre de estatura más bien alta, calvo, delgado y cercano a los setenta años. Se alegraba de poseer una salud de roble, que según él, se lo debía al agua y el frío de la zona. Él había llegado a la edad de tres años junto a sus padres. Con el esfuerzo y trabajo de toda la familia habían logrado levantar una de las haciendas más productivas de la región, ayudando al desarrollo de la industria de un país que les abrió sus puertas hace muchos años. Se casó con una mujer cuya familia era natural de la región y contaban con varias hectáreas de suelo, lamentablemente había fallecido hace siete años, victima de una peste adquirida en uno de sus muchos viajes a Centroamérica. Con los años, sus dos hijos se habían radicado en Europa junto a sus esposas y sólo él y su hija habitaban la casa mayor de la hacienda.&lt;br /&gt;-Perdí de vista una fotografía aérea de la hacienda la cual realizamos hace más de veinte años –Comenzó diciendo- Exaspera sentir extraviada alguna cosa justo en el momento de necesitarla. En ella, estimado David, se aprecia parte importante del terreno. La casa se distingue sólo por la forma de su techo y aunque no se aprecian personas desde la altura, sé que aquel día toda la familia estaba afuera saludándome hacia el avión. Ahora que estoy ordenando algunas cosas y eliminando otras, espero encontrarla para hacerle llegar una copia. Es esa también la razón de mí demora.&lt;br /&gt;-Estaría muy agradecido de recibir una copia- Le contesté entusiasmado.&lt;br /&gt;-Nada que agradecer, David, yo soy el que está en deuda con usted ¿Recuerda la oportunidad que le escribí comunicándole el existo en la adquisición de un fundo al sur del pueblo?&lt;br /&gt;-Sí, claro. Lo recuerdo muy bien, inclusive aún guardo aquella carta. Me provocó alegría saber el éxito de la compra.&lt;br /&gt;-Pues bien, aquella decisión también quedo fundamentada por una reflexión que le manifesté en su visita anterior -Y prosiguió mirándome fijamente- Antes de aquella charla persistía en mí aquella visión utilitaria de las cosas. Para explicarle mejor: Sólo experimentaba la relación entre la empresa y los hombres y todo lo que ello involucraba sin considerar el suelo, lo natural, el escenario. La noche que charlamos este tema y su insistencia de realizar una caminata nocturna, pude encontrar una respuesta a ello sin que por eso sea tomada como una excusa. Prácticamente nacer aquí no me permitió experimentar el placer del descubrimiento: El paisaje me descubrió, no yo a él. Luego todo el asunto del cierre de la industria, la muerte de mí esposa y la posibilidad de volver al suelo de mis antepasados… ¿Comprende?&lt;br /&gt;-No podría ser de otra forma –Proseguí- Como bien lo manifestó en su carta: “Ahora es cuando me siento un poco paisaje” aquella frase suya nos daba la razón a ambos. A usted por el hecho de caer en cuenta del arraigo que mantiene con todo esto y por mí lado, la urgencia de descubrir cuales son mis nexos con el entorno.&lt;br /&gt;-Y usted, amigo mío ¿cuáles son aquellos?- Me interrogó de manera afectiva.&lt;br /&gt;El paso de un tren a la distancia y su sonido arrastrado por el viento, sólo hizo que profundizara aún más en la respuesta que intentaba hilvanar.&lt;br /&gt;-La verdad aún no lo sé. Está claro que no es el la ciudad donde quisiera arraigarme. Me provoca molestia el abuso en la medición del tiempo. Pareciera que la única forma de ver el cambio de las estaciones, por ejemplo, es a través de las liquidaciones en los escaparates de las tiendas. Ironicé.&lt;br /&gt;Los dos sonreímos de buena gana y con ello nos pusimos a trabajar con buen ánimo. La mañana trascurría tranquila y aún nos aguardaba varias horas de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Escancié vino en la copa y los aromas pronto liberados de su encierro de vidrio, llegaron a mí como saludando su anhelada libertad. El vino en cuestión se trataba de un cepaje carménère de una cosecha del año anterior. En general, si hablamos de un carménère bien tratado, descubrimos un vino de sabor delicado, de color rubí intenso, con exquisitos toques de frutos secos y chocolate. Una buena opción para el menú que elegí, el cual estaba conformado por una carne blanca acompañada de papas suflé y guarnición de verduras.&lt;br /&gt;La lluvia que por momento se volvía intensa, acompañaban mis cavilaciones sobre la pregunta formulada el día anterior por el señor Brown. Él quizá intuía lo que generaba en mí su pregunta; recuerdo la oportunidad cuando realizábamos el paseo nocturno y manifesté la posibilidad de dejar todo a cambio de algo que exigiera el mejor esfuerzo para poner en marcha otro estilo de vida también sustentable, y no sólo con la actitud impersonal que impone un trabajo, carente la mayoría de las veces, de toda conexión con otros individuos, si no es a través de la acción mecánica y repetitiva de un procedimiento. Era claro que el conflicto nacía en la naturaleza de mí alma adormecida por la inserción de ésta en un entorno saturado de “tecnologías”, el cual me generaba una permanente sensación de necesidad o carencia. El punto era si estaba dispuesto a dejar todas aquellas cosas que manifestaba como adversas para mí naturaleza, o más bien haría lo de siempre: Reconocer en ello un burdo sentimentalismo alimentado por una cierta inclinación a la literatura historiográfica, que me hacía viajar a otros tiempos y lugares en busca del sentido romántico del descubrimiento. O quizá esta vez haría lo que siempre soñé ¿O a caso no se puede vivir de los sueños? ¿Se puede? Esta pregunta hoy en día es un ‘cliché’ y su formulación cruza de manera transversal a la ideología, la religión, psicología, e imagino también al arte. En lo personal, siempre he sentido una especie de fascinación por este tipo de cuestionamiento, que da la impresión de volverse capital en la vida del ser humano.&lt;br /&gt;Ya había transcurrido el almuerzo y me encontraba disfrutando de una segunda copa de vino frente al paisaje que me obsequiaba el ventanal, cuando sonó el intercomunicador de mí habitación: Era desde la recepción del hotel. Una mujer solicitaba mí presencia la cual venía de parte del señor Brown. Bajé de inmediato.&lt;br /&gt;-Espero no importunarlo, señor Vicuña- Se trataba de la hija del señor Brown, que con una hermosa palidez en su rostro, parecía que toda la luz del área de recepción viajaba hasta su rostro.&lt;br /&gt;-Descuide, señorita ¿Qué puedo hacer por usted?&lt;br /&gt;- Mí padre, en el día de ayer, después que usted se retirara, prosiguió con el orden que realizaba en sus papeles y finalmente dio con una copia que le había prometido a usted de una fotografía- Y extendiendo un sobre, me hace entrega de la fotografía.&lt;br /&gt;Mientras abría el sobre, prosiguió diciendo:&lt;br /&gt;-Encarecidamente me solicitó que se la hiciera llegar, señor Vicuña&lt;br /&gt;-No por favor, llámeme por mí nombre: David- Mientras mí mirada viajaba entre la fotografía y el rostro de la inesperada visita.&lt;br /&gt;-Es realmente una fotografía hermosa, señorita Brown-&lt;br /&gt;-Por favor, llámeme Madeleine- Me dijo con una sonrisa.&lt;br /&gt;-Es el regalo más hermoso que he recibido y viniendo de su padre, Madeleine, lo hace invaluable. Me llevo un hermoso recuerdo de todo esto- Le dije con sincera emoción.&lt;br /&gt;-Gracias a usted, David, por apoyar a mí padre en todo momento con su trabajo.&lt;br /&gt;Nos quedamos mirando unos segundos, como recordando a través de nuestras pupilas todo el tiempo resumido en aquel lapso de brevedad.&lt;br /&gt;-¿Volveremos a verlo en la hacienda, David?- Preguntó de manera espontánea. Luego un tanto nerviosa prosiguió -¿O está todo en orden ya?&lt;br /&gt;-Tengo que entregar el resultado de la notificación y luego redactar algunas formas para el archivo. De ser necesario que vuelva, esto lo sabría dentro de la próxima semana- Le respondí aún sabiendo, con toda seguridad, que no sería necesario volver.&lt;br /&gt;-Espero que todo salga bien y que no sea necesario para usted, volver hacer el viaje desde tan lejos&lt;br /&gt;-Créame, Madeleine, es un gusto estar aquí. Si debo volver les avisaré por teléfono dentro de la próxima semana&lt;br /&gt;Se quedó por un momento mirándome con sus ojos claros. No me había percatado de su hermosa cabellera y de su delicado cuello. Con su cabeza levemente inclinada y su voz limpia, dijo:&lt;br /&gt;-Espero que tenga buen viaje y llegue sin contratiempo, David- Al tiempo que me extendía su delicada mano.&lt;br /&gt;-Gracias, Madeleine. Salude a su padre de mí parte.&lt;br /&gt;Giró sobre sus pies y se marchó. Me quedé hasta que traspasó la puerta de salida y un momento más, hasta escuchar el encendido del motor del vehículo que la trajo hasta el hotel.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;Una vez de regreso en mí habitación, dejé en la cama el sobre conteniendo la fotografía y dispuse el ánimo para disfrutar de una tarde de lectura, la cual llevaba pospuesta demasiado tiempo. En esta oportunidad traje conmigo a Virgilio; en más de una oportunidad lo quedé mirando antes de salir y siempre se le adelantaba otro, pero esta vez fue distinto: Antes de partir, fui directamente a él. Se trata de una edición que contiene una selección de églogas tituladas Bucólicas. Por diversas razones nunca las había leído, excepto, una en particular titulada “Palemón” la cual trata de una contienda entre dos pastores para establecer la superioridad en el canto. Palemón actúa de juez y escucha el canto de los contendores para luego decidir. El asunto que al final de aquella égloga, la cual termina empatada, Palemón pronuncia una frase dirigida a los dos pastores, les dice: “Muchachos, cerrad ya los canales; bastante han bebido los prados” Aquellas líneas me quedaron dando vueltas por mucho tiempo, hasta que en una oportunidad, las dejé asociadas al efecto que se siente cuando se ha prolongado demasiado un tema sin poder llegar a una conclusión definitiva. Creo que ésta vez había llegado la oportunidad de saldar mí deuda con aquel libro.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente desperté temprano y de buen ánimo, el retorno a la ciudad tenía algo de agradable. Una vez que dejé todo en orden en la habitación, bajé con mí equipaje para desayunar y disponerme a partir. La mañana se presentaba helada y sin lluvia; el sol se asomaba por entre las nubes regalando tibieza a una tierra acostumbrada al frío.&lt;br /&gt;-Buenos días, señor Vicuña.&lt;br /&gt;-Buenos días. Por favor, téngame todo listo mientras desayuno- Le solicité a la recepcionista.&lt;br /&gt;-Descuide, tenemos todo listo. Su cuenta está esperando en el mesón de ingreso.&lt;br /&gt;-Gracias-&lt;br /&gt;Tomé el desayuno tranquilo, recordando que la oficina de ventas de pasaje avisaría para que el tren realizara una parada en esta estación.&lt;br /&gt;Al abandonar el hotel y encaminar mis pasos hacia la estación, volvió a brotar libre y espontánea esa sensación de no querer dejar aquello. No quise profundizar en alguna razón, ni menos, racionalizar aquel estado, por lo que me dediqué a pensar en el viaje de vuelta y las cosas que me esperaban en la oficina. Pero algo había cambiado, ahora era distinto, por primera vez sentía que este viaje era una partida y no un retorno. Me provocó alegría sentirlo así.&lt;br /&gt;Al llegar a la estación, caminé por el andén hasta ubicarme en la parte central de la estructura. Se podía apreciar el paso del tiempo y la cantidad de pasajeros para la que fue diseñada. Todo formaba parte de un pasado, un historia; que por lo visto, el pueblo recordaba con orgullo y lo mostraba a todo aquel que viniera por estos lados.&lt;br /&gt;Luego de un tiempo, el cual se había prolongado demasiado, y al sentir que el cuerpo se entumecía, decidí caminar algunos pasos por el andén para animar la temperatura. En ese momento apareció la figura de un tren a la distancia. Me alegré con la visión y con el ruido que traía el viento. Se acercaba de prisa con aquel sonido característico de las ruedas de fierro sobre los rieles, entonces, un sentimiento de angustia me invadió: ¿Y si lo dejo pasar? No, que tontera, es hora de volver ¿A dónde…? La mirada de Madeleine volvió de golpe desde mí memoria acompañada del sonido agradable de su voz: “¿Volveremos a verlo en la hacienda, David?”&lt;br /&gt;El tren se detuvo con su ruido pesado característico que tanto me agrada. Tomé el equipaje y me dispuse a abordar el tren. Nadie bajó de la larga fila de carros. Me di cuenta que la mayoría eran carros cerrados de carga, sólo unos pocos estaban dispuestos para acomodar un número determinado de pasajeros. Con esfuerzo alcé mí cuerpo a los primeros peldaños del vagón que correspondía a la numeración del pasaje y una vez en la entrada, me dispuse a buscar el asiento E33. No creo haber visto a más de nueve pasajeros en el carro, lo cual para mí resultaba agradable tener la oportunidad de viajar con poca gente. Fácilmente encontré la ubicación y me dispuse a enfrentar las horas de viaje que me aguardaban antes del próximo trasbordo. Estaba acomodando el cuerpo al asiento, cuando el tren comenzó a mover su pesada estructura por los rieles. Mientras el tren comenzaba a ganar velocidad y el paisaje adquiría esa movilidad aparente tan ensoñadora que provoca un largo viaje, acudió a mí una tranquilidad nunca antes experimentada, una paz como de aquella que solo entrega un buen libro o una buena pintura. No quise siquiera preguntar por su naturaleza, el temor de perder aquella sensación me hizo no querer pensar, sólo dejarme llevar por su presencia.&lt;br /&gt;El tren había ganado su velocidad de servicio y mi imaginación estaba con el movimiento, los aromas, el ruido, la luz. Al mirar por la ventana, pude ver la otrora gran hacienda ganadera. Intenté fijar la mirada en la casona que ya se advertía a la salida de una curva extensa: Ahí estaba. Se podía apreciar a lo lejos su gran tamaño; con la imagen cortada por el paso de árboles y arbustos, pude divisar su fachada. Quedé mirando hacia la entrada y pensando en la llamada telefónica que haría a la hacienda a mí llegada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-530460409899232949?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/530460409899232949/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=530460409899232949' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/530460409899232949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/530460409899232949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2009/01/la-hacienda.html' title='La hacienda'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-5892060516029954712</id><published>2008-12-21T16:19:00.000-08:00</published><updated>2008-12-21T16:22:49.142-08:00</updated><title type='text'>Sueños</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Nada cansa de tu figura.&lt;br /&gt;Ni tus pasos, ni tu aliento.&lt;br /&gt;Tiemblas con la sola idea de comenzar de nuevo. Cuántas veces  te lo has prometido y a los que crees que te miran: “Esta noche no, esta vez lo lograré…” Y no obstante, al caer la noche y emerger los sueños, sale de ti, como si estuviese alojado en tus entrañas y sólo fueras un espectador o un contenedor de algo que aborreces; e imaginas lugares donde ocultarte, para que luego aquello no te encuentre a su regreso. Imaginas que lo engañas al mover las cosas o en repetir hasta el cansancio un sonido cualquiera casi convertido en mantra. Pero no puedes: Ahí viene de vuelta de su cacería onírica, dispuesto a devorar tu frágil cuerpo. Ya no depende de ti, te lanzas sobre él desgarrando su cuerpo con tus dientes, los alaridos que emite de dolor consume el oxigeno de tu entorno, te ahogas. Despiertas.&lt;br /&gt;Nada cansa de tu figura.&lt;br /&gt;Ni tu risa, ni tu intento.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-5892060516029954712?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/5892060516029954712/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=5892060516029954712' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5892060516029954712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5892060516029954712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/12/sueos.html' title='Sueños'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-8530579797888501631</id><published>2008-12-11T09:05:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T09:08:26.136-08:00</updated><title type='text'>Espejos y ventanas</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Se incorporó pesadamente desde su lecho, para quedar finalmente sentado en la orilla de la cama. Una débil luz entraba por la ventana en forma de haz entre las dos cortinas, la que terminaba estrellándose en la ropa de cama ahora revuelta. Movió su cuerpo semidesnudo hasta el escritorio y contempló su trabajo nocturno. Este se hallaba en un computador portátil junto a algunos libros, recortes, lápices y fotografías puestas de manera caótica sobre la superficie de este. Le dio un ligero vistazo y se desplazó hacia el cuarto de baño. Encendió la luz y quedó observando su rostro reflejado en el espejo. Su pelo desordenado y una barba de varios días, entregaba una visión la cual contempló por un largo momento generándole pudor. Mientras abría el grifo del agua, bajó la mirada sólo para volver a pegarla contra el espejo. Luego de terminar con el baño, dio una nueva mirada a la imagen un tanto difusa esta vez por la concentración de humedad. Apagó la luz y dirigió los pasos hasta el escritorio, dispuesto a continuar con el trabajo de la noche anterior. Dejó que una mirada escapara por entre las cortinas, como lo haría un mensajero, esperando que volviera con imágenes y noticias de un mundo que estaba más allá de las personas. Leyó el último párrafo:&lt;br /&gt;“…La vista más próxima que tenía desde su cuarto, era la actividad de una ciudad pequeña cercana a la costa, con sus calles angostas atestadas de gente. Un poco más distante, se apreciaba la actividad incesante que se desarrollaba en el muelle. La vista terminaba en un mar obscuro, salpicado de embarcaciones que realizaban, en su mayoría, labores de pesca. Soltó lentamente la cortina y se desplazó hacia el baño, sin antes encender un viejo anafe donde haría hervir agua y preparar un café. Encendió la luz del cuarto de baño y se quedó observando su rostro sobre el espejo. Su pelo desordenado y una barba de varios días, entregaba una visión que le desagradaba, sitió pena por aquella imagen. Preparó la ducha con esmero, vigilando que nada le faltara al momento de encontrarse dentro de ella: Su toalla, el cepillo de dientes, la crema dental, su máquina de afeitar y la ropa que ese día vestiría. Luego de terminar y una vez vestido, dio una nueva mirada a la imagen del espejo un tanto difusa esta vez por la concentración de humedad: Sonrió. Desconectó el anafe y preparó su café. Lo bebió con calma y agrado, dejando que su mente divagara en cosas sin sentido aparente; para luego regresar a él y luego volver a divagar, casi como una respiración o un latido. Su corazón se aceleraba de emoción con la idea de su partida para ese momento. Dejó la taza vacía sobre la cama y se dirigió hasta el escritorio; corrió las cortinas y abrió la ventana por la cual presuroso, entró el ruido exterior acompañado de una brisa gratificante. La mutación ya había comenzado en su cuerpo, sintió la ligereza en sus huesos que le permitió saltar hasta la orilla del ventanal. Sus ojos brillaron de vida. Abrió sus alas y se marchó…”&lt;br /&gt;Quedó mirando por largo rato el trozo que había leído. Sintió que no podía seguir con el texto: Lo dejó. Incorporó su cuerpo y se aproximó a la ventana para abrirla; separó las cortinas y quedó contemplando imágenes sueltas de un paisaje que se volvía ajeno, no así la brisa que acariciaba su rostro. De pronto, un pájaro envuelto en toda su hermosura, se posó sobre la cornisa de la ventana y mientras dejaba sobre ésta un pequeño guijarro, abrió sus alas y desapareció. El hombre, maravillado por tan prodigiosa visita, quedó inmóvil contemplando la escena. Mientras su cuerpo se estremecía de emoción, tomó el guijarro entre sus dedos y comenzó a viajar entre las formas y colores del inesperado obsequio.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-8530579797888501631?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/8530579797888501631/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=8530579797888501631' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8530579797888501631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8530579797888501631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/12/espejos-y-ventanas.html' title='Espejos y ventanas'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-5397635942234538814</id><published>2008-11-26T04:40:00.000-08:00</published><updated>2008-11-26T05:06:28.821-08:00</updated><title type='text'>Minerva</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;¿Qué cuánto tiempo llevaba viajando? La verdad&lt;span style="color:#000099;"&gt;,&lt;/span&gt; los indicadores así como la computadora de abordo, dejaron de entregarle esa información hace mucho tiempo. Lo calculaba con un simple obsequio que le entregara su padre durante su infancia, este consistía en una especie de clepsidra hecha con un material triturado finamente. Su padre había encontrado este material en el desierto, proveniente del espacio en forma de meteorito. El recorrido completo desde un lado al otro del material, tardaba aproximadamente una hora, lo que le permitía realizar cálculos de ubicación y tiempo, que a pesar que de nada le servía, al menos mantenía ordenada su cabeza. En un momento, miró por una ventanilla lateral hacia el espacio, y contempló un paisaje extrañamente familiar.&lt;br /&gt;La nave en cuestión se podría decir que era perfecta. En ella se había ocupado los mayores avances de la industria, sobre todo lo relacionado a los materiales. Alcanzar la velocidad de la luz, era un sueño del intelecto humano por siglos, se tenía la impresión de completar un circulo perfecto del desarrollo del genero humano. Las pruebas de laboratorio sólo confirmaban los cálculos y teorías del mundo científico. Era la mejor forma de saludar la llegada del siglo XXVII para una sociedad sedienta de nuevos logros.&lt;br /&gt;La decisión de realizar el lanzamiento desde la tierra y no desde alguna de las colonias existentes, había generado cierta tirantez entre los líderes del proyecto, así como de los representantes de la tierra en las colonias espaciales. No obstante, la cuestión quedó superada por un detalle casi poético en ese momento, el cual señalaba que si la tierra aún podía emprender ese tipo de proyecto, debiera ser desde allí que partiera el primer viaje. Después de todo, no existía una razón lógica que respaldara el veto a la tierra como lugar de lanzamiento. Por otro lado, el proyecto era demasiado trascendental como para recaer en ese tipo de sutileza.&lt;br /&gt;Su designación como único tripulante para el vuelo experimental, no le sorprendió. Pidió ser trasladado a una zona de América del Sur, donde pretendía descansar y ordenar sus ideas. Existía una atracción especial en él por aquella zona, disfrutaba contemplando el cielo nocturno, que según él, superaba por mucho al del otro hemisferio. Era un alma pacifica, llena de inquietudes por las cosas; todo lo asombraba, a todo se entregaba con dedicación y estudio. Una de sus fascinaciones, era la historia del hombre y su desarrollo intelectual. Con especial entrega había estudiado la sociedad del siglo XX, que según él, desde ese periodo, la humanidad comenzó a pensar en serio la prolongación de la vida del género humano, por todo el universo. Tenia sentido entonces, aquello que algunos proponían ya en esos tiempos, como la existencia de vida inteligente fuera de la tierra; una certeza que estaba guardada en la profundidad de nuestros genes y fluía a aquellas conciencias en la forma de una intuición o un sueño.&lt;br /&gt;Nada de lo que hasta ese momento veía por la ventanilla, podía reconocer; no obstante, la imagen de aquel paisaje espacial le era tan familiar. Miró nuevamente y pudo recordar en aquella configuración binaria de esos planetas, un sueño que fuera recurrente en su infancia, que ahora golpeaba con fuerza demoledora todas sus pobres certidumbres. Aquellos planetas hermanados en una órbita eterna que semejaba una danza entre dos enamorados, le miraban. Aquel baile también era observado por una estrella, distante unos ciento setenta millones de kilómetros. Corrigió un poco el rumbo, moviéndose en dirección a aquellos planetas, y dejó que su nave fuera atraída suavemente por el campo gravitacional. Miró la pantalla, que en esos momentos le entregaba un detalle de la composición química de los planetas, la cual contenía evidencia de una atmosfera benigna en ambos.&lt;br /&gt;Entonce, si ocurriera que aquel sueño de infancia se hacia realidad, también era posible que supiera quienes le aguardaba en aquel nuevo hogar. Sus ojos revivieron de esperanza, al emerger desde el fondo de sus recuerdos, el nombre de Minerva.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-5397635942234538814?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/5397635942234538814/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=5397635942234538814' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5397635942234538814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5397635942234538814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/11/minerva.html' title='Minerva'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-2154575515062242769</id><published>2008-11-12T14:44:00.000-08:00</published><updated>2008-11-12T14:49:42.892-08:00</updated><title type='text'>Intermedio IV</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;No me considero un cinéfilo. Es más, no frecuento salas de cine. No obstante, existen producciones que me han conquistado, con ciertas escenas. Un par de ejemplo ayudará a explicar este punto.&lt;br /&gt;Si usted, a tenido la posibilidad de ver “The Shining” o “El resplandor” sírvase tener a bien, recordar la escena cuando Jack (Jack Nicholson) sostiene un encuentro con Delbert Grady (Philip Stone) en el baño de caballeros ¿Recuerda? La atmósfera que se logra crear en aquella escena, es impresionante. Mejor para mí gusto, que la escena donde el personaje central, asoma la cabeza por la puerta rota a hachazos.&lt;br /&gt;Otra película que contiene de esas escenas, sería “Blade runner” Claro que en este caso, posee dos escenas de aquellas. La primera, es el diálogo que sostiene Roy Batty (Rutger Hauer) casi al finalizar su vida de replicante, con Rick Deckard (Harrison Ford) Admirable (con paloma y todo) Y la segunda, es una escena romántica, entre Rachael (Sean Young) y Rick Deckard (Harrison Ford) en el departamento de éste. El diálogo de “Kiss me”, “I want you” y “Put your hands on me” realmente sensual.&lt;br /&gt;Y para finalizar, una película extrañamente suave; sin ningún tipo de complicación, es ideal para, sencillamente verla. Me refiero a “Lost in translation” Llena de detalles. Como los encuentros que sostiene Bob Harris (Bill Murray) con Charlot (Scarlett Johansson) en el bar del hotel. Logrando que nos “enganchemos” con sus vidas. Los paseos por la ciudad, la fiesta de karaoke, e inclusive, las reuniones de grabación que debe realizar Bob Harris (Bill Murray) para una afamada marca de whisky. Mención a parte, merece el trasero de antología de Charlot (Scarlett Johansson) al inicio de la película. Memorable.&lt;br /&gt;Si fuera usted tan amable, dígame diciéndonos, cuál es la escena de su película.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-2154575515062242769?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/2154575515062242769/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=2154575515062242769' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2154575515062242769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2154575515062242769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/11/intermedio-iv.html' title='Intermedio IV'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-8312580371307059457</id><published>2008-10-30T06:36:00.000-07:00</published><updated>2008-10-30T06:40:54.006-07:00</updated><title type='text'>De copas</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;(O tres canciones, para un no adiós)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supuestamente estaría con un grupo de amigos, celebrando la promoción de la que fue objeto, por su brillante desempeño laboral. Se despidió de sus compañeros de oficina y con un alegre “Hasta mañana…” se retiró por los pasillos de la empresa que había confiado a él, el desarrollo de las estrategias comerciales en un mercado, que se volvía cada vez más impredecible.&lt;br /&gt;Hacía mucho no sentía la calle bajo sus pies; dejar la mirada descansar en otros rostros, que presurosos, se dirigían hacia todos lados. Ese día también prefirió dejar su coche en casa y olvidarse de la tensión diaria que produce el conducir. Necesitaba estar consigo mismo y replantearse algunas cosas que no estaban, según él, en su mejor momento. El viento de una insinuada primavera, sumado al ruido de una ciudad que bulle, le entregaba un sentido de pertenencia que extrañaba desde algún tiempo. Se alegró de ver acertada su decisión de caminar la ciudad en busca de nada específico.&lt;br /&gt;Sin desearlo quizá, sus pasos lo llevaron hasta un pequeño bar que frecuentaba en sus días de soltería. Entró sin pensarlo y escogió un lugar bien ubicado, que le permitiera ver el paisaje de la calle a través de un ventanal. Se acomodó en su silla, alcanzó su celular desde un bolsillo y lo apagó. Mientras lo volvía a guardar, se le acercó la persona que atendería su pedido y le hizo entrega de la carta acompañado de un saludo cordial. La miró por cortesía, pues él ya había determinado su elección, inclusive, antes de ingresar al bar. Realizó el pedido y la persona se retiró solícitamente.&lt;br /&gt;Mientras miraba hacia el exterior, comenzaba a sonar de fondo “Stay (faraway so close)” del grupo U2, y con el sonido de aquella canción, emergió el motivo que lo mantenía en un estado parecido a la tristeza. En un impulso, intentó conseguir un cigarrillo, el cual había dejado hace un par de años. Afortunadamente pudo contenerse y relacionar su deseo con una imagen de él mismo, hace algunos años atrás. Se contuvo. Esbozó una sonrisa al darse cuenta que en su mesa ya se encontraba su pedido, y él ni siquiera se había percatado. Tomó su vaso y le dio un primer sorbo, que inundó agradablemente toda su boca.&lt;br /&gt;Cómo explicarle a ella que ya no sentía lo mismo; que las cosas habían cambiado, no por decisión de él, sino por el paso del tiempo que todo lo muda y trastoca. Que ya no se veía reflejado en los ojos de ella. Que la sonrisa de antes, se había vuelto mezquina con la relación de ambos, y un silencio se instalaba presagiando el final intuido por él. Le dolía el recuerdo de sonrisas entre los pasos apurados ante la sorpresa de una lluvia. Su espalda ya no era la misma; su aroma inclusive, era distinto. Un pelo tinturado escondía la belleza ausente de un cabello que se apagaba. El saludo de rigor de las mañanas, el sexo repetido en una formula ya aprendida hasta la saciedad. Hasta compartir las comidas se volvía precario.&lt;br /&gt;Hoy se lo diría; a que prolongar esta situación desgraciada. Se guardarían mutuo cariño. Sería una actitud madura mirarse y decir adiós. Es que hay que poner punto final cuando las cosas se vuelven inmanejables. Después de todo, no sería él el primero en tomar una decisión de este tipo. Las estadísticas le daban la razón. Lo importante era causar el menor daño posible en su entorno cercano. Después de todo fueron varios años de estar juntos y compartir un mismo techo. Ella se quedaría con el departamento y él con el coche. Tampoco necesitaría los muebles en un primer momento. Quizá, el equipo de audio y su colección de discos.&lt;br /&gt;Afuera comenzaba a obscurecer, y las imágenes comenzaban a perder sus colores, volviéndose monocromáticas por la falta de luz. Pidió la cuenta para aprovechar de caminar la escasa claridad que quedaba en el ambiente, y marcharse a casa donde lo aguardaba su realidad. Encendió su teléfono, comprobó varias llamadas perdidas. Tomó la cuenta, dejó una propina y se marchó. El alcohol en su sangre le hacía percibir de manera mucho más amable su entorno. Enderezó su espalda, contrajo los hombros y se dispuso volver a casa a terminar de una vez, con lo que él creía, se estaba volviendo en una relación desastrosa.&lt;br /&gt;Hizo detener un taxi, le entregó la dirección y el chofer se dirigió sin dilación al domicilio solicitado. Miraba por la ventana del coche las imágenes, que de manera presurosa, pasaban como una película que intentaba grabarse sobre otra ya filmada. Una donde existía el rostro de aquella mujer, a la cual se disponía a abandonar. Un nudo se formo en su garganta al ver una publicidad de una marca de automóvil que a ella le encantaba, y que fuera relevante al momento de adquirir su actual coche. La tibieza que había al interior del taxi, reconfortaba el frío que venia generándose en su interior. Escuchó con una extraña mezcla de sensaciones, un tema que sonaba en la radio del taxi “The universal” del grupo Blur; se dejo inundar por la música y comenzó a viajar lejos de allí. Una vez que llegaron a destino, canceló el taxi y descendió tranquilamente. Al comenzar a recorrer la distancia que separaba la calle de su departamento, sintió el motor del taxi que lo había traído, confundirse con el ruido sordo de la calle, hasta que finalmente, desapareció.&lt;br /&gt;Introdujo la llave en la cerradura de entrada, se armó de valor para enfrentar la realidad para la que supuestamente, se había preparado. Giró la llave y con esto abrió la puerta e ingreso a su morada. La mujer apareció como casi todas las tardes, desde el pasillo que daba a la recámara. Lo miró con profundo amor en sus ojos; él, casi como un niño debilitado por las fuerzas del amor que lo superaba, se aproximó a ella y la abrazó como no lo hacía hace mucho tiempo –Cómo estás, cariño- Le dijo ella, con su voz que lo envolvía todo –Bien. Ahora bien, amor- Le contestó sin soltarla de ese abrazo. Mientras, en la radio comenzaba a sonar “I’am not in love” del grupo 10cc. y la noche traía tranquilidad a una ciudad que se adormecía.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-8312580371307059457?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/8312580371307059457/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=8312580371307059457' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8312580371307059457'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8312580371307059457'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/10/de-copas.html' title='De copas'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-75289539382169383</id><published>2008-10-23T08:19:00.000-07:00</published><updated>2008-10-23T08:20:32.739-07:00</updated><title type='text'>En la cordillera</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Sentó su cuerpo en aquella cornisa de hielo, agotado por el esfuerzo de subir hasta allí. Con cuidado dejó colgar sus piernas cansadas por la ascensión. Era una vista maravillosa ¡Dios mío, como le recordaba a su planeta natal!&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-75289539382169383?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/75289539382169383/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=75289539382169383' title='10 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/75289539382169383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/75289539382169383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/10/en-la-cordillera.html' title='En la cordillera'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-8803341199760968581</id><published>2008-09-30T07:25:00.000-07:00</published><updated>2008-09-30T07:26:47.671-07:00</updated><title type='text'>En el Metro</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Perdí la cuenta del tiempo que he estado viajando en éste metro. Han pasado mil veces las mismas estaciones y no obstante, aún no me decido a bajar ¿Por qué será? No creo que se trate de alguna especie de fobia al exterior o a los espacios abiertos, porque de otro modo no se explicaría el hecho de encontrarme aquí, y no por ejemplo, en mí casa. Es infinito el flujo de pasajeros que amontonados, marchan y se desperdigan en cada estación, y en esas mismas estaciones, se juntan con otras gentes en una especie de posta humana infinita. ¿Hacia dónde van? Esta pregunta en algún momento impulsó el levantarme y ver hacia dónde se dirigían, pero la verdad, algo me retuvo en ese momento; una especie de miedo de alterar mi entorno, fue lo que me clavó al asiento y las excusas que encontraba para justificar esa actitud, apuntaban más bien a un velado desasosiego que a una respuesta razonable. Curioso.&lt;br /&gt;No hace mucho, estuve por algunas semanas dentro de unos talleres de mantenimiento, por fallas recurrentes en el vagón que precisamente viajaba. Realizaron cambios de partes electromecánicas, también revisaron el sistema de freno de todo el carro en busca del origen de la falla, la que provocaba que esas partes duraran tan poco en funcionamiento. Para mí, que llevaba tanto tiempo en el carro, me resultaba fácil individualizar el problema: Era claro que se encontraba en un desgaste producido en el tope de la puerta, lo cual aumentaba la tensión del sistema de cableado, y con ello, el esperable cortocircuito que inutilizaba el sistema de puertas. Pero en fin, no era fácil tampoco que estos hombres escucharan a un simple pasajero, dando opiniones técnicas sobre un trabajo por el cual se supone, le pagaban a todo el equipo de mantenimiento. La presión la recibía el equipo completo por parte de la gerencia, al ver que un carro, de última generación, que llevaba menos de tres meses en funcionamiento, pasara más de veinticinco por ciento del total de las horas mensuales, en talleres de mantenimiento. Un chico, aparentemente aprendiz de mecánico, intuyó el desperfecto al  ‘poner oído’ en la puerta al momento de realizar algunas pruebas. El equipo, un poco escéptico al principio, de malas ganas avanzó por las pistas que entregaba éste muchacho. Sorpresa para ellos cuando, al levantar las tapas que cubren todo el sistema de cableado, se encontraron con el origen del problema. Entre bromas y felicitaciones, saludaron la astucia del aprendiz de mecánico.&lt;br /&gt;Después de ese evento, el tren sólo volvía al taller para realizar las mantenciones preventivas, y de manera diaria el aseo a sus carros. Claro que esto se llevaba a efecto en otro sector del patio de maquinas. El resto del tiempo era un eterno viaje, recorriendo las líneas y estaciones con dirección a ningún lado, como esperando secretamente divisar la estación en la cual debía bajar. Pero no, nunca la divisaba del todo; no sé si por el exceso de pasajeros o falta de iluminación, el asunto era que no lograba dar con ella. En algunos casos me desconcentraba con los rostros de la gente, o algún diálogo entre pasajeros que llamaba mi atención de manera particular, lo cual solamente supongo, porque en más de una ocasión recuerdo haberme hecho el firme propósito, de no desconcentrarme y vigilar el camino. Pero así y todo no daba con ella, lo cual obviamente me provocaba una sensación de frustración, y me antojaba levantarme del asiento y tirar del freno de emergencia. Una vez casi lo realizo: Tenía todo planeado, era cosa de levantarme, hacerme el espacio entre toda la multitud y tirar de la manilla. En algunos modelos de carro existe un botón el cual uno debe presionar, mi carro tenía el sistema de manilla, el cual personalmente considero más efectivo no sé porque razón. Lo que impidió concretar mi loca idea fue el temor a caer en un procedimiento administrativo con ribetes policiales insospechados, lo que en definitiva me retrasaría aún más en el propósito de encontrar la estación para volver a mi hogar.&lt;br /&gt;La verdad fueron muchas las oportunidades que pude hacer algo, y no obstante, me quedaba impávido en mi puesto, con una mirada ausente que exteriorizaba en un aire de apatía a manera de defensa ante la gente; no quería dar la impresión de no saber que hacer en una situación tan límite como aquella. Optaba por darme tiempo para pensar una nueva estrategia que permitiera alcanzar mi objetivo. Así y todo, cada vez más, las estrategias que intentaba desarrollar incluía un factor que no quería observar. Por alguna extraña razón lo encontraba casi surrealista, algo digno de una pesadilla. Pero el resorte que salto en una oportunidad me hizo considerarla dentro de las posibilidades. Ese resorte fue el encuentro con mi hermano que no  veía hace varios años, y con el cual estaba un tanto distanciado por peleas de sangre, que aunque bien se trate de una tontera, éstas alcanzan niveles casi imposibles de sortear. El encuentro se produjo una mañana  a eso de las diez. Se sentó al frente de mí y me dirigió una mirada que creo no olvidaré tan fácilmente. Era una mirada vacía, sin una pizca de cariño o indicio de afecto. Ya me hubiese gustado que lo viera nuestra madre ya muerta lamentablemente; ella sabría dirigirle unas cuantas palabras como sólo ella podía hacerlo. Mi hermano era menor que yo y la relación que mantenía con nuestra madre, era de un cierto privilegio que en mí no generaba envidia alguna, sino más bien, ternura hacia ambos. El asunto fue que me quede mirando, con la secreta esperanza que reconociera en mí la mirada honesta de un hermano, que siempre lo amó más allá de toda diferencia estúpida. Que aunque los años habían pasado marcando rumbos tan distintos para cada uno de nosotros, aún existía ese lazo de hermandad que nos inculcaron nuestros padres, y en especial, nuestra madre en él. Pero nada. Ni una sola mirada obtuve de aquel hombre, al cual yo me presentaba como a un extraño. No quise dar mi brazo a torce y miré por la ventana, buscando una excusa para no verlo.&lt;br /&gt;En el trayecto, el tren entra en una zona de túneles y elevaciones, las cuales vuelven entretenido el viaje para todos. Uno podía estar muy ocupado en sus cosas, pero al momento de ingresar en ésta zona, el viaje se vuelve más amable para todos. Esta zona también permite extraer el aire ya viciado de los carros, lo cual mejora el ánimo en todos los pasajeros. Diferentes tipos de publicidad y olores abundan entonce, inclusive, se puede observar con mayor detalle, las diferentes estrategias de ingeniería al momento de construir los pilares y pasadas que sustentan el sistema de transporte en su conjunto. Se puede observar arcos, tramos rectos y un sin fin de combinaciones de este tipo. Los espacios para el flujo de pasajeros se vuelven más amplios, lo cual es una señal que estaríamos frente a uno de los más recientes tramos entregados al uso público. Escalas mecánicas de cuatro filas, completan esta zona que abarca varias estaciones, entregando mayor comodidad, pero sobre todo, un aire de modernidad que invita a imaginar un futuro más benigno.&lt;br /&gt;En  uno de estos tramos entre estación, ocurrió ese evento que trajo hasta mí aquella posibilidad negada hasta ese momento, y no aceptada del todo aún: Una mujer de mediana edad, bien vestida y con un aroma demasiado floral para mí gusto, le preguntó a mi hermano si tenia hora que le informara, a lo cual respondió con toda amabilidad mirando el reloj que vestía. Pero grande fue mi sorpresa cuando me percaté que aquel reloj era el mío, el mismo  que una vez me fuera entregado por nuestro propio padre ¿Qué hacia él con mí reloj? La mujer agradecida le hace notar lo hermoso de mí reloj, a lo cual él, con su voz ya no tan grave como al inicio, sino más bien como yo la recordaba, le dice -Era de mí hermano...primero de mí padre, luego de él y ahora mío-  La mujer lo miró con profundo silencio – Sí, es un reloj muy hermoso- respondió ella y se quedaron en silencio el resto del trayecto.&lt;br /&gt; Me quede asombrado por el suceso, él dio vuelta la mirada buscando la ventana, con una actitud similar a la que tuve con él. Sus ojos brillaron entonces, recién pude reconocer a mi verdadero hermano en esa mirada que se estrellaba con los objetos del exterior. En un acto reflejo, cubrió con un suave tironcito dado a la manga de su chaqueta, el preciado reloj. Me quedé largamente observándolo, mis ojos también se nublaron cuando volvió  a mi mente aquella  imagen del hermano y todos aquellos momentos vividos en una infancia eternamente recordada. Él también recordaba, su mirada lo delataba. Sus ojos nublados por la humedad estaban llenos de amor y pareciera que aquel enojo de antaño no existiera más. Luego, una sonrisa llena de vida se le dibujó en su rostro, e inmediatamente acudió a su billetera y contempló una foto donde estábamos los dos, asentó con la cabeza y la guardó, tomó una bocanada de aire limpio y fresco  que entraba por las puertas recién abiertas y su rostro se tornó feliz. Pidió permiso a la mujer que estaba a su lado y se levantó, para finalmente perderse en aquella multitud.&lt;br /&gt;Sólo en ese momento acepté aquella posibilidad, cierta a todas luces. Cómo era posible que estuviese muerto. Yo... ¿muerto? Y si es así, cuándo ocurrió. No, debe existir otra explicación para éste fenómeno. Mientras tanto, seguiré buscando mi estación, que para ser honesto, no recuerdo muy bien cual es. También debo reconocer que aquel encuentro con mí hermano a sido una prolongación infinita de alegría, y me ha ayudado a soportar éste eterno viaje.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-8803341199760968581?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/8803341199760968581/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=8803341199760968581' title='14 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8803341199760968581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/8803341199760968581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/09/en-el-metro.html' title='En el Metro'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-9107735167374648967</id><published>2008-09-01T18:30:00.001-07:00</published><updated>2008-09-02T07:24:19.993-07:00</updated><title type='text'>El libro del tiempo</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Pidió ser conducido hasta la pequeña biblioteca que se ubicaba en la esquina izquierda de la abadía. Luego de esperar un momento, un religioso lo acompañó hasta la puerta de entrada y se marchó. Entró con pasos apurados hasta una pequeña mesa de estudio, la cual se ubicaba bajo la única ventana por la que entraba un débil sol invernal. Dejó sobre la mesa algunos alimentos y una provisión de aceite para la lámpara; desenrolló un papel que se encontraba previamente atado por un cordel, el que fue retirado cuidadosamente. En este, se podía leer algunos signos, los que entregaban indicaciones de alguna especie de catálogo. Lo vio con calma por unos minutos y se dirigió hasta los estantes que se elevaban por toda la pared de la biblioteca; contó las filas, luego las columnas y ayudado por una escala, subió algunos metros de peldaños. Tomó con dificultad un voluminoso códice y bajó con todo el cuidado; sintió un cosquilleo en la nariz que casi le hizo estornudar, con el consiguiente riesgo de caer o dejar caer el pesado códice. Llegó al nivel del suelo y se dirigió con cierta ansiedad hasta la mesa de trabajo y sintiendo la proximidad de sus captores, se dio a la tarea de descifrar los escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días antes de su arribo al monasterio, pudo localizar a la persona que estuvo con él al momento de realizar el hallazgo. En aquella oportunidad, la arqueóloga y filóloga a cargo del grupo de excavación, supo perfectamente bien el riesgo que se corría al dejar en las manos equivocadas, tan valiosa información. Por esa razón, estuvo dispuesta a cooperar y guardar silencio.&lt;br /&gt;Está usted segura, que los datos contenidos en este rollo no han sido vistos ni copiados por nadie –Le preguntó a la mujer, que mientras ésta le pasaba el rollo, recibía de aquel el dinero acordado-&lt;br /&gt;Descuide, nadie más lo ha visto –Le dijo con voz convincente- He recibido mucha presión para confesar la existencia de este rollo. Le prometí conservarlo hasta su regreso y he cumplido, sólo espero que sepa lo que está haciendo.&lt;br /&gt;El hombre no supo descifrar el mensaje que decía la mujer con sus palabras en combinación con su mirada. Sólo atinó a forzar una sonrisa acompañada de una mirada dubitativa&lt;br /&gt;–Vendrán por mí muy pronto, sólo le pido que los distraiga todo lo que pueda, para ganar un poco más de tiempo- Le decía a la arqueóloga, mientras guardaba nerviosamente el rollo recién entregado, en su chaqueta terracota.&lt;br /&gt;- No se preocupe, tendrá todo el tiempo del mundo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los integrantes de la hermandad, andaban tras los pasos de él desde el momento que arribó al país, no querían correr el riego de dejarlo escapar esta vez. Siempre fue considerado como una amenaza, sobre todo, desde que se involucrara en los trabajos de excavación en el sur de Turquía y el rumor que en aquella oportunidad, se había logrado el hallazgo de las indicaciones para la interpretación de cierto libro. Esto puso en alerta no sólo a aquella hermandad, sino también a toda la iglesia. Así fue que con la utilización de un grupo de informantes, se dieron a la tarea de detenerlo lo antes posible para interrogarlo sobre sus hallazgos. La arqueóloga fue una de las personas que recibió la visita de este grupo, luego de ahí, las pistas los condujo hasta el monasterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo las indicaciones del rollo, empezó a reunir cada palabra en una hoja, cuidando de no cometer error alguno en la transcripción del texto. Su prolijidad al trabajar sólo demostraba la profunda humildad de su empeño. A pesar de saber la inminente presencia de sus captores, intuía cercana su libertad; sus años de estudio y sacrificio podrían tener una recompensa siempre y cuando alejara de él el deseo vehemente de éxito y fama. Resonaba en su cabeza una oración medieval hecha canto, la cual siempre le entregó tranquilidad ante la presencia de desasosiego. Mientras mezclaba una y otra palabra del códice, sonaba en él esa melodía. Las líneas de palabras estaban ya escritas y sólo quedaba iniciar el ciclo de pronunciación mirando simultáneamente la imagen que correspondía a la palabra. La lámpara alumbraba de manera tenue las anotaciones realizadas en el papel. La primera palabra se podría traducir como “piedad” y el ícono correspondiente, era un cuerpo decapitado; la segunda palabra significaba “vientre” y su ícono era una crátera; y así continuó con las palabras e íconos siguientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al monasterio, exigieron la presencia del abad inmediatamente, a quien le pidieron que les enseñara la ubicación de la biblioteca de la abadía. El abad no pudo oponerse a la petición hecha por los visitantes, trató de demorar al máximo sus pasos, lo cual irritaba al resto del grupo, no obstante, se dirigían inexorablemente hacia la biblioteca. Una extraña vibración se podía percibir en el ambiente, el aire se volvió enrarecido y pareciera que los pasos provocaban un sonido metálico; el nerviosismo de todos fue evidente. Uno de los hombres del grupo pudo intuir cual era la puerta de entrada y aceleró la marcha sobre los demás, inclusive, del propio abad. No permitiría que escapara esta vez, no si él podía evitarlo. La vibración entonces se hizo más fuerte y se traspasaba a los muros generando un ruido que envolvía toda la estructura. Los hombres se quedaron petrificados ante el fenómeno, pero no así el que se había adelantado. Una luminosidad salía por debajo de la puerta la cual dejaba en evidencia que allí se encontraba su objetivo. Entre el pánico y la confusión sólo atinó a darle una patada a la puerta para derribarla, pero justo en ese momento, una fuerte luz blanca encandiló a todos haciéndolos cubrir sus ojos.&lt;br /&gt;Cuando todo hubo terminado, entró presuroso el grupo de hombres junto al abad, sólo para constatar que aquella biblioteca, apenas alumbrada por una lámpara de aceite, estaba vacía.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-9107735167374648967?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/9107735167374648967/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=9107735167374648967' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/9107735167374648967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/9107735167374648967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/09/el-libro-del-tiempo.html' title='El libro del tiempo'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-5980311505272193807</id><published>2008-08-24T13:12:00.001-07:00</published><updated>2008-08-24T17:38:11.270-07:00</updated><title type='text'>Cuento corto</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Resulta que se cansó de todo. No quería intentarlo otra vez. En su intento más reciente se lo había prometido: “Es la última vez…” Y claro, no ocurrió como imaginaba. Inclusive, empeoró su escenario. Frunció el ceño, se atragantó con un sollozo contenido, cerró sus ojos y se dejó morir.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-5980311505272193807?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/5980311505272193807/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=5980311505272193807' title='10 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5980311505272193807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5980311505272193807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/08/cuento-corto.html' title='Cuento corto'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-5059431067732617585</id><published>2008-08-14T10:44:00.000-07:00</published><updated>2008-08-14T10:45:32.858-07:00</updated><title type='text'>Intermedio III</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Tratando de capturar el máximo de luz posible, mí telescopio de 114mm de abertura me regala un panorama espacial maravilloso; cada uno de aquellos planetas que puedo observar se tornan entonces cercanos y debilitan aún más mis pobres certezas de un universo apenas imaginado.&lt;br /&gt;Maravillosas fajas de colores visten a un Júpiter protector, escoltado en su marcha celeste por sus más de sesenta satélites. Con mí artilugio sólo alcanzo a apreciar cuatro de ellos, todos hipnotizados por su campo gravitacional. -No, no me digas que no te sientes querido, poderoso cúmulo de materia sólida y gas.&lt;br /&gt;Sí, también intuyo tu sonrisa gélido Plutón; nada te importa la disputa entre los hombres sobre tu naturaleza universal. Entonces, Caronte hace chanzas sobre tu nuevo ‘status’ y tú, simulando pesar, revientan luego en carcajadas que alcanzo a escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PS&lt;br /&gt;Una de las cosas buenas del invierno: Su aire poco turbulento, gracias a las bajas temperaturas, permite una observación más nítida.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-5059431067732617585?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/5059431067732617585/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=5059431067732617585' title='10 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5059431067732617585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5059431067732617585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/08/intermedio-iii.html' title='Intermedio III'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-6147135259360847730</id><published>2008-08-05T09:07:00.000-07:00</published><updated>2008-08-05T09:09:26.614-07:00</updated><title type='text'>Amigos en el desierto</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;El sabía que la única posibilidad de salir de ese desierto, era realizando las jornadas de caminata por la noche. Con una provisión de agua que difícilmente alcanzaría para un par de días, se dio a la tarea de optimizar aún más su consumo.&lt;br /&gt;Tras de él, quedaron los cuerpos de sus dos mejores amigos confundidos entre los fierros retorcidos de la aeronave. No dejaba de culparse por no haber impuesto su opinión de lo peligroso que resultaba realizar ese vuelo rasante sobre el salar, sabiendo que las diferencias térmicas en las capas inferiores podrían causar una falta de sustentación de la aeronave. Pero no, prefirió confiar en las manos del que hasta ese momento, fuera su amigo desde los años de colegio y sólo se limitó a  intercambiar miradas nerviosas con su otro compañero de asiento que disfrutaba las maniobras  y la proximidad del paisaje.&lt;br /&gt;Al llegar el día, se daba a la tarea de buscar un lugar que le permitiera refugiarse del sol y de su peor compañera: La deshidratación. Su contextura más bien delgada y estatura mediana, le otorgaba un cierto aire de debilidad física, sin embargo, poseía un carácter que le permitía sobreponerse a singulares situaciones, por extremas que estas fueran. Prueba de ello, fue aquella oportunidad en la que siendo apenas un joven, salvó a su prima de ahogarse en las aguas de un río que ya reclamaba el cuerpo de la muchacha.&lt;br /&gt;Pero ahora lo intuía distinto, una sensación extraña perturbaba su mente; por momentos se culpaba el haber abandonado los cuerpos de sus dos amigos y no haberles procurado sepultura. Pensó en volver durante todo ese día, -pero, para qué- se preguntaba. Sus amigos ya no lo necesitaban, los recuerdos de ellos serian las únicas cosas que conservaría; recordaría las tardes de conversación y lo mucho que les gustaba discutir sobre filosofía hasta altas horas de la noche. Inclusive, uno de ellos manifestaba su agrado con la idea que su cuerpo quedara olvidado en la tierra –Tan ecológico, este muchacho- se burlaba uno de ellos y todos reían de buena gana.&lt;br /&gt;Cuando comenzó a caer la noche y después de dar un sorbo de agua, se puso de pie y comenzó a desandar el camino recorrido; su objetivo era claro: Ver a sus dos amigos nuevamente. Sintió lo absurdo de su decisión, lo poco razonable que estaba siendo y el riesgo cierto al que nuevamente se exponía considerando lo limitado de su reserva de agua, pero no le importó ¿Era una absurda nostalgia? ¿Un cargo de conciencia? No llegaban respuestas para esas preguntas, por lo tanto, decidió volver al lugar del accidente y una vez estando allí pensaría qué hacer. Por otro lado, aún quedaba otro envase con agua que no pudo llevar en su momento, a demás, sería bueno rescatar el botiquín que seguramente  contenía medicamentos que podría necesitar.&lt;br /&gt;Ajustó sus horarios de marcha, lo que le permitió llegar al sitio del accidente con el amanecer. A lo lejos se divisaba los restos del fatal accidente y tuvo la sensación de un hielo recorriendo todo su cuerpo acompañado de una infinita paz que le hacía sentir como si sus pasos estuvieran levemente por encima de la superficie del suelo. Sí, ahora se encontraba tranquilo ante la imagen del desastre, como si se hubiese sacado una roca de encima, la cual casi reventaba sus huesos. La certeza de lo correcto en su decisión, le entregaba la tranquilidad y aceptación de ver entre los fierros retorcidos, los restos de aquellos tres amigos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-6147135259360847730?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/6147135259360847730/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=6147135259360847730' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6147135259360847730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6147135259360847730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/08/amigos-en-el-desierto.html' title='Amigos en el desierto'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-2563067792005127311</id><published>2008-07-24T16:36:00.000-07:00</published><updated>2008-07-28T06:36:51.164-07:00</updated><title type='text'>Glaciar austral</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;El pequeño barco avanzaba decidido, rompiendo con su proa el mar encerrado entre aquellos canales de un continente que a esas latitudes, se despedaza&lt;span style="color:#000099;"&gt;;&lt;/span&gt; transformándolos en laberintos líquidos&lt;span style="color:#000099;"&gt;,&lt;/span&gt; refugio de hielos, nubes, vientos y mar.&lt;br /&gt;En poco menos de cuatro horas estaría cerca del gigante de hielo, que recostado sobre trozos de cordillera pareciera que derrite sus pies en el mar. Entonces el viento, como centinela de los fiordos, vuelve lento el desplazamiento de la nave, las aguas embravecidas obligan al pequeño barco a desarrollar toda su potencia para no zozobrar. Con mí cuerpo aterido por el viento austral, me asomo por el lado de babor para intentar ver de cerca esas aguas verdosas que ya se las quisiera Caribdis para atrapar a Odiseo. Cruje una y otra vez la nave ante la fuerza de aquel elemento; vórtices de agua emulando bocas dentadas dispuestas a devorar todo lo que caiga en sus terribles fauces. Le doy una mirada al capitán de la nave, que con sus dientes apretados pero una mirada desafiante, me da la tranquilidad que aleja de mí el desastre. Los aguaceros se suceden uno tras otro, impidiendo inclusive, mí visión; se me aconseja ingresar a la nave para capear el ventarrón, pero yo, por una porfía inexplicable emanada, quizá, de mis instintos más primitivos, me niego: -¡No, estoy bien! aquí está el prodigio de la creación; la fuerza de los elementos; respiro bocanadas de hilo, respiro vida- Me dieron ganas de ser paisaje, sentía temblar mí cuerpo -Quiero ser cordillera, ahora viento, ahora hilos- Sí, estaba embriagado de vida…&lt;br /&gt;Al llegar a un remanso, dejamos la embarcación y empezamos la última etapa del viaje a pie. Luego de dejar la orilla, ingresamos a una zona de bosque austral donde mis pies se hundían en el musgo flanqueados por enormes helecho, tal era lo ubérrimo de la vegetación. Inquieta la vida de aquella zona por nuestra visita, se manifestaba en sonido de diferentes aves que alertaban al resto de la llega de extraños. Mí ignorancia sobre la fauna de aquellos paisajes, me impidió reconocer a la mayoría de ellos. Enterrados en esa vegetación, sólo me quedaba confiar en la experiencia de nuestro guía, él era conocedor de aquella zona, su desplazamiento era seguro y nunca maltrató siquiera una rama en su avance por ese paisaje maravilloso.&lt;br /&gt;Luego, como de la nada, percibí un ruido traído por el viento, era como un crujido de madera amplificado, algo así como el sonido que hacen los barcos de madera ¿Lo has escuchado? Después de remontar una pequeña loma, nos encontramos con aquel gigante de hilo recostado sobre trozos de cordillera. Infinitamente azul se dejaba observar en toda su dimensión; me acerqué lo más que pude para intentar decirle algo; qué cosa más irracional ¿Cierto? Quería decirle que era hermoso, que lo respetaba, que no se molestara por invadir su reino helado. Estaba vivo, se acomodaba entre las rocas cordilleranas y precisamente de allí provenían esos crujidos que escuchara momentos antes. Sobre sus piernas, un manto de polvo cubría su milenaria estructura. El agua al parecer le exigía tributos, porque a los pies de él, varios trozos de hilo danzaban hasta morir. Sólo pude estar a sus pies en aquella visita y la verdad, sentí que así debía ser. Las despedidas no me agradan; antes de partir lo mire fijamente hasta donde mis ojos alcanzaban, al fondo, perdido entre nubarrones adivinaba su sonrisa, me di media vuelta y me marché. No quise mirar nuevamente, me dolía el tener que partir.&lt;br /&gt;Una vez que estuve a bordo de la nave y que el capitán enfilara con rumbo a Puerto Natales, un prodigio ocurrió ante mis ojos: Un arco iris apareció en el estrecho que navegábamos, de orilla a orilla me decía adiós.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-2563067792005127311?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/2563067792005127311/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=2563067792005127311' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2563067792005127311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2563067792005127311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/07/glaciar-austral.html' title='Glaciar austral'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-1704215984838988743</id><published>2008-07-14T06:36:00.000-07:00</published><updated>2008-07-14T06:43:35.506-07:00</updated><title type='text'>Vicuña Mackenna</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Un día extrañamente soleado sobre Santiago fue el escenario de una nueva visita a un museo ubicado en el centro de ésta capital, que desde mis días de colegio no visitaba. En una suerte de digresión, comentaré lo extraño de ese día soleado considerando la estación en que nos encontramos: otoño. De él, a la fecha, nada se ha visto aún; la falta de su contundente presencia que a parte de manifestarse en la caída de hojas, también se veía reflejado en vientos fríos y nubes en altura; de todo eso, de su ocre presencia: Nada.&lt;br /&gt;Con el predominio de esas condiciones climáticas, e intuyendo la presencia de cenizas a gran altura sobre la ciudad, patrocinado por la actividad volcánica en la zona austral de Chile, comencé un recorrido sobre objetos que pertenecieron a un personaje público y quien dedicará todo su esfuerzo, a mejorar el rostro de una nación que se arremolinaba en su capital. Este personaje (ilustre a mí entender) fue el señor Benjamín Vicuña Mackenna.&lt;br /&gt;No quiero referirme al hombre hecho personaje, tampoco a su ascendencia y privilegios concordantes con sus responsabilidades, sino más bien a la psicología de este hombre. Y para lograr este cometido debemos situarnos en el tiempo con el cual tuvo que vérselas nuestro ciudadano.&lt;br /&gt;Corría un joven siglo diecinueve cuando nació nuestro hombre, su patria daba los primeros pasos como república y requería de todo el esfuerzo y trabajo de su gente. Él lo supo no por una cuestión instintiva, sino más bien, por una educación que lo llevó a despertar de manera organizada aquellas ansias de libertad e igualdad de los hombres. Profundamente americanista, entendió el fenómeno que se estaba germinando en cada uno de los pueblos de este joven continente. Fue así que se lanzó en esta empresa que tenía como fin, lograr el bienestar de su gente a través del acceso de todos sus ciudadanos a la organización del nuevo estado. Entendió de manera muy clara una frase que para nosotros es casi un cliché: Justicia social. Conoció de cerca los principios de los movimientos anarquistas de aquella época; conoció a Francisco Bilbao, destacado por su intransigencia con las clases dominantes; Santiago Arcos y su fuerte influencia revolucionaria francesa; conoció los principios de la llamada “sociedad de la igualdad”. En fin, entendió todas las vertientes que se desarrollaban, no sólo en Chile sino también en el resto de América. Un dato no menor, fue alumno de uno de los hombres más destacados de América: Andrés Bello.&lt;br /&gt;Le provocaba dolor la presencia de niños en medio de la miseria humana; lugares que se prestaban para el desarrollo de los vicios y conductas degradadas. Esto hace pensar en un hombre que se conmovía ante el dolor ajeno. Sabía que el estado era impotente ante esa realidad de sus compatriotas, eran los llamados “desheredados” Quizá ese dolor que él palpaba; esa carencia de toda oportunidad; la degradación más brutal de la condición humana, fue el impulso para desarrollar su proyecto de vida que se vio materializado en sus múltiples cargos públicos, los que tenían como objetivo el bienestar de una ciudad para sus habitantes. Fue así como se empeño en organizar el crecimiento de la ciudad; rescatar lugares para el uso público; preocuparse por el abastecimiento de agua potable; emprender proyectos de seguridad ciudadana, entre los más destacados.&lt;br /&gt;Su pluma no fue menor; numerosos libros alcanzó a escribir, entre los que he tenido la oportunidad de leer destaco: &lt;em&gt;El ostracismo de los Carreras; Guerra a muerte; Diego Portales.&lt;/em&gt; Entre otros.&lt;br /&gt;Entonces usted comprenderá, estimado lector, la agradable sensación que sentí al salir de este museo que recuerda a uno de los hombres preclaros de mi patria. Camino por una avenida que lleva su nombre y entre los rostros que se cruzan ante mí, me voy perdiendo entre esa multitud, conformando un futuro que imaginó un hombre hace muchos, muchos años.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-1704215984838988743?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/1704215984838988743/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=1704215984838988743' title='12 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1704215984838988743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1704215984838988743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/07/vicua-mackenna.html' title='Vicuña Mackenna'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-4612324581593745377</id><published>2008-07-01T10:43:00.000-07:00</published><updated>2008-07-01T10:44:31.683-07:00</updated><title type='text'>Ciudadano XXI</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;¿Se siente por momentos como un mimo? ¿No le ha ocurrido que avanzando por la ciudad en un día cualquiera, siente que sólo nos falta la cara pintada de blanco? Quizá, esta sensación nos señalaría que tenemos más cosas en común con otros de lo que quisiéramos reconocer.&lt;br /&gt;La humanidad está mostrando una cada vez mayor independencia en sus individuos. Estos son más proclives a construir una realidad a partir de sus experiencias elementales y en buscar respuestas por cuenta propia. Se aleja de aquellas que daría un líder, ya sea éste político o religioso; se da a la tarea de cuestionarse a sí mismo y también de cuestionar al medio social en el que éste se desenvuelve. Comienza a ser menos gregario y  se acercaría a un individuo de perfil librepensador. Esta escisión empezaría a manifestarse con la falta de interés en procesos eleccionarios o en otras variedades de convocatorias civiles, por ejemplo. Un sistema que no tenga integrado este tipo de fenómeno, corre el riesgo cierto de experimentar debilitamiento en su cohesión, dando incluso lugar a levantamientos sociales poco afortunados, representados por un caudillo popular que tendría que ver con una cuestión de residuo mediático, más que con una imagen de estabilidad, contenido y propuesta. Sin embargo, los sistemas políticos actuales, en su gran mayoría, también han ido evolucionando junto con éste nuevo personaje social.&lt;br /&gt;(En esta realidad se da un jueguito interesante con ribetes perverso entre “él” y “ellos”. “ellos” acusan a “él” de una carencia absoluta de “ellos” en su “él”; y por otro lado, “él” sospecha la manipulación del “ellos” por parte de un “él” encubierto ¿Entendió?)&lt;br /&gt;En mí caso, encuentro riesgoso aventurar un pronóstico sobre el destino de éste nuevo individuo, no obstante, existen efectos que ya se hacen notar y no serían precisamente de mi agrado; éste dice relación con el debilitamiento de la imagen de familia. Si bien es cierto no creo que desaparezca en el tiempo, sí observo una tendencia a darle un carácter más utilitario y menos humanista. Cosas de éste nuevo siglo, lo mejor es pasar a servirse un café. ¡Ah! y sonría…&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-4612324581593745377?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/4612324581593745377/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=4612324581593745377' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4612324581593745377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4612324581593745377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/07/ciudadano-xxi.html' title='Ciudadano XXI'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-7256470831046469487</id><published>2008-06-19T14:56:00.000-07:00</published><updated>2008-06-19T15:24:06.167-07:00</updated><title type='text'>De hoteles y despedidas</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;…La amable señora de tez blanca y cabellos rubios, nos condujo junto a mí padre a una casa que se ubicaba en un sector próximo al hotel. Este último se encontraba a toda su capacidad de pasajeros por el inesperado arribo de un grupo de trabajadores forestales que efectuaban labores en la cordillera. Mientras avanzábamos, escuchaba el ruido tan particular de las pisadas sobre el camino; por momentos aquellos pasos entraban en sincronía y semejaba una marcha, luego esa sincronía era interrumpida por el cambio en el ritmo de alguno de los integrantes del grupo, volviendo a aquel ruido inicial de múltiples pisadas que se iban perdiendo en el silencio de una noche que ya se anunciaba.&lt;br /&gt;Al llegar a destino, no pude apreciar en su totalidad la casa que nos acogería por una noche, nuestro arribo a la misma se produjo cuando la oscuridad de la noche estaba ya tendida sobre el paisaje. La entrada estaba precedida por un parrón vetusto que se extendía por unos treinta metros hasta la puerta de entrada. Una señora anciana salió a recibir a los inesperados pasajeros y sostuvo una breve conversación con nuestra guía que nos condujo hasta allí. Luego, girando sobre sus talones nos dijo: -Está todo arreglado, dormirán acá y el desayuno lo tomarán en el hotel; por favor, disculpen el inconveniente, los espero antes de las ocho. Buenas noches- Y se marchó.&lt;br /&gt;Con una cierta incomodidad entramos con mí padre a un ambiente que sugería la interrupción en la marcha del tiempo y el predominio de una época que se había quedado estancada entre los muebles y las paredes; parecido a lo que ocurre cuando un curso de agua arrastra todo a su paso, excepto, lo que contiene un vórtice formado en algún tramo de la orilla de aquel curso.&lt;br /&gt;La habitación que tengo disponible para ustedes se encuentra en el segundo piso, es pequeña pero con una bonita vista –Habló la anciana, dirigiéndose a nosotros- Suban las escaleras, al final del pasillo la puerta que estará a su izquierda, el baño es la puerta de la derecha. –Y continuó diciéndonos- Ustedes disculparán que no los acompañe, pero a mí edad ya no me es fácil subir aquellas escaleras. Que tengan buenas noches. –Buenas noches, gracias- Respondimos casi a dúo con mí padre.&lt;br /&gt;Cuando llegamos al segundo nivel, pudimos observar un pasillo que contenía cuatro puertas por lado; la nuestra era la última de ellas y hacia ella nos dirigimos presurosos. Verificamos la puerta del baño previamente, según las instrucciones recibidas y nos encerramos en nuestra habitación a descansar del día de trabajo y a hacernos cargo de esa realidad que nos fuera impuesta por un hecho fortuito.&lt;br /&gt;Recuerdo las miradas que nos cruzábamos con mí padre mientras hablábamos de cualquier cosa, eran miradas de disculpas, de un “no fue mi intención” o quizá de un “disfrutemos de esto” En el momento no lo supe descifrar, o talvez no quise por temor o simple negación: Él estaba partiendo y yo no quería aceptarlo. Mientras hablábamos, sentados cada uno en sus camas y disfrutando de un cigarrillo, miraba las sombras de nuestros cuerpos proyectadas en el piso de madera; no era yo más aquel niño de sombra reducida ante la de su padre. Ahora nuestras sombras se veían iguales, se confundían entre el humo, las risas y la conversación. La noche se detuvo a contemplar la escena entre aquellos dos hombres que se despedían.&lt;br /&gt;Una vez que estuvimos acostados y la luz apagada, nos dirigimos algunas palabras que hacían referencia a la ornamentación de la habitación. Esta contenía una gran cantidad de libros de diversos temas y autores. Curiosamente, siendo yo un lector regular, no tomé ninguno de ellos para hojearlos un momento. A mí padre le ocurrió algo similar, pero lo atribuyó al cansancio acumulado. Reímos un momento más imaginando títulos posibles de esa improvisada biblioteca que hicimos crecer abarcando las cuatro paredes de una habitación que ya no pertenecía a la casa de huéspedes, sino más bien, a una dimensión que nos atraía a un centro apenas sospechado.&lt;br /&gt;Luego que fuéramos vencido por el sueño y la noche volviera a su trabajo apurada por un amanecer que le seguía de cerca, descansamos y soñamos un sueño que lo intuí compartido por ambos mas nunca mencionado. Tampoco fue necesario. Cuando amaneció, mí padre se levantó primero y yo seguí sus pasos. Luego de terminar con la etapa del baño y una vez que estuvimos vestidos, nos dispusimos a abandonar aquella casa que nos acogiera por una noche. Esta vez caminamos muy despacio para evitar despertar a supuestos huéspedes que ignorábamos. Una vez que estuvimos en la planta baja, dudamos en despertar a la anciana para avisar nuestra partida; optamos por seguir nuestra retirada con el menor ruido posible. Al llegar a la puerta, empezamos a recorrer el parrón que nos conducía hasta la calle y una vez allí, comenzamos a caminar en dirección al hotel para desayunar, nos sentimos como estar regresando de un viaje largo que no teníamos considerado, no obstante, en aquel viaje supimos con certeza nuestros destinos inexorables. Desde ese momento y hasta el día en que él partió, todo fue complicidad y alegría.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-7256470831046469487?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/7256470831046469487/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=7256470831046469487' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7256470831046469487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7256470831046469487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/06/de-hoteles-y-despedidas.html' title='De hoteles y despedidas'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-6373733554668744038</id><published>2008-06-15T08:47:00.000-07:00</published><updated>2008-06-17T04:18:17.705-07:00</updated><title type='text'>Intermedio II</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Al terminar el texto dedicado a Alonso de Ovalle, quedé con una sensación de tranquilidad con un cierto contenido de alegría. En un principio, no supe la razón que motivaba ese estado; luego de algunos días llegó a mí la respuesta: Era la existencia de un personaje que se relacionaba con el primero. Este hombre fue Manuel Lacunza. Los dos en cuestión compartían la misma orden religiosa, ambos era jesuitas y ambos nacieron en Chile.&lt;br /&gt;No ofenderé a Plutarco con algún intento de mí parte en realizar una &lt;em&gt;Vidas paralelas&lt;/em&gt;, no; pero sí prepararé un texto a este otro hombre que aunque no se conocieron, ambos compartieron un suelo común; espero publicarlo próximamente.&lt;br /&gt;Por momento, publicaré un texto en el cual describo una experiencia vivida con mí padre hace algunos años y que se volviera capital en la vida de los dos. Este texto está basado en un viaje (¿iniciático?) al sur de Chile a una localidad llamada &lt;em&gt;La unión&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-6373733554668744038?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/6373733554668744038/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=6373733554668744038' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6373733554668744038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6373733554668744038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/06/intermedio-ii.html' title='Intermedio II'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-6386481416970805713</id><published>2008-06-05T07:17:00.000-07:00</published><updated>2008-06-05T07:24:03.146-07:00</updated><title type='text'>El libro y usted</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Cuál es el método que usted utiliza para elegir un libro.&lt;br /&gt;Existe una gran variedad de prensa escrita y electrónica que nos pueden dar una mano a la hora de escoger un libro. Esto incluye también a los programas televisados, en los cuales se aborda la cuestión literaria a través de autores consagrados o emergentes. Claro que aquí el concepto es un poco más amplio el cual nos permite conocer la psicología del invitado, al individuo que se pregunta, se contradice o reinterpreta el estado de una humanidad que ha transitado por un devenir hecho historia hasta él.&lt;br /&gt;Otro método utilizado es cuando alguien que forma parte de nuestro circulo cercano, ya sea en la oficina o en un grupo de amigos, nos recomienda cierto titulo que a esta persona le parece interesante. El conocimiento que tenga usted de ésta persona obviamente le ayudará a decidir sobre la recomendación.&lt;br /&gt;El caso de las “Ferias de libros” ya sean estas nacionales o internacionales; donde se reúnen escritores y editoriales, me generan cierta sospecha. No obstante, reconozco que en aquellas se puede encontrar un titulo seleccionado previamente.&lt;br /&gt;Existe aún otro método el cual pienso que es más interesante. Se trata de las referencias que existirían al interior de una obra la cual estamos leyendo. En el transcurso de ésta, van apareciendo ciertos hilos que nos llevan a enfrentar a otros autores y sus obras. Quizá, no es la primera vez que sabemos de ellos y esto funcionaría como una especie recomendación inconsciente, que inexorablemente, nos lleva a la búsqueda de aquel otro autor; azaroso ¿Cierto?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-6386481416970805713?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/6386481416970805713/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=6386481416970805713' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6386481416970805713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6386481416970805713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/06/el-libro-y-usted.html' title='El libro y usted'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-4775901473120373626</id><published>2008-05-25T09:55:00.000-07:00</published><updated>2008-05-25T09:56:21.594-07:00</updated><title type='text'>Entrevista</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Ya sueñas con levantar vuelo ¿Cierto? No me digas que nunca has imaginado como será desplegar esas alas (tus alas) sobre esos alisios por vez primera; que nunca has imaginado tu cuerpo en pleno vuelo ascendente. Ráfaga de viento, haciendo abrir tus ojos al mínimo. Arden tus ojos. Acudan pues, lágrimas a ellos: Aprovecha llorar lo que dejas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Me escuchó, señor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdón… ¿Cuál fue su pregunta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le repito: Qué ave le gustaría ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-4775901473120373626?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/4775901473120373626/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=4775901473120373626' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4775901473120373626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4775901473120373626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/05/entrevista.html' title='Entrevista'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-4039654629755307599</id><published>2008-05-11T06:53:00.000-07:00</published><updated>2008-05-11T06:59:25.069-07:00</updated><title type='text'>Alonso de Ovalle</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Abrí de manera azarosa el libro dedicado al ‘reino de Chile’ y que fuera escrito por, quizá, uno de los primeros hombre en apreciar éste lado de la América colonial: Alonso de Ovalle. El mencionado libro logró su primera publicación en Italia en 1646; tuve oportunidad de leer una traducción en una biblioteca hace unos años atrás, no recuerdo cuantos, quedando gratamente impresionado no sólo por su prosa, sino también por el profundo cariño que transmite su autor por ésta tierra. Tarea en principio nada fácil, fue tomar ese enorme volumen y ponerme el objetivo de descifrar su encanto. Sin embargo, una vez que fui atrapado por sus páginas me fue imposible no esforzarme por conseguir una copia del libro, que afortunadamente encontré en una editorial.&lt;br /&gt;Alonso de Ovalle, realiza en su obra, un trabajo de recopilación que incluye relatos entregados por habitantes naturales que hablan de las bondades de ésta tierra. Incluye una completa descripción de la geografía del lugar; explica como se manifiestan las estaciones y su duración; de la amplia variedad de plantas medicinales y muchos otros temas. Obviamente dedica una buena parte del libro para explicar cómo se ha desarrollado el trabajo evangelizador en el reino a través de sus misiones y el empeño constante de sus religiosos con la comunidad.&lt;br /&gt;Habla de una lugar que resultó ser mí país. Realizó una semblanza de ésta tierra en sus inicios, quizá, más remoto. Se esforzó en sacar de la noche del tiempo, los primeros llantos de parto de una nación que nacía; trajo voces que de otro modo se hubiesen perdido en esa noche; hizo presente un siglo XVII que latía con fuerza en ésta tierra. Un trozo de tiempo valioso que afortunadamente éste insigne hombre nos obsequió.&lt;br /&gt;De una manera lúdica podría decir que ésta nación tiene a dos personajes que ayudaron a elevarla entre las otras naciones del sur: Alonso de Ovalle y su &lt;em&gt;Histórica relación del reino de Chile&lt;/em&gt; sería nuestro Heródoto; así mismo, Alonso de Ercilla y su obra &lt;em&gt;La Araucana&lt;/em&gt; sería nuestro Homero.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-4039654629755307599?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/4039654629755307599/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=4039654629755307599' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4039654629755307599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4039654629755307599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/05/alonso-de-ovalle.html' title='Alonso de Ovalle'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-1221336924548518817</id><published>2008-05-01T18:52:00.000-07:00</published><updated>2008-05-02T16:46:46.301-07:00</updated><title type='text'>Intermedio I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Hay un bullicio literario allá afuera. No se sabe dónde empieza, mucho menos dónde termina. Tratamos de entender con mayor o menor éxito, el fenómeno que afecta al mundo de las letras; y no sólo desde el punto de vista académico sino también del lector masivo, aquel que consume literatura frecuentemente. En este nuevo ‘status’ de la literatura han surgido temas como: La muerte del libro; el nacimiento de un nuevo tipo de lector; Las bondades de la tecnología a favor del nuevo formato ¿Sigo? Por ahora no.&lt;br /&gt;Usted ya intuye de qué trata todo esto. Es (o debiera serlo) una persona informada. Tampoco pretendo decir lo que usted debe pensar sobre todo este fenómeno; lo que quiero compartir con usted, avispado lector, es un momento de tranquilidad en su etapa creativa. Porque yo sé que usted es un escritor furtivo, anda a la caza de una musa. Le deseo suerte en ese trabajo. Le recomendaría sí, que no perdiera tiempo en sitios donde la creatividad individual queda subordinada a una nueva forma de política. No sea útil. Así mismo, le recomiendo que visite los ‘blog’ que tengo seleccionado en la zona de link, a la derecha de su pantalla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-1221336924548518817?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/1221336924548518817/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=1221336924548518817' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1221336924548518817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1221336924548518817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/05/intermedio-i.html' title='Intermedio I'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-5007659636701517186</id><published>2008-04-08T14:03:00.000-07:00</published><updated>2008-04-08T14:04:45.356-07:00</updated><title type='text'>Estados asombrosos</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Al igual que viajar en una estrella binaria, navegas entre una y otra dejando una estela de partículas subatómica para no extraviar el rumbo.&lt;br /&gt;Lo lamentable de esta realidad es no poder modificar la configuración natural de estas dos estrellas  y sólo aguardar que termine su ciclo  en la forma de una súper nova –en este caso-  y aprovechar la fuerza de la explosión que te lanzará junto a su flujo de partículas a otro lugar del universo que ni siquiera has imaginado. Sólo resta esperar.&lt;br /&gt;¿Has bebido agua desde un arroyo cordillerano? ¿Has visto el reflejo del sol distorsionado por la corriente? Hermoso ¿Cierto? Imagínate cuando experimentes la brisa que proviene desde un océano de metano.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-5007659636701517186?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/5007659636701517186/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=5007659636701517186' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5007659636701517186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/5007659636701517186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/04/estados-asombrosos.html' title='Estados asombrosos'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-7013932007283061854</id><published>2008-02-12T08:17:00.000-08:00</published><updated>2008-02-12T08:21:49.470-08:00</updated><title type='text'>Hora de cenar</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Tenga a bien poner una cazuela con agua y sal a hervir. Una vez hirviendo, coloque en su interior una porción generosa de spaghetti. Mientras, en una sartén coloque abundante aceite de oliva extra virgen a calentar, agregue uno o dos dientes de ajo cortados en láminas. Deje que este noble producto suelte todos sus aromas y sabores sólo hasta el momento que se comience a dorar. Una vez que esto ocurra, retírelo del aceite. Apague el fuego y déjelo entibiar.&lt;br /&gt;Cuando la pasta éste a su gusto, haga lo que ya imagina: Escúrralos de agua. Viértalos en la misma cazuela. Agregue el aceite y un puñado de perejil fresco recién picado.&lt;br /&gt;Acompañe éste plato con lo que Dios le dé a entender. Sugiero un vino tinto liviano y joven, verbigracia:  De una cepa carménère. Provecho.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-7013932007283061854?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/7013932007283061854/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=7013932007283061854' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7013932007283061854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/7013932007283061854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/02/hora-de-cenar.html' title='Hora de cenar'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-1233576608624193998</id><published>2008-01-24T06:27:00.000-08:00</published><updated>2008-01-24T06:28:37.269-08:00</updated><title type='text'>Líneas y abertura</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Quisiera que cada palabra encajara perfectamente con la otra. Que la suma de todas ellas expusiera, desnudo, éste humano universo. Universo entendido a través de apenas una pequeña mirada entre las sombras de una noche. En ella, breve abertura de sombra, hemos creído entenderlo todo. Mas no se puede. Lo hemos intentado a lo largo de la literatura humana con la secreta ambición de permanencia. ¿Qué era aquello (o qué éramos...) que no quisimos olvidar, al momento de marcar una superficie?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo para ti&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-1233576608624193998?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/1233576608624193998/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=1233576608624193998' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1233576608624193998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1233576608624193998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/01/lneas-y-abertura.html' title='Líneas y abertura'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-1604034766673985358</id><published>2008-01-02T08:16:00.000-08:00</published><updated>2008-01-02T08:19:02.096-08:00</updated><title type='text'>Cuarenta y cinco segundos.</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;- Están preguntando por ti&lt;br /&gt;- ¿Dijiste algo?&lt;br /&gt;- No, nada. Pero se está tornado un poco incomodo...&lt;br /&gt;- Tranquilo, no le des más importancia. La gente en su conjunto –humanidad- entró a esta suerte de ‘nueva era’ patrocinado por la tecnología y tienen la sensación de haberse expandido intelectualmente y les provoca ese desagradable estado parecido al de la ubicuidad. Siendo en la realidad, todo lo contrario. Pero en fin, no digas algo.&lt;br /&gt;- ¿Qué quieres decir con tu frase: “Siendo en la realidad, todo lo contrario”?&lt;br /&gt;- Simple querido amigo: El individuo se contrajo. En éste fenómeno, especial cuidado se deberá tener con el uso de las palabras para explicarlo.&lt;br /&gt;-  Entiendo. Te dejo amigo, iré a observar la figura que describe una hoja en su caída. Y descuida: No te he visto.&lt;br /&gt;- Gracias. Vuelve.&lt;br /&gt;- Siempre.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-1604034766673985358?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/1604034766673985358/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=1604034766673985358' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1604034766673985358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/1604034766673985358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2008/01/cuarenta-y-cinco-segundos.html' title='Cuarenta y cinco segundos.'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-6928314968775127211</id><published>2007-11-28T08:18:00.000-08:00</published><updated>2007-11-28T08:21:26.625-08:00</updated><title type='text'>Punto de vista</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;El ser escritor es, sobre todo, un acto de humildad hacia uno mismo. Nada logra aquel que oculto en una pagina en blanco, intenta asomarse suplicando una inspiración que siente, le es mezquina. Del mismo modo, considero un despropósito compararnos o inspirarnos, por ejemplo, con el trabajo de un escritor consagrado. Utilizarlo como referente estilístico, quizá. Y es que en definitiva, creo más en el trabajo honesto e  individual del escritor que en una supuesta ‘inspiración’ que nos llevaría a la conclusión de una obra casi maestra.&lt;br /&gt;Si quiere escribir, escriba. Olvídese de esas inseguridades que nada bueno dicen de usted. Y no sigo con este texto para no quitarle más tiempo a su trabajo literario. Suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-6928314968775127211?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/6928314968775127211/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=6928314968775127211' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6928314968775127211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/6928314968775127211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2007/11/punto-de-vista.html' title='Punto de vista'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-4933941483225858832</id><published>2007-11-14T07:43:00.000-08:00</published><updated>2007-11-14T07:45:18.965-08:00</updated><title type='text'>Porfía Literaria</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Por razones de fuerza mayor, mi vida ha tomado un curso que siempre, de manera inconsciente, soñé. En este caso, el termino sueño, no tiene esa carga que anuncia algo maravilloso o literariamente ‘onírico’ sino más bien la calidad fisiología de un sueño, nada más.&lt;br /&gt;Dentro de este estado el cual rebasa las posibilidades o fronteras del sueño. Porqué tenemos que aceptar que la realidad supera ampliamente nuestra imaginación ¿O no, dice usted? He tenido la oportunidad de acercarme a la literatura, me convertí en un lector frecuente. Siempre he tenido contacto con los libros. Y esto me ha llevado a querer intentar lo mismo con la escritura, tarea nada fácil para alguien que dista mucho de tener una buena relación con ésta última. No obstante, tengo la convicción que con tiempo y disciplina, más una buena cuota de imaginación, alcanzaré el objetivo.&lt;br /&gt;Les dejo un aforismo atribuido a Zenón:&lt;br /&gt;“Una obra para que bien se haga, poco a poco debe hacerse, y que no se debe tener en poco por esto.”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-4933941483225858832?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/4933941483225858832/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=4933941483225858832' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4933941483225858832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4933941483225858832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2007/11/porfa-literaria.html' title='Porfía Literaria'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-2016702291872098035</id><published>2007-09-02T20:13:00.000-07:00</published><updated>2007-09-02T20:19:56.083-07:00</updated><title type='text'>Caja de Cambios</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Las cosas cambian a través del tiempo. Todo en el universo es mutable, entonces: ¿Por qué afecta tanto ese transito?&lt;br /&gt;Nosotros mismo cambiamos, desde que nacemos estamos en ese proceso que de manera inexorable nos convierte casi en una hoja a merced del viento, provocándonos una no pequeña dosis de vértigo e inseguridad –sobre todo en la adolescencia- que nos acompañara por el resto de nuestras vidas. Nos afectará en la forma que vivimos; en la manera en que nos vestimos; en la manera que nos comunicamos. Hasta nuestra moral muchas veces se verá afectada por nuestro ‘transito’ provocándonos más de un conflicto interno.&lt;br /&gt;Con el correr de los años en nuestras vidas vamos generando herramientas para contener esa inestabilidad provocada por el proceso de cambio. Nos volvemos duros o indolentes, inclusive desarrollamos una cierta agresividad con nuestro entorno. No nos comprometemos en muchas cosas, por el contrario, preferimos convertirnos en ‘observadores’ y manejar el mínimo de variables a cambio de una incierta estabilidad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-2016702291872098035?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/2016702291872098035/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=2016702291872098035' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2016702291872098035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/2016702291872098035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2007/09/caja-de-cambios.html' title='Caja de Cambios'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-4952394333787969898</id><published>2007-06-19T10:55:00.000-07:00</published><updated>2007-06-19T11:03:00.901-07:00</updated><title type='text'>Rayando muralla</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Ahora que estoy redactando éstas líneas se me viene a la cabeza la idea de estar en una calle de amplios muros en los cuales estoy rayando palabras y las dejo sólo expuestas a mí. Después de todo, que es lo realmente importante de todo este asunto. Ni por un momento pensemos en las expectativas que imaginábamos a principio de los ’90. Les menciono un solo paradigma: Libertad ¿Recordamos?&lt;br /&gt;Libertad para que (Ya me hice esa pregunta en otro texto...) Marchemos todos juntos hacia una sociedad libérrima la cual sea bla, bla, bla... Sigue navegando amigo(a) por ahí espero encuentres lo que buscas. Pero en cuanto a la libertad, olvídalo, como la has buscado hasta ahora estarías en un error. Piénsalo así: La libertad es más un efecto que una causa. Suerte&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#336666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-4952394333787969898?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/4952394333787969898/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=4952394333787969898' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4952394333787969898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/4952394333787969898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2007/06/rayando-muralla.html' title='Rayando muralla'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-116533945989820622</id><published>2006-12-05T09:17:00.000-08:00</published><updated>2006-12-05T17:47:20.746-08:00</updated><title type='text'>Entre tanta inmediatez</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Recuerda esto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las debilidades, cuando las reconoces, te hacen un poco mas fuerte. No lo suficiente como para obviarlas pero sí como para presentarles batalla.&lt;br /&gt;No importa que no ganes siempre ante ellas, lo realmente importante es reconocerlas, y tu compromiso contigo de no abdicar en ese empeño. Guarda silencio en este trabajo, de otro modo sólo estas siendo una persona muelle.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-116533945989820622?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/116533945989820622/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=116533945989820622' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/116533945989820622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/116533945989820622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2006/12/entre-tanta-inmediatez.html' title='Entre tanta inmediatez'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-116066963887914487</id><published>2006-10-12T09:10:00.000-07:00</published><updated>2006-10-12T11:35:28.960-07:00</updated><title type='text'>Cuidado!...fabricando realidades</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000066;"&gt;Les dejo un trozo de historia, que a pesar de la distancia de los siglos aún suena actual&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘Si en tu propio retiro no encontrares asaz seguridad, mira a tu alrededor a cada uno de los hombres: nadie hay que no esté más seguro con cualquiera que consigo mismo. Más que nunca retírate en ti mismo cuando fueres obligado a mezclarte con la multitud, siempre que seas virtuoso, quieto, comedido. De otra manera, seria menester ir a la multitud para huir de ti; porque engolfado en esa soledad, estás demasiado cerca de ser un malvado’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seneca&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-116066963887914487?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/116066963887914487/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=116066963887914487' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/116066963887914487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/116066963887914487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2006/10/cuidadofabricando-realidades.html' title='Cuidado!...fabricando realidades'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13345255.post-111766406645834011</id><published>2005-06-01T15:13:00.000-07:00</published><updated>2006-05-09T18:52:09.560-07:00</updated><title type='text'>Literatura y tercer milenio</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000066;"&gt;Libros, música, héroes de la Historia, sistemas planetarios. Hombres sojuzgados por otros hombres. Una moral relativista, una ética brutal. ¿Para que quieres libertad?. Tengo la impresión que en realidad lo que abruma al ser humano es el albedrío.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;En algun momento llegó a mí esta frase :"...al fin y al cabo la libertad se trata, en gran medida, de poder vivir de manera responsable con los resultados de nustras acciones."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13345255-111766406645834011?l=ferraguss.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ferraguss.blogspot.com/feeds/111766406645834011/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13345255&amp;postID=111766406645834011' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/111766406645834011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13345255/posts/default/111766406645834011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ferraguss.blogspot.com/2005/06/literatura-y-tercer-milenio.html' title='Literatura y tercer milenio'/><author><name>Ferragus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16463532079428041072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_gJHO9XnuZtE/SvHhgMkf6PI/AAAAAAAAADs/WgZvhTpBzMI/S220/ferragus.bmp'/></author><thr:total>7</thr:total></entry></feed>
