jueves, octubre 29, 2015

Pausa para un viaje (de ida y vuelta)

Había perdido la noción del tiempo que llevaba escuchando el murmullo del agua. La señal más clara del tiempo transcurrido, era la altura que alcanzaba el sol en ese momento. Cuando llegó aquella mañana, apenas asomaba sus primeros rayos por encima del cerro mayor de aquel cordón montañoso, ahora, se encontraba casi en el cenit. Se dejaba distraer por el reflejo de la luz solar sobre la corriente; era como si miles de pavesas flotaran sobre la superficie del agua y viajaran con la premura de unirse a un cauce mayor. Inspiró todo lo que pudo de ese aire helado que le envolvía; soltó dudas y certezas, dejándose caer. Cuando volvió a él, caían las primeras sombras de una tarde fresca.

4 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

El agua tiene ese poder, como el fuego. A veces ni el tiempo obedece.

Diego C. dijo...

"unirse a un cause mayor"
mmmm....

Ferragus dijo...

También quedé en la frase que señalas, Diego.

Ferragus dijo...

Por fin modifiqué el término. La idea fue siempre utilizar "cauce". Ofrezco las disculpas al lector.